
Memoria histórica imprescindible:
-25 fosas exhumadas de la Guerra Civil rescatan 287 víctimas del franquismo en Palencia
La Carcavilla está a la cabeza de desenterramientos, con un total de 110. Veintisiete palentinos fueron trasladados a Cuelgamuros.

Las fosas comunes continúan siendo una herida abierta en numerosos puntos del país. En la provincia palentina, donde la represión fascista dejó cientos de víctimas enterradas en cunetas, montes y cementerios, la búsqueda, identificación y dignificación de quienes desaparecieron durante la guerra sigue siendo una tarea pendiente que mantiene vivo el debate sobre la memoria, la verdad y la reparación.
Según los últimos estudios, en territorio palentino hay localizadas un total de 66 enterramientos de este tipo, la inmensa mayoría concentrados en la mitad sur de la provincia, salvo contadas excepciones en lugares como Aguilar de Campoo, Barruelo de Santullán, Cantoral de la Peña, Cervera de Pisuerga u Otero de Guardo. Los vecinos del norte pudieron escapar de los sublevados en dirección a Asturias y Cantabria. Como ejemplo de esa huida forzosa y a las bravas, en la empresa Minas de Barruelo trabajaban en aquel 1936 unos 1.350 obreros, de los que solo quedaron un centenar escasos.
En estas dos decenas y media de intervenciones han sido exhumados al menos 287 palentinos, según recoge el mapa interactivo con datos de la Secretaría de Estado de Memoria Democrática, la Junta y Patrimonio Nacional.
Son tantos como la población de municipios enteros del tamaño de Antigüedad, Castrejón de la Peña o Calzada de los Molinos. Los hay repartidos por toda la provincia, donde merece especial mención la fosa del antiguo cementerio de La Carcavilla en la capital, hoy reconvertido en parque, zonas de paseo y pistas deportivas, donde se recuperaron los restos de 110 personas, aunque aún quedan más concentrados «en la zona de las canchas».
Allí un sonajero dio la vuelta al mundo hace apenas unos años. Era el pequeño juguete de su hijo Martín (que lo pudo recuperar en 2019) con el que fue enterrada Catalina Muñoz, asesinada en 1936 por un vecino de su pueblo, Cevico de la Torre. Pero esta es solo una de tantas historias familiares que se han enterrado durante estas nueve décadas bajo toneladas de tierra y un silencio solo roto de puertas adentro.
Volviendo a los números, destacan entre las de mayor volumen de exhumados, además de la de la capital, las fosas comunes de Santoyo (con 25 asesinados), Baltanás (21), Frechilla (16), Valdespina (16), Villamediana (13) y Cordovilla la Real (12). Completan el listado, por debajo de la decena, Meneses (9), Guaza (8), Villaconancio (8), Cevico De la Torre (7), Venta de Baños (7), Hornillos (6), Villabasta (6), Ventosa (4), Ampudia (3), Cisneros (3), Lomas (3), Villamediana (3), Magaz (2) y Olmos (2), amén de Baquerin y Villarramiel, que la cierran ambos con un exhumado.
En Cuelgamuros, de 33.500 cadáveres, 27 procedentes de la provincia. Palentinos con nombres y apellidos que realizaron un viaje de no retorno hasta el valle madrileño procedentes de las localidades de Aguilar, Barruelo, Cervera, Dueñas, Espinosa, San Mamés, Saldaña y Vallejo, además de la propia capital.

*Masacre franquista en Palencia:
En Palencia la resistencia Republicana a los militares golpistas fue mínima, no hubo frentes de guerra. El historiador Pablo García Colmenares da una cifra de 1.322 víctimas mortales, de las que 867 fueron ‘paseados’, 348 fusilados y 107 muertos en prisión. Entre los fusilados, el gobernador civil, Enrique Martínez Ruiz-Delgado y el alcalde, Matías Peñalba. La gran mayoría de los civiles asesinados fueron víctimas ‘de una represión directa y planificada’. Preguntado un capitán del ejercito sublevado si no querían “ganar la Gloriosa Cruzada”, respondió: “Queríamos Matarlos”. De ahí el título de la obra de Colmenares, “¡Queremos matarlos!”.

-Recordando a León Felipe.
“Un verso en la trinchera. El grito revolucionario de León Felipe”
Libro de Jordi Maíz y Carlos Coca.
“Llegué a México —por primera vez— montado en la cola de la revolución. Corría el año de 1923. Después, aquí he vivido por muchos años: Aquí he gritado, he sufrido, he protestado, he blasfemado, me he llenado de asombro…”
La vida del poeta León Felipe fue un constante deambular. En ese largo camino llegó a encontrarse con personajes situados en el extremo más potente de la periferia: anarquistas, judíos, artistas bohemios, exiliados, poetas errantes y revolucionarios de toda índole. Todos ellos dejaron su huella en el escritor, quien decidió recordarlos en sus versos a modo de homenaje eterno.
Este libro no pretende ser una biografía más de León Felipe. En él se van narrando varias historias que tienen como nexo común a uno de nuestros literatos más universales.