
REVOLUCIÓN, RESISTENCIA Y MEMORIA
PATRIMONIO de la HUMANIDAD TOMO II
Xabier Peñalver
Txoria Errekan 2025.
Botswana

-La tumba de “El Negro”.
La tumba, recién restaurada por parte del Museo Nacional de Botswana, de la cual depende, está situada en una zona ajardinada al norte de la capital y contiene los restos de “El Negro” desde el 4 de octubre del año 2000. Dos cartelones se levantan en el lugar recordando la historia de este caudillo de la etnia San.
En torno al año 1830 los hermanos Verreaux robaron su cadáver de una tumba con el fin de disecarlo, pasando con posteridad a la colección privada de Francesc Darder, veterinario y naturalista. Los restos fueron cedidos en 1916 al Ayuntamiento de Banyoles. A lo largo de 170 años el cuerpo se convirtió en una atracción o trofeo de caza que recorrió museos de Francia y España.
Portando un escudo y una lanza, vestido con un taparrabos que años después fue sustituido por un toallón naranja, adornado con un collarín y unas plumas, y colocado sobre un pequeño basamento, encerrado de ntro de una vitrina de cristal, fue visto por miles de personas como si fuese un animal disecado más, del que llegaron a sacarse postales. Tras ser expuesto en una galería parisina se mostró en la Exposición Universal de Barcelona en 1888, constando en el catálogo con un dibujo adjunto, como “El Betchuanas”. Se le embadurnó con una capa de barniz para oscurecer más su piel y de esa forma acabó siendo expuesto en Banyoles.

Tras unas primeras protestas en 1992 el cuerpo finalmente desapareció de la sala del museo en 1997, almacenándose como el “objeto 1004”. Después de una campaña internacional los restos disecados, tras quitarle el relleno de algodón y las maderas y alambres del interior de su cuerpo, así como los ojos de cristal. Fueron sacados del museo de Banyoles y entregados a Botswana en donde fue sepultado.
La historia del colonialismo ha estado llena de exhibiciones de poblaciones indígenas, vivos y en jaulas. y más recientemente disecados y expuestos en “dignos” museos. Es el caso de “El Negro” o las cabezas cortadas como trofeo de los combatientes de Zimbabue contra los colonizadores ingleses, exhibidas en el Museo de Historia Natural de Londres.