Cuando los fascistas muy españoles asesinaron hace 40 años a Josefo Alcazo «por llevar pelo largo y barba».

Foto. Josefo Alcazo.

40 años del asesinato de José Luis Alcazo en el Parque del Retiro

La historia del crimen fascista de ‘Josefo’, olvidado

Los asesinos eran hijos de militares de alto rango que vivían en las colonias del Ejército del entorno del Retiro. Varios de ellos habían pertenecido a Fuerza Joven, rama juvenil del partido fascista Fuerza Nueva.

Aquel 13 de septiembre de 1979, la pandilla de Josefo volvía a reunirse en el Retiro. Sandalias, pantalón campana, melena y barba poblada ellos. Varios finalizaban la carrera y el grupo se deshacía. Josefo regresaba a su pueblo tras terminar Historia en la Autónoma de Madrid. Había vuelto a la capital a buscar las notas y recoger su piso.

Ese 13 de septiembre, cerca del Retiro, también se había citado otra cuadrilla, esta vez de fascistas. Se autoproclamaban ‘los bateadores’ y querían defender la «zona Nacional» del centro de Madrid, donde ellos vivían. Por eso, se dedicaban a «limpiar el Retiro» de «gamberros, drogadictos, navajeros, melenudos y homosexuales».

Estaba anocheciendo y el grupo de amigos de Josefo tomó el Paseo de Fernán Núñez. De repente tras los setos se oyó un grito de «ahora, ya» y unos fascistas salieron hacia ellos, armados con bates de béisbol y palos.

«Atacaron primero a Luis y a Jesús», recuerda Mariela Quiñones. «Les dieron por la espalda, con lo cual no vieron a los agresores para defenderse. A Luis le abrieron la cabeza y quedó inconsciente en el suelo». Fue entonces cuando José Luis se lanzó a defender a sus amigos. «Josefo se remangó, y cuando lo hizo se fueron a por él todos», explica Quiñones. Intentó quitarle el bate a uno de ellos y luego echó a correr. Se topó con una valla metálica. Con ella tropezó y, ya en el suelo, la emprendieron con él. Hasta que, tras un golpe en el cráneo con un bate, dejó de moverse.

Dibujo. (Esvástica llena de sangre)

Eran diez los fascistas. José Miguel Fernández Marín, Emeterio Iglesias Sánchez, Miguel Cebrián Carbonell, Gabriel Rodríguez Medina, los hermanos Ángel Luis y José Antonio Nieto García, Fernando Pita da Veiga Corral (sobrino del ministro de la Marina que dimitió cuando Suárez legalizó el PCE) y Eduardo Limiñana San Juan, responsable intelectual y autor confeso del golpe letal. Los otros dos restantes eran menores: Pablo Calderón Fornos, de 14 años y el tercero de los hermanos Nieto García, de 15.

Eran hijos de militares de alto rango que vivían en las colonias del Ejército del entorno del Retiro. Se habían constituido como «Sección Especial» (S.E. grabaron en sus bates) y decidieron atacar a la pandilla de Josefo «por llevar pelo largo y barba», según declararon.

Los abogados defensores de los fascistas asesinos, Marcos García Montes para los dos hermanos García Nieto. Gerardo Quintana y Ángel López-Montero, cofundador del partido de extrema derecha Solidaridad Española. Ambos eran conocidos por haber defendido a Antonio Tejero en el juicio por su intento de golpe de Estado y ser abogados políticos de Fuerza Nueva. Gerardo Quintana alabó el valor de los agresores en su acción violenta, alegando que «estaban realizando una acción altruista que llevaba en sí un grave riesgo, incluso físico, para los procesados».

Finalmente de los 10 matones fascistas, sólo fueron encausados 8, los que superaban la edad penal. Los dos menores, Pablo Calderón Fornos y el pequeño de los tres hermanos Nieto García implicados, José María, pasaron simplemente unos meses en un centro de menores y no fueron enjuiciados. De los ocho que sí, sólo tres recibieron unas penas que iban más allá del periodo de prisión preventiva y que les obligaron a regresar a prisión tras el juicio: Eduardo Limiñana con algo más de 11 años, Gabriel Rodríguez con más de 10 años y Ángel Luis García Nieto, por ser el más mayor, con más de 14 años de privación de libertad. Tras el juicio, los defensores revocaron el auto de inmediato encarcelamiento. Retrasaron así la entrada en prisión hasta después de aquellas navidades. Su destino fue la cárcel de Zamora, donde el Gobierno había reunido a todos los ultraderechistas con delitos de sangre. Salieron antes de completar sus penas, por buen comportamiento.

https://www.eldiario.es/sociedad/anos-asesinato-josefo-retiro_0_941406577.html

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