
Cine para la denuncia y la resistencia
Agenda
-(Anexo a la película Sacco y Vanzetti)
Bartolomeo Vanzetti
ANTOLOGÍA DE LA POESÍA NORTEAMERICANA
He estado hablando mucho de mí mismo
y ni siquiera había mencionado a Sacco (…)
Sacco es todo corazón, todo fe, todo carácter, todo un hombre;
un hombre, amante de la Naturaleza y de la Humanidad;
un hombre que lo dio todo, sacrificó todo
por la causa de la libertad y su amor a los hombres:
dinero, tranquilidad, ambición mundana,
su esposa, sus hijos, su persona y su vida.
Sacco jamás ha pensado en robar, jamás en matar a nadie.
Él y yo jamás nos hemos llevado un bocado
de pan a la boca, desde que somos niños hasta ahora,
que no lo hayamos ganado con el sudor de la frente.
Jamás…
Ah, sí, yo puedo ser más listo, como alguien ha dicho;
yo tengo más labia que él, pero muchas, muchas veces,
oyendo su voz sincera en la que resuena una fe sublime,
considerando su sacrificio supremo, recordando su heroísmo,
yo me he sentido pequeño en presencia de su grandeza
y me he visto obligado a repeler las lágrimas de mis ojos,
y apretarme el corazón que se me sofocaba,
para no llorar delante de él:
este hombre al que han llamado ladrón y asesino
y condenado a muerte.
Pero el nombre de Sacco vivirá en los corazones del pueblo
y en su gratitud cuando los huesos de Katsman*
y los de todos vosotros hayan sido dispersados por el tiempo;
cuando vuestro nombre, el suyo, vuestras leyes, instituciones,
y vuestro falso dios no sean sino un borroso recuerdo
de un pasado maldito en el que el hombre era lobo para el
hombre…Si no hubiera sido por esto
yo hubiera podido vivir mi vida
charlando en las esquinas y burlándome de la gente.
Hubiera muerto olvidado, desconocido, fracasado.
Esta ha sido nuestra carrera y nuestro triunfo. Jamás
en toda nuestra vida hubiéramos podido hacer tanto
por la tolerancia, por la justicia, porque el hombre entienda
al hombre, como ahora lo estamos haciendo por accidente.
Nuestras palabras, nuestras vidas, nuestros dolores – ¡nada!
La pérdida de nuestras vidas –la vida de un zapatero
y un pobre vendedor de pescado– ¡todo!
Ese momento final es de nosotros,
esa agonía es nuestro triunfo.
*(Uno de los fiscales que le acusaron falsamente)
