
Cine para la denuncia y la resistencia.
Agenda
Amén
Costa-Gavras – Francia 2002
La película es una adaptación de la obra de teatro alemana El vicario, de Rolf Hochhuth (1963), en la que se imputa al papa Pio XII por no haber adoptado medidas, ni haber expresado una clara posición contra el exterminio masivo de los prisioneros en los campos de concentración nazis.
Amén mezcla elementos ficticios con sucesos reales para mostrar mejor lo que sucedió cuando el nazismo imperaba a sus anchas y llevaron a cabo la llamada «solución final”. La Iglesia católica queda claramente denunciada por su cómplice y criminal pasividad ante el genocidio: porque no hacer nada ante una barbarie semejante, teniendo el poder para denunciarlo o tratar de impedirlo, es ser cómplice de la misma; responsabilidad agravada cuando más tarde ayudó a escapar a algunos de los criminales nazis.
La película está basada en la historia de Kurt Gerstein, un oficial real de las SS que, por sus conocimientos de química, siendo testigo directo de las atrocidades cometidas en los campos de exterminio, intentó alertar al mundo sobre ese genocidio. Gerstein descubrió que el gas Zyklon B, originalmente destinado a la desinfección, se utilizaba para asesinar a millones de personas en las cámaras de gas. Horrorizado, buscó aliados para tratar de detener esa maquinaria de muerte, incluyendo al joven jesuita ficticio Riccardo Fontana, quien intenta llevar el mensaje de Gerstein al Vaticano, siendo ignorado porque tal horror lo juzgaban de “inverosímil”.
El título de la película, Amén, es un intencionado sarcasmo. Hace referencia al uso en las instituciones religiosas cuando quieren dar su aceptación. En este caso, al no alzar la voz y decir “Amén”, dieron su aprobación tácita a estas barbaries. Un tema tabú para la Iglesia que, en todo caso, la retrata en su más profunda hipocresía y cinismo.

◆ Sobre esta misma temática se recomiendan ver:
- El fotógrafo de Mauthausen – Mar Targarona –España 2018
- El niño del pijama de rayas – Mark Herman – Reino Unido 2008.