
Cine para la denuncia y la resistencia.
Agenda
La sal de la tierra
Herbert Biberman – EEUU 1954

La acción, basada en hechos reales, se sitúa en 1951 cuando, en una mina de zinc de Nuevo México – EEUU, los mineros chicanos y latinos se pusieron en huelga para que sus condiciones de trabajo fueran iguales a las de los mineros blancos: en los sueldos, en la prevención de accidentes y en las viviendas. Como la compañía minera rechazó toda negociación, la huelga se prolongó indefinidamente y los huelguistas organizaron piquetes para impedir la entrada de esquiroles a la mina. Estos piquetes fueron prohibidos por una orden judicial pero, como se refería solo a los hombres y a las mujeres de los mineros no les afectaba la prohibición, estas decidieron mantener los piquetes ahora formados por ellas.
La película se centra en una familia de los mineros en huelga, destacando el papel de la mujer, Esperanza, que con tres hijos y pese a las reticencias de su marido a que participen las mujeres en la lucha, por “impropio y peligroso”, se convierte en la principal impulsora de las manifestaciones con pancartas de apoyo y de los piquetes para el mantenimiento de la huelga y de sus logros, por lo que, este filme, es un ejemplo destacado de la participación de las mujeres.
Esperanza, junto a otras mujeres, después de ser golpeada y encarcelada por la policía, cuando regresa a casa encuentra a su marido desesperanzado por los seis meses que dura ya la huelga, pero ella insiste en que la unión es más fuerte que nunca. La empresa mantiene sus medidas represivas y ordena desalojar a la familia de su casa pero la solidaria respuesta de los mineros logra impedirlo y finalmente la empresa admite su derrota y se aviene a negociar.

Cabe resaltar que esta película salió adelante gracias a la tenacidad de su director y de su equipo, frente a los permanentes intentos de impedirlo por la histeria anticomunista que imperaba entonces. Fue la única obra incluida en la lista negra del Comité de Actividades Antiamericanas y no pudo exhibirse durante más de diez años; su director se negó a comparecer ante este Comité y fue encarcelado; su equipo artístico sufrió represalias de todo tipo y la actriz que representaba a Esperanza Quintero –Rosaura Revueltas–, fue acusada de comunista, encarcelada y deportada a México.