
Crónica salida en libertad de Lucio García Blanco.
Silencio. Fascistas, cerrad vuestras apestosas bocas.
Abre el cerrojo carcelero. Sale un comunista. Comisarías. Brutales torturas, cárcel y clandestinidades no pudieron apagar el llamear de su mirada ni rendir la insurrecta sonrisa de sus labios.
Con sus setenta y muchos años a sus espaldas y sus muy graves achaques y enfermedades, se abre la puerta de rejas y sale Lucio García Blanco, erguida la cabeza y puño cerrado alzado en los Vientos del Pueblo.
Silencio. Fascistas, cerrad vuestras apestosas bocas.
Con Lucio camina la inquebrantable lealtad a la clase obrera. La Dignidad. El Coraje.
A paso de Vencedores, a Lucio lo recibe el sonoro estruendo de las rojas primaveras que para él abren las anchas Alamedas de la Libertad.
Francisco Cela Seoane

El domingo 26 de abril unas 20 personas nos reunimos a las puertas de la cárcel de Villabona (Asturias) para recibir a Lucio. Allí estábamos desde las 8:00 de la mañana. Camaradas y solidarios llegados desde Madrid, Cantabria, Asturias, Euskal Herria, Zamora y Galicia. Tuvimos que esperar hasta las 10:00 de la mañana para verle salir, pero sobre las 9:00, Lucio se acercó a las rejas y conseguimos que el “Che” se arrimara hasta donde estaba él y se cogieran las manos, haciendo un poco más llevadera la espera. A Lucio le habían prohibido acercarse a las rejas, pero aun así lo hizo hasta que fueron a decirle que ahí no podía estar.
A las 10:00 se abre el cerrojo carcelero. Y sale un comunista, erguida la cabeza y puño en alto. El preso social que llevaba la bolsa de Lucio, nos dijo: “Os lleváis al mejor que había aquí dentro. Cuidadlo mucho”. Y volvió para adentro, él también, puño en alto. Lucio nos explicó después que no había tenido apenas relación con él, pero que en los últimos días habían hablado mucho y se habían hecho buenos amigos. Era un antiguo minero, y ese pasado les unió.
Abrazos, muchos abrazos y mucha emoción. Él no dejaba de repetir que estaba muy emocionado y que no podía hablar, que estaba en una nube. Nos cogía de la mano, nos abrazaba… Reconoció a casi todos los camaradas de la vieja guardia. Banderas del Partido, de la República Popular y la gallega recibieron su salida.
Allí mismo le comentamos que le íbamos a llevar a comer a Gijón, que estaba invitado. Y a Gijón nos dirigimos, en caravana, en busca de un lugar más tranquilo, ya en plena libertad, para rendirle el homenaje que se merecía. Paramos en un primer bar mientras hacíamos tiempo para la comida. Allí recibió las llamadas de camaradas presos: Israel Torralba, Victoria Gómez… y de algunos solidarios de Euskal Herria y Galicia.

También le transmitimos los abrazos de otros compañeros y camaradas que no pudieron estar presentes en su salida. Y su emoción iba en aumento. También la nuestra.
Comida típica asturiana que aprovechamos para intercambiar experiencias. Hablamos de los 50 años de Resistencia, de la guerra en Irán, de la campaña de solidaridad con Mari Jose, del fracaso de imperialismo, de nuestra experiencia de lucha en todos estos años… hasta de cuestiones económicas. Sobre la marcha, se reunió dinero entre todos para darle al camarada. Y el acto finalizó con unas palabras de agradecimiento por la solidaridad y un llamamiento a proseguir la campaña por la libertad de Mari Jose.
Fantástico e increíble. Solamente posible en madera de comunistas.
Chronique de la libération de Lucio García Blanco
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