
Movimiento obrero. Su brutal situación:
Despidos:
-American Express GBT prepara un ERE en España que podría afectar a 700 trabajadores
American Express GBT (Global Business Travel), la división de viajes corporativos del gigante de los medios de pago, va a presentar un expediente de regulación de empleo (ERE), en el que podrían estar involucrados 700 de los 1.000 trabajadores con los que cuenta en los dos centros que tiene en España repartidos entre Barcelona y Madrid.
A mediados de abril se darán a conocer los detalles de un ajuste que llega apenas un año después de completar la adquisición de su principal competidor, CWT, por un valor de 540 millones de dólares. La reorganización se va a llevar a cabo en dos velocidades: desde despidos «quirúrgicos» en la compañía absorbida al plan de reajuste que alcanzará, como máximo, a 700 trabajadores, el 70% de la plantilla.

-Adeo Logistic Iberia, 40 despidos.
La empresa logística de Leroy Merlin en Torija, Guadalajara, puso en marcha desde hace seis meses, una «inaceptable ola de despidos indiscriminados».
De una plantilla de 540 trabajadores, ha ido despidiendo a “40 compañeros y compañeras, que, además, están afectando a los trabajadores y trabajadoras con más antigüedad, hasta de 20 años”. Esta estrategia de despedir a las personas con mayor antigüedad, que son las que cobran más, sólo busca precarizar los salarios y las condiciones laborales, ya que los sueldos de los contratos nuevos son inferiores. Y los realizan las ETTs. En la mayoría de las mediaciones, la empresa está reconociendo que los despidos son improcedentes, «pero prefiere indemnizar y quitarse a estas personas porque su objetivo es reemplazarlas por otras con salarios más bajos para abaratar costes en personal y mejorar así su cuenta de resultados».
Las y los trabajadores han llevado a cabo una manifestación contra los despidos y plantean calendario de movilizaciones sin descartar la huelga.

Situaciones muy reales:
-¿Vacaciones en verano? ¡A la calle!
Le despiden de su trabajo en una tienda de motos de Oviedo tras querer disfrutar de las vacaciones de verano, en verano.
Febrero de 2025. El responsable de la empresa comunicó a la plantilla que no podrían disfrutar de vacaciones entre junio y septiembre, al tratarse de los meses de mayor actividad del negocio. El trabajador afectado días después trasladó que quería coger sus vacaciones precisamente en verano, tras consultarlo con su entorno familiar.
A partir de entonces se sucedieron las conversaciones entre ambas partes para tratar de resolver la situación. El empresario llegó a plantear la posibilidad de poner fin a la relación laboral mediante una compensación económica. En una reunión, le trasladó que su liquidación rondaría los 16.000 euros, a lo que el trabajador respondió que no quería marcharse porque necesitaba el empleo. Mientras el conflicto seguía abierto, la empresa dio un paso más. En marzo de 2025 contrató a otro comercial para desempeñar las mismas funciones que realizaba el trabajador. Cuatro días después, le comunicó formalmente el despido. En la carta entregada, la empresa justificaba la decisión en causas económicas.
El trabajador decidió impugnar el despido ante los tribunales. En su demanda, defendía que su salida no respondía realmente a motivos económicos y que estaba vinculada al conflicto generado por las vacaciones en verano. También sostenía que las funciones que desempeñaba —atención al cliente, gestión completa de ventas, tramitación de contratos y labores comerciales— se correspondían con una categoría profesional superior, lo que debía reflejarse en la indemnización de despido.
El Juzgado de lo Social número 1 de Oviedo le dio parcialmente la razón. Declaró el despido improcedente y elevó la indemnización a 20.833,78 euros, obligando a la empresa a elegir entre readmitirlo o pagar esa cantidad,
La empresa, sin embargo, recurrió la sentencia ante el TSJA. En esta fase, centró su defensa en dos ideas: por un lado, insistió en que el despido estaba justificado por la situación económica; por otro, trató de rebajar la categoría profesional del trabajador a la de vendedor de tercera, lo que implicaría una indemnización menor. El alto tribunal asturiano rechaza ambos planteamientos. En su resolución, subraya que la empresa no puede introducir ahora argumentos que no defendió en el juicio inicial y que no ha acreditado de forma suficiente la necesidad de eliminar el puesto de trabajo. Además, destaca que las funciones del trabajador encajan con una categoría profesional superior.
El despido del trabajador ha sido declarado improcedente, ya que la empresa alegó que fue por causas económicas, sin justificarlas debidamente, tras el conflicto por los días de vacaciones en verano.

-El Teatro Barceló, a la venta, con despidos impugnados.
La consultora Savills lanza al mercado el histórico edificio en Madrid, administrada por los Trapote hasta su reciente clausura por exceso de aforo, y que ocasionó 30 despidos.
El emblemático Teatro Barceló de Madrid, está a la venta. Con 2.600 metros cuadrados, el edificio mantiene elementos originales protegidos por su condición de Bien de Interés Cultural.
En noviembre del pasado año, el Ayuntamiento de Madrid ordenó la clausura del Teatro Barceló durante un año debido a excesos de aforo detectados en varias inspecciones.
El cierre dejó a 70 trabajadores de la plantilla de la discoteca sin empleo: unos 40 se reubicaron o abandonaron la empresa, mientras que otros 30 se mantuvieron en la empresa por tres meses más pero no recibieron pagos de nóminas. Estos últimos treinta trabajadores han decidido impugnar a finales de marzo el ERE aplicado sobre sus puestos, denunciando irregularidades de la compañía, que llevaba meses sin pagar el alquiler del edificio, y que a ellos mismos les deben varios salarios.