Louise Michel, revolucionaria francesa. 1830-1905. Fundadora de ‘Le libertaire’.

Foto. Louise Michel.

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Louise Michel

Francia 1830 – 1905

A pesar de ser hija natural de una sirvienta y del hijo de un terrateniente, sus abuelos paternos le dieron una educación liberal inspirada en los enciclopedistas franceses. Estudió para ser maestra, pero al negarse a prestar juramento a Napoleón III no pudo ejercer su profesión en la enseñanza pública. Aprovechó la herencia recibida de sus abuelos para abrir varias escuelas libres en su región y en París, ciudad en la que colaboró con el periódico Le cri du peuple, cuyo redactor jefe era Vallès.

Derrotado Napoleón III y proclamada la República, el ejército prusiano marchaba sobre París. Entró a formar parte del Comité de Vigilancia del barrio de Montmartre, una de las asociaciones vecinales que se crearon para organizar la defensa de la capital. Allí conoció al militante blanquista Théophile Ferré.

Con la capital cercada por el ejército prusiano y el Gobierno refugiado en Versalles, los trabajadores parisinos proclamaron la Comuna en 1871. Michel era entonces seguidora del movimiento revolucionario fundado por el republicano socialista Auguste Blanqui. El gobierno de Versalles ordenó a su ejército apoderarse de los cañones de la Guardia Nacional y Michel encabezó la manifestación de mujeres que impidió que los cañones pasaran a manos de los versalleses, además de lograr que los soldados confraternizaran con los guardias nacionales y el pueblo parisino.

Cuando las tropas del gobierno de Versalles asaltaron París en abril-mayo de 1871, combatió, fusil en mano, en las barricadas. Participó como enfermera, recogiendo y atendiendo a los heridos y reclutó mujeres para llevar las ambulancias. Como guarda del 61º batallón de Montmartre, lideró un batallón femenino cuyo coraje destacó en las últimas batallas libradas por los comuneros, en el cementerio de Montmartre y en Clignancourt, donde muchas de sus compañeras perdieron la vida. Logró escapar, pero se entregó para obtener la liberación de su madre que había sido arrestada en su lugar. Llevada ante el consejo de guerra fue acusada de intento de derrocar al gobierno e incitar a los ciudadanos a tomar las armas. Fue condenada a diez años de destierro y deportada a Nueva Caledonia.

Después de cumplir 20 meses en prisión, colaboró con quienes luchaban por la independencia política de esa colonia francesa. Por esa época Michel se acercó a las ideas anarquistas. Permaneció en Nueva Caledonia durante siete años, rechazando el tratamiento especial que se reservaba a las mujeres. Durante esos años, desarrolló una labor educativa con los nativos canacos, por los que tomó partido en la revuelta de 1878.

Amparada por la amnistía parcial concedida a los participantes en la Comuna de París, regresó a París en 1880. El pueblo parisino le dio una calurosa bienvenida. Dos meses más tarde, se publicó su obra La miseria. A partir de entonces se desmarcó de los socialistas y abrazó el anarquismo libertario.

Condenada de nuevo a seis años de prisión fue amnistiada tres años después. Su nuevo compromiso no tardó en materializarse en acciones concretas. En 1883, Louise Michel encabezó una manifestación de desempleados que culminó con el saqueo de tres panaderías y con enfrentamientos con la policía. Un año más tarde, fue víctima de un atentado perpetrado por un monárquico. Herida de bala, se negó a denunciar a su agresor. Tras unos años de estancia en Londres, regresó a Francia y fundó el periódico Le libertaire.

Considerada ya como una figura destacada del anarquismo, mantuvo una participación activa en numerosas acciones reivindicativas a pesar de su avanzada edad.

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