
Muro de solidaridad y denuncias:
Casos ‘aislados’:
-Detenido un funcionario de la prisión de Quatre Camins metiendo droga.
El 8 de febrero fue detenido un funcionario de prisiones cuando accedía a su turno de trabajo en esta prisión de la Roca del Vallès, Barcelona.
Se le detectaron drogas que pretendía introducir en el interior del centro penitenciario.
La USI, la unidad interna encargada de la seguridad dentro de los centros penitenciarios, desde hace meses seguía discretamente a este carcelero porque sospechaba que podía estar introduciendo droga y móviles.

-El narco-carcelero que movía 100 kg de coca al mes.
La información se fue dando a cuentagotas. En abril de 2025 salió el caso a luz con la detención en secreto, pero hasta meses más tarde no se supo la profundidad del caso.
En julio leíamos: “Un funcionario de prisiones de la cárcel de Mas d’Enric, en Tarragona, ha sido detenido por su implicación en una red de narcotráfico”.
El tema debiera dar para mucho, pero solo sabemos: En relación con un narco preso, este carcelero -no se da ni un solo dato- empezó a facilitarle móviles y cargadores, y de ahí pasó a ser su mano derecha en el exterior, gestionando operaciones de narcotráfico y reuniones con líderes de otras organizaciones. Las investigaciones revelan que el funcionario organizaba la logística de los cargamentos, negociaba con otros grupos criminales y gestionaba “guarderías” para ocultar estupefacientes.
Su implicación era tal que se le considera la cara visible del preso en la calle, participando activamente en el tráfico de cocaína, con movimientos de hasta 100 kilos mensuales, equivalentes a más de una tonelada al año y unos 25 millones de euros en ingresos anuales. Los ingresos injustificados en la cuenta del narcocarcelero, superiores a 70.000 euros en pocos meses, evidencian la magnitud de sus actividades ilícitas.

Mientras:
-Libro “Un poder carcelario”
José Navarro Pardo presentó el 12 de febrero en Valencia su libro “Un poder carcelario”, primer resultado de su formación académica como criminólogo crítico, en el que planta cara a los sindicatos de carceleros, que, con la complicidad de la mayor parte de los medios de (in)comunicación y de los políticos y jueces, presentan con abyecto cinismo a un cuerpo plagado de torturadores y corruptos que ha optado hace tiempo por reivindicar el reconocimiento social de sus miembros como profesionales de la violencia, el aplauso social y mediático y la recompensa económica por ejercerla contra los presos, como víctimas de las agresiones de estos.
Traza una perspectiva crítica sobre el pasado reciente de esos sindicatos corporativistas, especialmente en Cataluña, donde acaban de ser reconocidos como agentes de la autoridad, una de sus principales reivindicaciones, y en el resto del Estado, donde se terminará haciendo lo mismo más temprano que tarde, ya que no hay ninguna voz autorizada que desmienta el falaz victimismo de los boqueras.
Y eso es lo que se hace en este libro, componiendo un relato, bien documentado y contextualizado en la evolución general del sistema penitenciario español, de la verdadera trayectoria de las organizaciones carceleras, las cuales, por mucho que les laven la cara, han caminado siempre los pasos del fascismo y del más atrabiliario, cruel e inhumano punitivismo. En el libro se analiza el engañoso discurso que han logrado imponer los carceleros acallando la voz de los presxs y familiares y se evocan, para desenmascararlo, factores históricos y episodios concretos de resistencia y oposición frente a las torturas y vulneraciones de derechos. En la presentación participó, junto al autor, el compañero Vicent Almela, de La Directa, investigador radicalmente crítico del campo punitivo.
–https://tokata.info/12-de-febrero-presentacion-en-valencia-del-libro-un-poder-carcelario/