
Libros por leer y disfrutar:
-Los títeres de la cachiporra
Federico García Lorca
Tragicomedia de don Cristóbal y la señá Rosita.
Farsa guiñolesca en seis cuadros y una advertencia
Escrita en 1922, después revisada, pero no llegó a estrenarse en vida de Federico García Lorca.
Comienza con la advertencia puesta en boca de Mosquito y dirigida al público.
En el cuadro primero aparece Rosita bordando y su padre quejándose de su situación económica. Le propone casarla para solucionar el problema y Rosita se alegra creyendo que el afortunado va a ser su novio Cocoliche. Pero el padre había pactado el matrimonio con Cristobita, un viejo bruto y déspota, caracterizado con la tradicional porra, que compra a la chica a cambio de saldar la deuda del padre. Cuando Rosita se entera, se indigna, pero acaba aceptando la situación.
En el cuadro segundo, se entera Cocoliche y se lo llevan a la taberna unos mozos. Mientras, Cristobita y el padre cierran el trato. El padre siente remordimientos y duda a quién debe entregar a su hija.
En el cuadro tercero, se encuentran en la taberna a un joven que había sido un antiguo novio de Rosita y que la dejó para irse a ver mundo.
En el cuarto, aparece Mosquito describiendo cómo se siente Rosita. El joven, Currito, planea verla ocupando el lugar del zapatero que va a probarle los zapatos de su boda.
En el quinto, se prepara Cristobita para la boda.
En el cuadro sexto Rosita se queja cuando aparece, haciéndose pasar por el zapatero, Currito, su antiguo novio a quien ella ya no quiere. Ante la presencia de Cristobita, a Currito lo encierra en un armario. Cocoliche también aparece por una ventana y acaba encerrado con el otro joven en el armario. Al final, se desvela la existencia de los dos jóvenes ocultos, Currito acaba con Cristobita y Rosita y Cocoliche son de nuevo libres para vivir su amor…
Lorca tragicómico en estado puro.

Descarga. 56 páginas:
–https://drive.google.com/file/d/1P_Zu8IAFQ-b7CUkCyyHM0Maam4kSE7vk/view?ts=691f5e60
LA AUDIENCIA NACIONAL PROCESÓ A UN GRUPO DE TEATRO, POR ESCENIFICAR ESTA OBRA DE TEATRO.
https://www.amnesty.org/es/wp-content/uploads/sites/4/2021/05/EUR4134282016SPANISH.pdf
TITIRITEROS ACUSADOS DE ENALTECIMIENTO DEL TERRORISMO
Alfonso Lázaro de la Fuente y Raúl García Pérez fueron detenidos por la policía el 5 de febrero
tras representar un espectáculo de marionetas durante unos actos festivos públicos en Madrid.
Ambos fueron puestos en libertad el 10 de febrero, pero se enfrentan a cargos entre los que se
incluye el de “enaltecimiento del terrorismo”. Si son declarados culpables, podrían pasar hasta
cuatro años en prisión.
Alfonso Lázaro de la Fuente y Raúl García Pérez, titiriteros de la compañía Títeres Desde Abajo, fueron detenidos por
la policía española el 5 de febrero a las cinco de la tarde, tras representar un espectáculo como parte de un acto festivo
público organizado por el Ayuntamiento de Madrid para las celebraciones del carnaval. Al espectáculo de marionetas,
titulado «La Bruja y Don Cristóbal», asistió un numeroso público, entre el que había menores, y, según la información
facilitada, incluía escenas en las que se apuñalaba a una monja, se ahorcaba a un juez y se golpea a un policía y a una
mujer embarazada. Durante el espectáculo, una de las marionetas exhibió una pancarta en la que se leía “Gora Alka-
ETA”. El texto de la pancarta era un juego de palabras basado en un lema utilizado por el grupo armado ETA (Euskadi
Ta Askatasuna) –“Larga vida a ETA” (Gora ETA)–, con una referencia añadida a “Alka” (interpretada como una
referencia a Al Qaeda). Algunos de los asistentes se sintieron ofendidos, se quejaron, pidieron que se interrumpiera la
representación y llamaron a la policía.
Alfonso Lázaro de la Fuente y Raúl García Pérez comparecieron el 6 de febrero ante el Juzgado Central de Instrucción
núm. 2 de la Audiencia Nacional. Fueron acusados de enaltecimiento del terrorismo (artículo 578 del Código Penal) y de
incitación al odio o la violencia (artículo 510 del Código Penal), y el juez admitió la petición de la fiscalía de que se
ordenara el ingreso en prisión de ambos en espera de juicio. El 10 de febrero, la fiscalía de la Audiencia Nacional pidió
su liberación. Pese a que ese mismo día los dos fueron puestos en libertad, se mantienen contra ellos los cargos
penales, y ambos deben cumplir una serie de medidas cautelares, entre ellas la prohibición de abandonar el país, la
comparecencia diaria en un juzgado o una comisaría de policía, y la confiscación del material ofensivo.
Los cargos formulados contra Alfonso Lázaro de la Fuente y Raúl García Pérez se derivan del ejercicio pacífico de su
derecho a la libertad de expresión en el contexto de una representación artística. A consecuencia, entre otras cosas, de
las reformas introducidas en 2015, el Código Penal español contiene unas definiciones vagas y excesivamente amplias
de los delitos relativos al “terrorismo”, que pueden dar lugar a restricciones desproporcionadas de una serie de derechos
humanos, incluido el derecho a la libertad de expresión.
Escriban inmediatamente en español, en inglés o en su propio idioma:
– instando a las autoridades españolas a retirar los cargos contra Alfonso Lázaro de la Fuente y Raúl García
Pérez, ya que se derivan exclusivamente de su ejercicio pacífico del derecho a la libertad de expresión;
– instándolas a, mientras tanto, retirar o reducir considerablemente las medidas cautelares impuestas en relación
con estos cargos, y a garantizar que esas medidas son estrictamente necesarias y proporcionales, tal como
dispone el derecho internacional;
– pidiéndoles que deroguen o modifiquen los artículos del Código Penal que imponen restricciones desmesuradas
a los derechos humanos, incluido el derecho a la libertad de expresión, de acuerdo con el derecho y las normas
internacionales de derechos humanos.
Resolución: En junio de 2016, el juez de la Audiencia Nacional Ismael Moreno finalmente archivó la causa contra los titiriteros al no encontrar indicios de delito de terrorismo, concluyendo que los hechos no eran constitutivos de enaltecimiento. Posteriormente, la Audiencia Provincial de Madrid confirmó el sobreseimiento del caso en 2017.