
Repasando la historia
Textos y carteles, por Ritxard Etxebarrieta.
PALESTINA
-El arma de la esperanza.
“La esperanza también es nuestra arma», suena bonito, pero… ¿cómo se tiene esperanza cuando te bombardean mientras estás durmiendo? Pues así, solo a pulmón, a puro no querer morir en vida.
Mahmud Darwish (referente de la poesía palestina) escribió: «Somos un pueblo que ama la vida, aunque esté llena de heridas». Porque al final, el arma más poderosa no es la venganza, es el amor a la vida. Y eso, Palestina lo lleva hasta en los huesos. Por eso siguen ahí, pese a todo. Por eso no los borran. Porque el amor a la vida, cuando es de verdad, siempre vence.

LIBIA
-“El Libro Verde”, Muammar Al Gadhafi.
«Las Asambleas parlamentarias se han convertido en un medio de usurpar y de monopolizar el poder del pueblo… los pueblos tienen hoy derecho a luchar a través de la revolución popular, para destruir los instrumentos de la monopolización de la democracia y de la soberanía que niega la voluntad de las masas, y a proclamar su grito resonante: EL PUEBLO NO PUEDE SER SUSTITUIDO POR NADIE.»
Y aquí llegamos al punto clave: la Revolución Verde ya no está. La arrasaron en 2011. La OTAN no fue a «salvar civiles», fue a eliminar cualquier proyecto panafricano que amenazara el orden del capital. Gadafi era una piedra en el zapato porque hablaba de un África dueña de sus recursos, de un oro que respaldara una moneda africana, de un desierto lleno de agua. Eso no se perdona en el tablero geopolítico. Lo mataron en una zanja, y con él se llevaron el sueño de una Libia unida.

¿Y qué quedó de esa revolución? Hoy, 15 años después de la intervención, Libia no es un Estado, es un mercado. No hay soberanía. Es un territorio partido en dos, lleno de milicias que se disputan el control de los pozos de petróleo y las rutas comerciales. Y lo más indignante: se ha convertido en uno de los epicentros del tráfico de personas del mundo. Ahí, en esa tierra que él quiso levantar, hoy se venden seres humanos como si fueran paquetes, se esclaviza a migrantes que cruzan el desierto buscando un futuro y se topan con lo peor de la barbarie. Eso no es un «efecto colateral». Es la consecuencia lógica de desmantelar un Estado.
¡Honor y gloria al Mártir de África! Que su ejemplo nos recuerde que el poder solo pertenece al pueblo. ¡Fuera las manos imperialistas de Libia y de África!

EE.UU.
-Fred Hampton
La genialidad estratégica de Hampton reside en desenmascarar el espejismo del reconocimiento burgués. Mientras el idealismo identitario nos ofrece la inversión especular del poder —el capitalismo negro, la segregación inversa—, Hampton aplica el materialismo histórico en su máxima crudeza: el problema no es la pigmentación del explotador, sino la relación de explotación. Sustituir al amo blanco por un amo negro no es una negación dialéctica, es una mímesis patológica de la opresión. La verdadera Aufhebung (superación) no reifica la raza como esencia, sino que la disuelve en la lucha de clases. Su llamado es a la desalienación total: solidaridad como categoría ontológica, socialismo como la única praxis capaz de exterminar la estructura, no solo de cambiar su rostro. No se trata de ocupar el pedestal del tirano, se trata de dinamitarlo desde los cimientos.
Vicepresidente del BPP, Panteras Negras. Asesinado por el FBI en 1969, cuando tenía 21 años de edad.

ALEMANIA
-Ernst Thälmann
“El deber de todo revolucionario es ser un agitador y un luchador al servicio de la Alemania socialista. Así, cada revolucionario debe forjarse como un líder.”
Fundaron del Partido Comunista de Alemania (KPD) en 1920. En 1922 la extrema derecha lo intenta asesinar, hiriendo a su mujer y su hija. Miembro del Reichstag por Hamburgo de 1924 a 1933. Prohibido el KPD, es detenido el 3 de marzo de 1933. Tras más de 11 años de prisión, fue llevado al campo de concentración de Buchenwald. Allí fue fusilado el 18 de agosto de 1944 por orden directa de Adolf Hitler. Su cuerpo fue quemado inmediatamente por los nazis.

-Rosa Luxemburgo
«Para la mujer burguesa su casa es su mundo. Para la proletaria su casa es el mundo entero, el mundo con todo su dolor y su alegría, con su fría crueldad y su ruda grandeza. La proletaria es esa mujer que migra con los trabajadores de los túneles desde Italia hasta Suiza, que acampa en barrancas y seca pañales entonando canciones junto a rocas que, con la dinamita, vuelan violentamente por los aires. Como obrera del campo, como trabajadora estacional, descansa durante la primavera sobre su modesto montón de ropa en medio del ruido, en medio de trenes y estaciones con un pañuelo en la cabeza y a la espera paciente de que algún tren le lleve de un lado a otro. Con cada ola de miseria que la crisis europea arroja hacia América, esa mujer emigra, instalada en el entrepuente de los barcos, junto con miles de proletarios, junto con miles de proletarios hambrientos de todo el mundo para que, cuando el reflujo de la ola produzca a su vez una crisis en América, se vea obligada a regresar a la miseria de la patria europea, a nuevas esperanzas y desilusiones, a una nueva búsqueda de pan y trabajo.»
Fundadora en 1916 de la Liga Espartaquista. El 28 de junio de 1916 Rosa Luxemburgo y Karl Liebknecht fueron sentenciados a dos años y medio de prisión. Durante la revolución alemana de 1918, son puestos en libertad. El 1 de enero de 1919 crean el Partido Comunista de Alemania (KPD). Asesinada a los 47 años de edad el 15 de enero de 1919, junto con Karl Liebknecht, por el “Terror blanco”.