
A todos los niños y niñas que comienzan el nuevo curso escolar 26-27
Para los pequeños sonadores que miran al cielo
-Belka y Strelka, las dos perritas que regresaron de las estrellas.
Por Miguel Hernández Bernárdez
Una historia para que los niños y niñas conozcan a dos pequeñas protagonistas de la conquista del espacio.
Hace más de sesenta años, cuando viajar al espacio parecía todavía una aventura propia de los cuentos, dos pequeñas perras llamadas Belka y Strelka hicieron historia.
No llevaban capa de superheroínas. No sabían leer mapas ni entendían qué era una órbita. Pero el 19 de agosto de 1960 fueron colocadas a bordo de una nave soviética llamada Korabl-Sputnik 2, conocida también como Sputnik 5, y comenzaron uno de los viajes más extraordinarios realizados hasta entonces por seres vivos.
Y ocurrió algo que los científicos esperaban con enorme preocupación: Belka y Strelka regresaron vivas a casa. Fueron las primeras perras que completaron un vuelo orbital alrededor de la Tierra y pudieron regresar sanas y salvas.
*No viajaron solas
En aquella pequeña nave había más vida de la que podemos imaginar.
Junto a Belka y Strelka viajaban también un conejo, decenas de ratones, dos ratas, moscas de la fruta y plantas. Los científicos querían conocer cómo reaccionaban los seres vivos a la ingravidez y a las condiciones existentes fuera de nuestro planeta.
Aquellos experimentos tenían un objetivo muy importante: averiguar si algún día un ser humano podría viajar al espacio y regresar con vida.
Por eso podemos imaginar a Belka y Strelka como dos pequeñas exploradoras que, sin saberlo, estaban ayudando a abrir un camino que todavía nadie había recorrido.

*Antes de ellas estuvo Laika
Pero la historia de los animales en el espacio no fue siempre una historia feliz.
Tres años antes, en 1957, otra perrita soviética llamada Laika había sido enviada al espacio a bordo del Sputnik 2. Se convirtió en el primer animal que orbitó la Tierra, pero no pudo regresar. La nave no había sido preparada para traerla de vuelta y Laika murió pocas horas después del lanzamiento.
También otros animales perdieron la vida durante aquellos primeros experimentos espaciales.
*Recordarlos es importante.
La ciencia permitió realizar descubrimientos extraordinarios, pero su historia también nos enseña a preguntarnos cómo debemos tratar a los animales y cuáles deben ser los limites de la experimentación.
Aprender historia significa conocer tanto sus grandes éxitos como sus partes más difíciles.

*El camino hacia Yuri Gagarin
El regreso de Belka y Strelka demostró que un organismo podía soportar un vuelo orbital y regresar con vida.
Los científicos obtuvieron información sobre la respiración, el corazón, el comportamiento y los efectos de la falta de gravedad.
Además, pudieron comprobar el funcionamiento de sistemas que después serian necesarios para proteger a una persona.
Menos de ocho meses después, el 12 de abril de 1961, el cosmonauta soviético Yuri Gagarin se convirtió en el primer ser humano que viajó al espacio y orbitó la Tierra.
Las pruebas realizadas anteriormente con animales, entre ellas el vuelo de Belka y Strelka, fueron parte del camino que hizo posible aquella histórica misión.
*Una cachorrita entre la URSS y Estados Unidos
Pero la historia todavía guarda una sorpresa preciosa. Después de su viaje espacial, Strelka tuvo seis cachorros.
Uno de ellos, se llamaba Pushinka. En 1961, el dirigente soviético Nikita Jrushchov enrió a Pushinka como regalo a la familia del presidente estadounidense John F. Kennedy. La pequeña perrita terminó viviendo en la Casa Blanca.
Era una época complicada. Estados Unidos y la Unión Soviética eran dos grandes rivales políticos y militares. Sin embargo, una cachorrita hija de una perra que había viajado alrededor de la Tierra terminó cruzando las fronteras entre las dos grandes potencias.
Pushinka incluso tuvo posteriormente sus propios cachorros en Estados Unidos. El presidente Kennedy los llamó cariñosamente “pupniks”, jugando con la palabra Sputnik.
Resulta hermoso pensar que, mientras dos países competían por conquistar el espacio, una pequeña perrita podía convertirse, sin saberlo, en una simpática historia de acercamiento entre dos pueblos.
*Una historia que los niños y niñas deberían conocer
Han pasado 66 años desde aquel mes de agosto de 1960. Hoy enviamos naves a otros planetas, tenemos astronautas, viviendo durante meses en estaciones espaciales y podemos contemplar fotografías de lugares que nuestros abuelos apenas podían imaginar.
Pero antes de muchos de esos grandes pasos hubo animales que participaron en los primeros experimentos.
Entre ellos estuvieron Laika, Belka y Strelka.
Laika nos recuerda el sacrificio y los riesgos que acompañaron a los primeros años de la exploración espacial.
Belka Y Strelka nos recuerdan el día en que dos pequeñas perras viajaron alrededor de nuestro planeta y consiguieron regresar a casa.
Quizás esta historia no aparezca siempre en los libros escolares. Por eso merece ser contada.
Porque conocer la ciencia también significa conocer a todos aquellos personas y animales que formaron parte de su historia.
Y porque quizá algún niño o alguna niña que hoy lea estas líneas mire esta noche hacia las estrellas y se pregunte:
¿Qué habrá todavía ahí arriba esperando a que lo descubramos? La curiosidad es precisamente así como comienza.
A veces con una pregunta. Y, hace 66 años, también con dos pequeñas perritas llamadas Belka y Strelka.