
La otra cara de la historia:
De fábulas y verdades
-El reino de la Zarza Dorada
Una fábula épica (y terriblemente cierta)
En la revista El Otro País, nº 117, febrero marzo 2026.
Esta fábula -diría más propiamente: este cuento- es, más bien, una alegoría del relato de Abimelec (Jueces 9), hijo ilegítimo de Gedeón, quien, para imponer su reinado en Siquem, asesinó a sus 70 hermanos. Gobernó luego con tiranía, basado en mentiras y promesas vacías.
El poeta-profeta que así lo narra, consciente de que está relatando una fábula ¡que nunca ocurre!, sitúa los hechos en un bosque mítico de Canaán, antes de la instauración de la monarquía en las tribus de Israel (siglo XI a.C.)….
En ese tiempo evidentemente aún no se había descubierto América, ni existía el imperio de los yanquis, ni había tampoco Casa Blanca en Washington. Cualquier parecido con la realidad podría ser, pues, una quimera.
En un bosque lejano, los árboles celebraron asamblea. El olivo, la higuera y la vid, cansados de gobernarse solos, decidieron elegir un rey.
—Yo no dejaré mi aceite para ungir a un cualquiera —dijo el Olivo.
—Ni yo voy a dejar mis dulces higos para cualquier boca desdentada —añadió la Higuera.
—¡Yo solo sirvo para alegrar el corazón! —gritó la Vid, borracha de sí misma.
Entonces apareció la Zarza Dorada, con espinas de oro y un ridículo copete amarillo:
—¡Yo seré vuestro rey! Bajo mi sombra, los pájaros ilegales no anidarán, y haremos este bosque grande otra vez.
Los árboles, seducidos por sus promesas, aceptaron. Pero pronto Zarza Dorada demostró su verdadera intención: Mandó talar los árboles débiles (“¡Son una amenaza!”); quemó el olivar para construir un casino… y deportó a las abejas porque, dijo: “¡Roban nuestro polen!”.
El bosque se llenó de humo, y los árboles tosían arrepentidos.
—¡Mejor hubiéramos elegido a un cactus! —gemía la Higuera.
Hasta que una hormiga migrante, harta de tanta tiranía, lanzó con furia una piedra a la Zarza Dorada. Y esta, al caer, se enredó en sus propias espinas y murió aplastada por su propio muro de ramas secas.
Moraleja: Los pueblos que eligen zarzas… terminan con espinas en el trasero. (¡Y colorín colorado, este cuento aún no ha acabado).

-Marx, más que nunca
Escrito de 2009
“En un sistema de producción en que toda la trama del proceso de reproducción descansa sobre el crédito, cuando éste cesa… tiene que producirse inmediatamente una crisis, una demanda violenta y en tropel de medios de pago. Por eso, a primera vista, la crisis aparece como una simple crisis de crédito y de dinero… Pero al lado de esto, hay una masa inmensa de estas letras que sólo representan negocios de especulación, que ahora se ponen al desnudo y explotan como pompas de jabón”.
Este escrito, que previene magistralmente la crisis general del capitalismo, es de Carlos Marx, de 1867 y en su obra maestra “El Capital”.
Marx está siendo redimido por muchos de los que habían dejado de creer en sus análisis y confirmado entre quienes nunca abandonaron esa ideología revolucionaria y transformadora.
La editorial alemana Dietz, que venía publicando a nivel europeo los textos de Marx y Engels, cerró 2008 con el quíntuple de ventas de “El capital” y el triple de otras de sus obras con respecto a años pasados. En la pasada Feria del Libro de Frankfurt, las ventas de literatura marxista fueron tan elevadas, que incluso el The Times dedicó una reflexión a tan “extraordinaria resurrección”. En Gran Bretaña, la editorial Penguin dice en una entrevista en la BBC que “en el último medio año de 2008 el “Manifiesto Comunista” aumentó sus ventas en un 1.100% comparado con 2007”. En Venezuela, Bolivia, China, Rusia, Bielorusia y Cuba, se agotan en las librerías las sucesivas reposiciones de éste autor, de Engels y de Lenin. En Euskal Herria, la editorial Templando el Acero ha editado numerosos libros marxistas y sobre Stalin. El Socorro Rojo ha recibido decenas de peticiones para adquirir libros marxistas o escritos por presos comunistas. Hace unas semanas, en una charla pública, se repartieron varias copias del “Manifiesto Comunista” en comics.
En 35 universidades alemanas -en las más progresistas, claro-, se ha vuelto a insertar en sus programas el estudio del marxismo. Según un escrito de doctores en filosofía austriacos y alemanes, los debates sobre “El capital” y “El Manifiesto Comunista” han llenado a rebosar los aularios, vacíos hace años para otros debates. Cosa parecida ha ocurrido en universidades venezolanas, cubanas, chinas y de países exsoviéticos. Wolfgan Fritz, doctor de filosofía en Friburgo, ha declarado a la agencia internacional ANSA “Marx se va a quedar por muchísimo tiempo vivo en las bibliotecas universitarias”.
En el museo dedicado a Marx en Tréveris, localidad natal de Carlos en 1818, las visitas en 2008 se han disparado hasta las 50.000 personas.. Su responsable, declaró hace un mes en la BBC “he perdido la cuenta de las veces en que he escuchado a los visitantes decir que, después de todo, Marx tenía toda la razón”. En su tumba en Londres, vuelven a aparecer centenares de escritos anónimos, reflexiones, ofrendas florales…
Por no extenderme –no es este el asunto de esta reflexión- en las decenas de organizaciones revolucionarias que a lo largo de todo el mundo han mantenido encendida la llama socialista durante años y años de represión, tortura y clandestinidades. Desde Argala a Kepa Crespo, desde los mártires de las huelgas de hambre a tumba abierta de los comunistas turcos a Sánchez Casas…
Sí, Marx tenía razón en sus vanguardistas análisis. Y desde luego, si queremos llegar a buscar explicaciones y a entender, para combatir, de qué va todo el proceso de la crisis mundial capitalista, los escritos y textos marxistas están de más actualidad que nunca. Armar la mente para luchar contra este pesimismo general que nos invade. ¿Por qué no lo intentamos?
Yo de momento me quedo con la reflexión que Marx hizo a Engels en carta de 1879: “En cuanto a nosotros, después de todo nuestro pasado, sólo nos queda abierto un camino. Hemos señalado, desde hace decenas de años, a la lucha de clases como el motor más decisivo de la historia, y hemos indicado la lucha entre la burguesía y el proletariado como la gran palanca de la moderna revolución social. La emancipación de la clase obrera será obra de la propia clase obrera. Por consiguiente, no podemos emprender un camino junto a personas que declaran abiertamente que los obreros son demasiado incultos como para poder liberarse por sí mismos, y que deben ser liberados desde arriba, o sea, por los pequeños y grandes burgueses filántropos de todo pelaje”.
Breve memoria-historia (subjetiva) del siglo XX y XXI.
Templando el Acero. 2010.