
Internacional
Ecuador
Por la construcción de un sindicalismo clasista, independiente y combativo
La clase trabajadora del Ecuador atraviesa una profunda crisis provocada por las políticas impulsadas por los grupos de poder económicos, la burguesía, los terratenientes y el imperialismo, cuyos intereses han prevalecido históricamente sobre los derechos y necesidades de los trabajadores. A ello se suma la actuación de determinados dirigentes sindicales que, alejados de las bases, han subordinado las organizaciones obreras a intereses ajenos a la clase trabajadora, negociando principios y reivindicaciones a cambio de privilegios, cargos o prebendas dentro de la estructura del viejo Estado.
Frente a esta realidad, el día 25 de septiembre de 2026, en la ciudad de Quito, se presentaron ante el Ministerio del Trabajo los documentos para la legalización de la Confederación General de Trabajadores del Ecuador (CGTE), iniciativa que surge como un espacio de organización clasista, antiimperialista, antifascista, no electoral e independiente, orientado a agrupar a la clase obrera, al campesinado y a los sectores populares en la defensa de sus derechos e intereses históricos.
La CGTE asume la defensa de los derechos laborales, la libertad sindical, la libre asociación, la organización popular, el derecho a la resistencia y todas las conquistas alcanzadas por décadas de lucha del pueblo trabajador. Su objetivo es fortalecer la unidad de los trabajadores, desarrollar procesos de organización desde las bases y contribuir a la construcción de una nueva democracia al servicio de las grandes mayorías populares.
Convocamos a sindicatos, federaciones, asociaciones campesinas y demás organizaciones populares a sumarse a este esfuerzo de unidad y lucha, fortaleciendo una herramienta propia de la clase trabajadora, independiente de los intereses patronales, gubernamentales y electorales.
Este proceso cuenta con la participación de compañeros vinculados al Frente Antiimperialista del Ecuador, como parte de la lucha permanente por las libertades democráticas, los derechos colectivos, la soberanía nacional y la organización independiente del pueblo.
¡Por la unidad de los trabajadores!
¡Por la defensa de la libertad sindical y los derechos del pueblo trabajador!
¡Por un sindicalismo clasista, antiimperialista, antifascista e independiente!
¡Hacia la construcción de una nueva democracia para el pueblo!
Quito, 25 de septiembre de 2026
Confederación General de Trabajadores del Ecuador – CGTE


Die Linke promete expropiar a las grandes inmobiliarias de Berlín
En Berlín el partido Die Linke (“La Izquierda”) ha ganado las elecciones y ha prometido poner en marcha inmediatamente una de sus promesas electorales: la expropiación de las grandes empresas inmobiliarias. “Cuando Die Linke gobierna, se socializa. Eso es lo que dije, y me quedo con eso”, dijo el candidato Elif Eralp después de la victoria.
Las consecuencias de su triunfo electoral se pudieron ver el lunes en la bolsa. Las acciones de la inmobiliaria Vonovia cayeron un 2,2 por cien. La inmobiliaria Vonovia y su filial Deutsche Wohnen tienen 130.000 viviendas en Berlín y quieren negociar con el futuro gobierno de Die Linke en Berlín.
Die Linke quiere transferir grandes paquetes de viviendas a la propiedad pública, limitar los precios de los alquileres y construir más vivienda pública. Los planes siguen al referéndum de 2021 sobre la expropiación de Deutsche Wohnen, en el que casi el 60 por ciento de los participantes votó a favor de la expropiación de las grandes inmobiliarias.
En su programa electoral, los Verdes declaran que la expropiación es “legalmente posible y asequible”. En el programa electoral del SPD no existe nada parecido y la CDU, el partido de Merz, tampoco está de acuerdo con la batalla contra las inmobiliarias, que se han echado a temblar.
Ya antes de las elecciones de septiembre, el 37 por ciento de los especuladores declararon en una encuesta que habían aplazado sus inversiones debido a la incertidumbre política. La compensación económica para las inmobiliarias oscila entre los 18.000 y los 36.000 millones de euros. El Banco de Inversiones de Berlín ha calculado que se podrían construir entre 100.000 y 130.000 apartamentos con casi 40.000 millones de euros.
Las empresas publicas de vivienda ofrecen alquileres más bajos que las empresas privadas y la expropiación quiere gestionar las viviendas dentro del sector público e impedir que estén sometidas a la presión de los buitres.
El promedio de los pisos de alquiler en Berlín ha aumentado en casi un 70 por ciento en los últimos años y, tras la victoria electoral de Die Linke, el debate sobre la expropiación de las viviendas está en el orden del día, además de la limitación de los precios de los alquileres y la introducción de un porcentaje de vivienda social.
No obstante, Die Linke ya tuvo un traspiés en 2021, cuando el Tribunal Constitucional anuló la limitación de los alquileres en Berlín porque el gobierno autonómico carecía de competencia para imponerla. Ahora Die Linke quiere hacerlo de otra manera, pero rápidamente, en los primeros 100 días de gobierno para las seis empresas públicas de vivienda, que administran unos 360.000 pisos.
Die Linke quiere construir 7.500 viviendas sociales al año. Pero hasta ahora las promesas de este tipo siempre han fallado. Solo la mitad de los apartamentos subvencionados aprobados desde 2014 se completaron realmente a finales del año pasado. Han sido diez años de fracasos.
Además de las expropiaciones, el desafío de Die Linke es, pues, limitar el precio de los alquileres y, al mismo tiempo, crear suficientes viviendas nuevas.