
Muro de solidaridad y denuncias:
Presos políticos escriben
-Patxi Ruiz Romero / militante político preso
29 octubre del 2025, desde la prisión de Iruñea.
Editado en la revista El Otro País n.º 118, de mayo-junio 2026.
(y 3)
Relato sobre mi experiencia de más de dos décadas ante los servicios médicos gestionados por Instituciones Penitenciarias.
-Viene de ayer-

Ahora, en este momento del escrito, pasaré a explicar los motivos que el pasado 12 de Octubre me llevaron a realizar un acto de protesta que consistió en autolesionarme con una cuchilla de afeitar mediante la realización de varios cortes en uno de mis brazos.
El pasado 3 de Octubre amanecí con un ligero malestar, dolor de cabeza y garganta, y una pequeña dificultad para respirar. Al bajar al comedor a desayunar pude percibir que varios compañeros más se encontraban con síntomas parecidos, algo que no sorprende, pues nos tienen hacinados como animales y, claro, cuando alguno de nosotros enferma, en poco espacio de tiempo acabamos enfermando la mayoría.
Puedo entender que pasar un catarro o gripe al año hasta puede resultar beneficioso para nuestra salud, por eso de que nuestro sistema inmunitario se renueva, se refuerza. Pero también entiendo que para las personas presas que padecen enfermedades crónicas relacionadas con el sistema respiratorio, o para aquellos que han padecido episodios de neumonía, empiezas agarrando un catarro o gripe y acabas, a falta de un tratamiento específico, ingresando en el hospital. En el caso de que te lleven a tiempo.
Dicho día 3 de Octubre les informé a las enfermeras, o auxiliares, que reparten la medicación diaria, cómo me encontraba de salud, pidiéndoles que lo informaran en la enfermería para que algún médico me reclamara y así pudiera pasar consulta médica.
El día 4 de Octubre volví a intentar lo mismo. Me informaron que ya habían dado dicha información en enfermería y que ellas nada más podían hacer. Me aconsejaron que solicitara consulta médica por instancia, trámite que suele durar varios días. El día 5 de octubre realicé dicha solicitud por escrito, dándome cita para el día 14 de octubre.
El día 7 de octubre tuve vis a vis con mis allegados. Acudí a la visita con mal cuerpo, sintiéndome enfermo. En el transcurso de la misma vomité hasta en dos ocasiones. He insistido en que me llevaran a enfermería para pasar consulta médica todos los días, he argumentado que en mi historial clínico constan los episodios de neumonía que he padecido. Todos, todos los días sin conseguir nada y no porque las enfermeras no pusieran de su parte sino porque es Don Mariano, como jefe médico, quien no se avenía a que fuera llevado a enfermería.
El día 12 de Octubre tuve visita por locutorios con mi allegado: quedó impresionado al ver mi estado físico, flaco, pálido. Los ojos sin el brillo de la vida y con el tono mate de la enfermedad. Comprobó mi imposibilidad de hablar seguido durante más de un minuto.
En ese momento le informé de la protesta que iba a realizar. Le aclaré que el sentido de la protesta era denunciar la situación de desasistencia sanitaria en la que me encontraba, que con dicha protesta no realizaba ninguna exigencia, pues podía ser tomada como delito de coacciones, y ello podría derivar en sanciones administrativas y/o penas en mi contra.
Me despedí de mi allegado y regresé al módulo donde estoy destinado. A la entrada al módulo informé al jefe de módulo que solicitaba acudir de urgencia a la enfermería, a lo que respondió que siendo domingo no había médico, que el que se encontraba de guardia, Don Mariano, se encontraba en su casa. Que si por él fuera me llevaba a enfermería pero NO había médico.
Le expliqué mi situación en relación a mi estado de salud, todo el periplo pasado desde el día 3 de octubre, y que iba a comenzar a realizar actos de protesta para denunciar la desasistencia sanitaria de la que era objeto. Con un escueto “es su derecho”, nos despedimos.
Conseguí una cuchilla de afeitar, me dirigí al servicio para que nadie se enterara de lo que iba a hacer y evitar así cualquier posible incidente en el módulo, y al minuto volví a acudir ante el jefe de modulo para enseñarle los cortes que me había realizado en uno de mis brazos.
Acto seguido me traslada a la enfermería donde una enfermera me cura y me toma las constantes vitales (presión arterial, saturación de oxígeno en sangre, auscultación). Desconozco los trámites que realiza, y, al volver, me plantea la posibilidad de trasladarme a urgencias del Hospital Universitario de Navarra: “¡pues claro!” le contesto. Al rato, acude la Policía Nacional a prisión para trasladarme a dicho hospital.
En urgencias vuelven a tomarme las constantes, me realizan varias placas de rayos X y espero hasta que soy llevado ante la médico para conocer el posible diagnóstico. Juicio clínico: diagnóstico principal: “incipiente neumonía retrocardiaca izq” (sic). Como tratamiento me prescriben: “Levofloxacino 500mg. comprimido,1 comprimido cada 24 horas, ORAL durante 7 días” (sic).
Verdadera y sinceramente, desconozco qué impresión os causa el relato que acabáis de leer, pero para terminar, debo decir que en este módulo hay compañeros presos (personas!!) que han padecido y padecen tratos y situaciones incluso más graves que la que yo os he relatado; que lo narrado por mí es solo una muestra del sufrimiento físico y psicológico que provoca el jefe médico de esta prisión, gracias a la impunidad que le ofrecen el Consejero de Salud y el Director Gerente del Servicio Navarro de Salud-Osasunbidea.
A los tres me dirijo en los siguientes términos: sois los máximos responsables de la gestión de los servicios médicos que se prestan en esta prisión y, por lo tanto, de todo el sufrimiento que provoca uno de vosotros y que los dos restantes amparáis. También de la muerte de Sergio por negligencia y desasistencia sanitaria. Escuchad bien lo siguiente:
“A FALTA DE MEDIOS CON EL DEDO OS SEÑALO, MALDITOS SEÁIS!!!”.
No me voy a dirigir a auxiliares ni enfermeras pues me consta su buen trato y hacer, y el respeto con el que tratan a la población reclusa, pero sí lo voy a hacer a los médicos de Osasunbidea que prestáis servicio en esta prisión: el desmantelamiento de la sanidad pública en beneficio de la privada os ha creado una situación donde es muy difícil desarrollar vuestra profesión como se debiera, por el empeoramiento de vuestras condiciones laborales y, entiendo, que esta situación no será, para nada, fácil de gestionar. Son muchos los años en los que estos capitalistas sin alma llevan desmantelando la sanidad pública y he podido observar dos actitudes diferentes entre los médicos que he conocido: unos siguen actuando de manera profesional y, otros, poco a poco se van deshumanizando, desarrollando su labor muy muy lejos de la profesionalidad con que debieran, aún y habiendo hecho el juramento hipocrático que en su día realizaron.
A estos últimos: si no os veis capacitados para trabajar, coged la baja y tratar de sanaros, pues son esas políticas capitalistas las que han generado vuestra enfermedad; y si aun y todo seguís tratando a las personas presas sin la debida profesionalidad, quitaros la vida y punto.
No soy ajeno a la realidad social de ahí afuera y, por ello, soy consciente del continuo deterioro de las condiciones de la clase trabajadora para vivir y reproducir la vida. Oprimidos, explotadas y con una lucha continua por llegar a final de mes, con una lucha continua para no acabar locos. ¡¡Demasiado sufrimiento nos crean ya!!

Mi fuerza, mi solidaridad y lealtad siempre para la clase a la que pertenezco, la clase trabajadora. O lo que es lo mismo: mi fuerza, mi solidaridad y lealtad, siempre para la humanidad, especie a la que pertenezco.
Y mi amor para todxs aquellxs que se organizan y luchan por crear las condiciones para la tan necesitada Revolución Socialista.
Amor extensible a todas aquellas que golpean a los que ejecutan la dictadura del capital, en especial a mis hermanos y hermanas de clase del Donbáss, así como a mis hermanas que se han liberado del colonialismo francés en el Sahel, de los yemenitas de Ansarolá, de los Libaneses de Hezbolá, todos y todas formando parte de una misma clase, nunca mejor representada que en la lucha que lleva a cabo la Resistencia Palestina ante los ojos (abiertos y cerrados) de este injusto mundo capitalista.
No creo en la justicia y las democracias de corte occidental.
Sí creo en la justicia popular, en la democracia popular, aunque éstas no existan en el seno de la dictadura del capital bajo la que nos encontramos oprimidxs y dominadxs.
No creo en la venganza pero sí en la autodefensa, en la necesidad de la independencia del proletariado, en su organización y lucha por la toma de poder y transformación social en torno al proyecto de Sociedad Socialista, pues esta es la única alternativa que asegura una sociedad sin clases, una sociedad de personas en condiciones de igualdad, la única alternativa para nuestra Madre Tierra… y para todos los males, injusticias y desigualdades que provoca el capitalismo.
No conozco ninguna lucha, ni ningún tipo de lucha, que no haya sido provocada por las políticas capitalistas, por ello, unamos todas las luchas en torno al proyecto socialista, dejando de lado a sindicatos y partidos políticos, que solo sirven al capital.
Triste pero no derrotado, desde la prisión de Iruñea.
P.D: Mi admiración y veneración por la determinación, profesionalidad y entrega de los cientos de médicos y enfermeros gazatíes asesinados por el régimen sionista de Israel. Y a los que continúan ejerciendo la profesión: gracias por hacerme creer que aún existe humanidad, consciente.
Patxi.