
Muro de solidaridad y denuncia
Sanción a La Directa: Sancionan a quien investiga, protegen a quien se infiltra
La Agencia Española de Protección de Datos(AEPD) ha iniciado un procedimiento sancionador contra la cooperativa periodística la Directa por las investigaciones publicadas sobre policías infiltrados en movimientos políticos y sociales.
El procedimiento, que en un principio fue inadmitido pero la presidencia de AEPD ha forzado su reapertura, parte de una denuncia interpuesta por cuatro de los policías que se infiltraron sin orden judicial entre 2020 y 2023 en colectivos de Catalunya y País Valencià.
El medio informativo defiende sus investigaciones como un ejercicio legítimo del derecho de comunicar y recibir información veraz y que responden a la función democrática esencial de los medios de comunicación “vigilar a los poderes públicos, especialmente cuando se investigan actuaciones policiales secretas que afectan a los derechos fundamentales”.
La resolución de la AEPD acusa a la Directa de difundir información personal y profesional de los policías infiltrados que permite su identificación, a pesar de que el medio ocultó parcialmente sus rostros y sólo usó las iniciales de sus nombres y apellidos reales. A pesar de estas medidas la resolución ordena retirar la información publicada, tanto las imágenes como el contenido de los artículos.
Desde Iridia, Centro por la Defensa de los Derechos Humanos, valoran que este procedimiento “genera un grave efecto intimidatorio y de mordaza sobre el periodismo de investigación”. También que “el Estado español infiltró agentes policiales en movimientos sociales, hecho que ha conllevado graves vulneraciones de los derechos humanos. No solo han negado los hechos y obstaculizado el acceso a la justicia de las víctimas, si no que ahora se criminaliza al medio que los destapó”.
Comunicado lanzado por la redacción del medio:
Les persones i organitzacions sotasignades volem expressar el nostre suport a la Directa i la nostra profunda preocupació davant el procediment sancionador impulsat per l’Agència Espanyola de Protecció de Dades (AEPD), arran de les seves investigacions sobre els policies infiltrats en l’independentisme i els moviments socials. El procediment té origen en una denúncia de quatre dels agents infiltrats destapats pel mitjà.
Les investigacions de la Directa constitueixen un exercici legítim del dret a comunicar i rebre informació veraç, reconegut per l’article 20 de la Constitució espanyola. També responen a la funció democràtica essencial dels mitjans de comunicació com a vigilants dels poders públics, especialment quan investiguen actuacions policials secretes que afecten drets fonamentals.
La rellevància pública de les informacions publicades és indiscutible. Les infiltracions descobertes van provocar la creació d’una comissió d’investigació al Parlament de Catalunya i van donar lloc a nombroses iniciatives i preguntes parlamentàries de l’oposició al Congrés dels Diputats. Els casos també han estat recollits per mitjans de comunicació catalans, espanyols i internacionals, com The Guardian o La Repubblica, entre d’altres.
Tot i aquest evident interès públic, l’AEPD considera incompatibles amb la normativa de protecció de dades determinades informacions i imatges publicades per la Directa. Ho conclou malgrat que el mitjà va adoptar diferents mesures per a protegir la identitat real dels agents.
Aquesta decisió genera un greu efecte intimidatori i de mordassa sobre el periodisme d’investigació. L’amenaça d’una sanció econòmica i de la retirada de continguts pot dissuadir els mitjans de publicar informacions rellevants sobre l’actuació dels poders públics. Té, per tant, un efecte equiparable al que es coneix com a SLAPPS, dirigides a silenciar.
No està en joc només la llibertat de la Directa. Aquest procediment pot establir un precedent molt perillós per a tots els mitjans de comunicació i professionals que investiguen abusos policials o altres qüestions incòmodes per a les institucions.
L’actuació de l’AEPD contrasta amb la resposta de les institucions públiques davant casos similars al Regne Unit. Després de descobrir-se que agents infiltrats havien mantingut relacions íntimes sota identitats falses amb activistes, i gràcies a la pressió popular i mediàtica sostinguda per part de moviments socials, organitzacions socials i mitjans de comunicació, tant els cossos policials com el Govern britànic van assumir les seves responsabilitats: van demanar disculpes a les víctimes i les van indemnitzar.
A més, les identitats i les fotografies dels agents infiltrats es van publicar als mitjans de comunicació amb plena llibertat i encara es poden consultar avui dia, sense que això hagi comportat la imposició de sancions als mitjans que van informar sobre els fets.
A l’Estat espanyol, en canvi, els casos d’infiltració policial continuen sense una investigació efectiva ni una depuració de responsabilitats, mentre el mitjà que les va descobrir s’enfronta a una sanció.
Per tot això, demanem:
– L’arxivament immediat del procediment sancionador contra la Directa.
– Que l’Estat espanyol introdueixi els canvis legislatius necessaris per complir de manera efectiva l’article 85 del Reglament (UE) 2016/679, perquè la normativa de protecció de dades no es pugui utilitzar per emmordassar i censurar els mitjans de comunicació.
Defensar la Directa és defensar el dret de la societat a conèixer l’actuació dels poders públics. No podem permetre que se sancioni qui investiga mentre es protegeix qui s’infiltra.
En castellano:
Las personas y organizaciones abajo firmantes queremos expresar nuestro apoyo a La Directa y nuestra profunda preocupación ante el procedimiento sancionador impulsado por la Agencia Española de Protección de Datos (AEPD), a raíz de sus investigaciones sobre los policías infiltrados en el independentismo y los movimientos sociales. El procedimiento tiene su origen en una denuncia de cuatro de los agentes infiltrados destapados por el medio.
Las investigaciones de La Directa constituyen un ejercicio legítimo del derecho a comunicar y recibir información veraz, reconocido por el artículo 20 de la Constitución española. También responden a la función democrática esencial de los medios de comunicación como vigilantes de los poderes públicos, especialmente cuando investigan actuaciones policiales secretas que afectan a derechos fundamentales.
La relevancia pública de las informaciones publicadas es indiscutible. Las infiltraciones descubiertas provocaron la creación de una comisión de investigación en el Parlamento de Cataluña y dieron lugar a numerosas iniciativas y preguntas parlamentarias de la oposición en el Congreso de los Diputados. Los casos también han sido recogidos por medios de comunicación catalanes, españoles e internacionales, como The Guardian o La Repubblica, entre otros.
A pesar de este evidente interés público, la AEPD considera incompatibles con la normativa de protección de datos determinadas informaciones e imágenes publicadas por La Directa. Lo concluye a pesar de que el medio adoptó diferentes medidas para proteger la identidad real de los agentes.
Esta decisión genera un grave efecto intimidatorio y de mordaza sobre el periodismo de investigación. La amenaza de una sanción económica y de la retirada de contenidos puede disuadir a los medios de publicar informaciones relevantes sobre la actuación de los poderes públicos. Tiene, por tanto, un efecto equiparable al que se conoce como SLAPPs, dirigidas a silenciar.
No está en juego solo la libertad de La Directa. Este procedimiento puede sentar un precedente muy peligroso para todos los medios de comunicación y profesionales que investigan abusos policiales u otras cuestiones incómodas para las instituciones.
La actuación de la AEPD contrasta con la respuesta de las instituciones públicas ante casos similares en el Reino Unido. Tras descubrirse que agentes infiltrados habían mantenido relaciones íntimas bajo identidades falsas con activistas, y gracias a la presión popular y mediática sostenida por parte de movimientos sociales, organizaciones sociales y medios de comunicación, tanto los cuerpos policiales como el Gobierno británico asumieron sus responsabilidades: pidieron disculpas a las víctimas y las indemnizaron.
Además, las identidades y las fotografías de los agentes infiltrados se publicaron en los medios de comunicación con plena libertad y todavía se pueden consultar hoy en día, sin que ello haya comportado la imposición de sanciones a los medios que informaron sobre los hechos.
En el Estado español, en cambio, los casos de infiltración policial continúan sin una investigación efectiva ni una depuración de responsabilidades, mientras el medio que los descubrió se enfrenta a una sanción.
Por todo ello, pedimos:
- El archivo inmediato del procedimiento sancionador contra La Directa.
- Que el Estado español introduzca los cambios legislativos necesarios para cumplir de manera efectiva el artículo 85 del Reglamento (UE) 2016/679, para que la normativa de protección de datos no se pueda utilizar para amordazar y censurar a los medios de comunicación.
Defender a La Directa es defender el derecho de la sociedad a conocer la actuación de los poderes públicos. No podemos permitir que se sancione a quien investiga mientras se protege a quien se infiltra.