
Revolución, resistencia y memoria.
Patrimonio de la Humanidad. Tomo II.
Xabier Peñalver. Txoria errekan, 2025.
Brasil

-Museo Senzala Negro Liberto, en Redençâo.
La hacienda, situada a 50 kilómetros de la ciudad de Fortaleza fue fundada en 1750. Se trata de un conjunto arquitectónico colonial conservado en buen estado. A lo largo de los años pasó por distintos propietarios dedicados al trabajo de la caña de azúcar y a la producción de aguardiente Dourandinha, disponiendo de gran número de esclavos que fueron al fin liberados en 1883, cinco años antes de que se promulgara la Ley Aurea.
El museo, inaugurado en 2003 en unas dependencias sin apenas modificaciones, está constituido por una casa grande, los cuartos de los esclavos, los campos de caña, un molino y una pequeña tienda. En las distintas estancias se recogen dentro de numerosas vitrinas y paredes documentos y materiales relacionados con la actividad del ingenio, así como muebles y objetos de los antiguos propietarios.

Los esclavos permanecían en espacios de baja altura, en los sótanos, hoy visitables, y en donde pueden verse distintas pinturas en los muros que representan aspectos de la dura vida de estas gentes: esclavos azotados, encadenados, etc. Dormían en el suelo sobre esteras de paja y existían espacios específicos para los castigos, como pequeños cubículos oscuros. En ocasiones eran atados con esposas a la pared, con los brazos en alto o azotados atados a postes de madera; aún hoy pueden verse colgados de las paredes látigos fabricados con alambre de hierro. Cuando algún esclavo intentaba escapar se le colocaba un cepo durante 9 noches, luego se le azotaba y posteriormente se le arrojaba agua con sal.
En una de las instancias se expone una imagen de la esclava Anastacia, mujer luchadora y valiente que fue violada y amordazada y que se ha convertido en un ejemplo y referente de muchos brasileños que la veneran como heroína.

-Museo de la Abolición, en Recife.
Instalado en Sobrado Grande da Madalena, sede de un antiguo ingenio azucarero de Pernambuco construido en el siglo XVII en estilo colonial y revestido de azulejos portugueses, abre sus puertas en la calle Benfica n.º 1.150. En este edificio vivió el consejero Joáo Alfredo, quien en 1888 eliminó el sistema esclavista en el país.
En 1950 se planteó realizar en este lugar un Museo de la Abolición; en 1966 el edificio fue catalogado como Patrimonio Nacional, realizándose trabajos de restauración entre 1968 y 1975 e inaugurándose en 1983 con una exposición temporal denominada “El proceso abolicionista a través de los textos oficiales” que se mantuvo hasta 1990, año en que se cerró el museo. Fue reabierto en 1996 con un menor espacio expositivo, volviéndose a recuperar todo el edificio en 2010 tras cinco años de movilizaciones.

En sus seis salas de exposición permanente y en otras tres de muestras temporales tienen lugar eventos y actividades, transmitiendo una reflexión sobre la participación de los africanos y sus descendientes en la historia y en la formación de la identidad nacional, destacando el proceso de llegada de esclavos africanos y la lucha para abolir la esclavitud. El museo cuenta con una biblioteca.

-Memorial de la Resistencia, en Sáo Paulo.
El edificio se encuentra en el Largo General Osorio n.º 66 y fue sede del Departamento Estatal de Orden Político y Social de Sáo Paulo, una policía brutal entre 1940 y 1983, principalmente a lo largo del régimen militar.
El museo se centra en la conservación de la documentación, en la investigación y en la transmisión mediante la exposición, analizándose temas como el control, la represión política y la resistencia. Se encuentra organizado en seis áreas temáticas: Centro de Referencia, Puestos de Memoria, Registro Regular de Testimonios, Exposiciones, Acción Educativa y Acción Cultural.

El Gobierno de Brasil estuvo encabezado por una Junta Militar desde 1964 hasta 1984 tras dar un golpe de estado el 31 de marzo de 1964 contra el gobierno de izquierda de Joáo Goulart. Este régimen dictatorial contó con el apoyo económico y logístico de Estados Unidos, dentro del denominado Plan Cóndor, con el que implantó dictaduras militares en numerosos países cuando estos no eran sumisos a sus deseos e intereses, y se caracterizó por la sistemática violación de los derechos humanos y por su carácter anticomunista.
Desde el inicio de la dictadura el ejército detuvo, torturó y eliminó a miles de opositores calificados de “comunistas” y colonizó los territorios de las poblaciones indígenas, destruyendo sus recursos naturales y creando campos de concentración y asesinando a miles de indígenas.

-Monumento Torturas nunca mais, en Recife.
El monumento se encuentra en el cruce de la Avenida Mário Melo y Rua de Aurora, en el barrio de Boa Vista y fue obra de los arquitectos Eric Perman. Albérico Paes Barreto, Luis Augusto Rangel y Demetrio Albunquerque, inaugurándose en 1993. Fue el primer monumento levantado en Brasil en recuerdo de los muertos políticos a manos del ejército.

Está formado por un marco hueco de hormigón de 7 metros de lado con una placa de acero inoxidable en la mitad superior, de la que pende una escultura de un hombre colgado de una barra de acero en posición fetal de 1.80 x 1,60 x 0,80 metros en alusión a uno de los tipos de tortura aplicados a los detenidos durante el régimen militar conocido como Pau de Arara, En el mismo espacio monumental se sitúa la Calgada da Memória en la que se homenajea mediante lápidas a los encarcelados, desaparecidos y perseguidos que defendían la democracia frente a los dictadores apoyados directamente por el gobierno estadounidense.
Tras el golpe militar de 1964 la ciudad de Recife sufrió una dura represión, aunque al mismo tiempo hubo importantes protestas brutalmente silenciadas.
En 1966, un atentado contra el Ministro de la Guerra y candidato a la sucesión presidencial militar, Arthur da Costa de visita a la ciudad, del que salió ileso, significó un recrudecimiento de la represión en Recife.