
Memoria histórica imprescindible:
Las 20 asesinadas en Paterna
-María, Rosa, Trinidad…: la memoria de las 20 mujeres fusiladas por el franquismo en Paterna cruza el Atlántico y llega a México.
Dos exposiciones llevan hasta México las historias de las víctimas y de las mujeres que, generación tras generación, mantuvieron viva su memoria
Las vidas de las mujeres fusiladas por el franquismo en Paterna tras la Guerra Civil quedaron atrapadas entre el miedo, los secretos familiares y una larga propaganda franquista que convirtió a las víctimas en culpables incluso después de muertas. Hubo familias en las que se ocultó durante años cómo habían muerto; descendientes que crecieron pensando que sus madres o abuelas habían fallecido por otras causas; y casas en las que sus nombres prácticamente desaparecieron de las conversaciones. Incluso hoy, más de ocho décadas después de los fusilamientos y medio siglo después de la muerte de Franco, todavía existen familias en las que resulta difícil hablar de ellas con normalidad. Fueron veinte. Veinte mujeres fusiladas en Paterna por la dictadura franquista.
Porque detrás de aquellas veinte ejecuciones hubo mucho más que veinte muertes. Hubo familias rotas, hijos que quedaron huérfanos y fueron repartidos entre familiares o acabaron en hospicios, hogares deshechos y una represión que continuó mucho después de que sonaran los disparos. Algunas de aquellas mujeres tenían una clara conciencia política, militaban, defendían sus ideas o habían participado activamente en organizaciones durante la II República y la Guerra Civil. Otras fueron perseguidas también por ser esposas, compañeras, madres o familiares de hombres a los que el régimen buscaba y, en algunos casos, no había podido detener.
Las historias de las veinte mujeres fusiladas en Paterna han llegado hasta Ciudad de México a través de “Las Rosas de Paterna” y “Las Guardianas de la Memoria”, las dos exposiciones de la fotoperiodista Eva Máñez que pueden visitarse hasta el próximo 30 de septiembre en el Colegio de México. Dos muestras que recuperan los rostros y las historias de las mujeres represaliadas, pero también de aquellas otras mujeres que, generación tras generación, se encargaron de conservar su memoria. La de ellas y la de los hombres fusilados. Si ellas callaban, si ellas olvidaban… ¿quién hablaría de ellos en el futuro? ¿Quién dejaría constancia de que existieron y de lo que les pasó?
Las dos exposiciones permiten observar precisamente esas dos dimensiones. “Las Rosas de Paterna” reconstruye las historias de las veinte mujeres fusiladas en el cementerio de Paterna a través de fotografías, documentos y objetos recuperados durante los procesos de exhumación. “Las Guardianas de la Memoria” desplaza la mirada hacia sus descendientes, especialmente hacia las mujeres que conservaron durante décadas fotografías, cartas y relatos familiares y que después asumieron un papel protagonista en los procesos de recuperación e identificación de las víctimas.
El resultado de estos trabajos se recogerá en una publicación y, posteriormente, en una exposición en València.

Las 20 rosas de Paterna
Las tres primeras fusiladas fueron tres vecinas de Catarroja, Carmen Martínez Fortea, de 40 años, Francisca Ballester Nogueras, de 51, y Bárbara Morella Ribes, de 35. Era el 21 de julio de 1939, apenas cuatro meses después de la Guerra Civil. Tras ellas, vendrían, en 1939, Trinidad Garrigues Ortí, de 35 años y de Torrent, fusilada el 17 de agosto; Rosa Font Beltrán, ‘la Budella’, de 29 años y de Cullera el 8 de noviembre y Mercedes Martínez Ruiz, de 39 años y de Camporrobles, el 8 de noviembre. En un mismo día, el 8 de marzo de 1940 fueron ejecutadas tres mujeres: Eloina García Iranzo, de 26 años y de Caudete de las Fuentes; Rosa Climent Grimaldo, de 26 años de Alzira y Vicenta Mena Mahiques, de 26 años y de Oliva. En este caso también fusilaron a su marido, de la CNT como ella y, el 1 de mayo de 1940, a la madre de este Angelina Barber Pastor, de 65 años y de Oliva también. El 9 del mismo mes era fusilada Dolores Arnal Campos, de 42 años y de Benaguasil. Ese mismo año se cobró la vida, también, de otras cinco mujeres más: Rosario Migoya Espinilla, de 37 años y de València, que fue fusilada el 27 de agosto; Antonia Cerdà Revilla, de 56 años, de Alzira y Andrea Ibáñez Segura, de 47 años y de València, el 11 de septiembre; y de Encarnación Iranzo Pradas, de 41 años y de Caudete de las Fuentes y Dolores Moreno Victoria, de 47 años y de València, el 31 de octubre de 1940.
El 21 de noviembre de 1941 se fusilaba, hasta donde se sabe, a las dos últimas mujeres en el paredón de Paterna. Fueron Dolores Capella Canet de 39 años y Concepción Piera Cogollos, de 37, ambas de Carcaixent.
Todas estas mujeres eran valencianas excepto dos, Águeda Campos Barrachina, una joven de tan solo 21 años de edad natural de la localidad mallorquina de Sallent, que fue fusilada junto a su pareja el 5 de abril de 1941, y María Pérez la Cruz, de 25 años y natural de Teruel, más conocida como ‘María la Jabalina’, la última mujer ejecutada en la C. Valenciana.
*Merceditas, la víctima número 21
El listado del que se tiene constancia deja escrito que fueron 19 las mujeres fusiladas en el paredón de Paterna. El extraoficial, aquel que recoge las secuelas que este impacto tiene en el sistema familiar de cada una de ellas, serán seguramente más. Como el caso de Merceditas, una niña de seis años de Camporrobles hija de dos represaliados del franquismo. El día 8 de noviembre de 1939 fueron fusiladas en Paterna un total de 29 personas, entre ellas, el matrimonio formado por Santiago Olmo y Mercedes Martínez, los dos de Camporrobles.
Este matrimonio tenía una única hija, a la que le pusieron de nombre también Mercedes. La niña tenía 6 años cuando ambos progenitores fueron detenidos. Después de aquel golpe tan duro, Merceditas dejó de comer, solo lloraba. Sus tíos no sabían que le pasaba. A los tres meses murió, antes que fusilaran a sus padres, y la enterraron al cementerio de Camporrobles. Cuando las heladas estadísticas dicen que en Paterna fueron asesinadas 20 mujeres, es mentira, Merceditas también fue asesinada. El libro ‘Muerte en Albata’, escrito por Jesús Espinós, descendiente de Mercedes Martínez, narra esta tragedia.
Foto portada: Trinidad Garrigues, María la Jabalina, Antonia Cerdà y Agueda Campos.
Foto artículo: Rosa Font, ‘la Budella’, en una manifestación del 1 de Mayo.