
Movimiento obrero, su brutal situación
SAMUR Social en lucha contra la precariedad y el acuerdo firmado por UGT y CCOO
El pasado diciembre CCOO y UGT llegaron a un acuerdo con la patronal sobre el convenio de acción e intervención social. Un convenio, como cabe esperar de estos vendeobreros, que dejando de lado a los trabajadores del sector no cumple con las necesidades de un sector muy castigado por la precariedad. En respuesta varias organizaciones sindicales y del sector lanzaron el siguiente comunicado:
Las trabajadoras y trabajadores del sector social en Madrid rechazamos el acuerdo alcanzado por CCOO y UGT con la patronal, al considerar que no responde a las necesidades reales del sector, no dignifica nuestras condiciones laborales y consolida una precariedad que arrastramos desde hace años.
Tras la reunión del 27 de noviembre, ambos sindicatos emitieron un comunicado anunciando un preacuerdo con la patronal. Sin embargo, cuando analizamos el contenido real del acuerdo, los datos son claros y profundamente preocupantes: las supuestas mejoras pactadas no compensan la pérdida de poder adquisitivo acumulada, ni la sobrecarga de trabajo, ni la responsabilidad y complejidad de las funciones que desempeñamos a diario.
Desde los colectivos y plataformas del sector hicimos llegar explícitamente nuestro desacuerdo, pero, aun así, el acuerdo ha sido finalmente firmado sin contar con las/los trabajadoras/es con una subida salarial correspondiente al 15% en 4 años y para el grupo 4 un 15,5%.
Desde 2018, las trabajadoras del sector social hemos perdido al menos un 1,4 % de poder adquisitivo en un contexto de inflación sostenida y encarecimiento generalizado de la vida. Y esto sin tener en cuenta el impacto real del coste de la vivienda y los alimentos, especialmente grave en la Comunidad de Madrid, donde desde ese mismo año (2018) hasta hoy, el precio de la vivienda ha aumentado un 59,9 % y el coste de los alimentos ha subido más de un 50 %.
Aceptar ahora subidas salariales que solo siguen parcialmente el IPC supone, en la práctica, firmar una nueva pérdida de salario real durante los próximos cuatro años.
Pero el problema no es únicamente salarial. Este acuerdo no supone una mejora estructural del convenio, que continúa anclado, en lo esencial, en un marco heredado de 2007 y claramente obsoleto. Las reivindicaciones centrales del sector han sido ignoradas, bloqueadas o directamente expulsadas de la negociación:
• La patronal se niega a reconocer un plus de penosidad y riesgo, a pesar de la carga física, emocional y psicológica de nuestro trabajo. Recordamos que este mismo año dos compañeras fueron asesinadas mientras ejercían su profesión, un hecho que evidencia de forma brutal la exposición real al riesgo que sufrimos.
• Se bloquea el reconocimiento de la formación de posgrado, desvalorizando la cualificación y profesionalización del sector.
• No se amplían vacaciones ni asuntos propios, manteniendo condiciones laborales muy por debajo de otros sectores con responsabilidades equiparables.
• No hay avances reales en prevención de riesgos psicosociales, a pesar de ser una problemática estructural y ampliamente denunciada en los centros y recursos.
• No se garantiza atención psicológica, ni formación dentro de la jornada laboral, ni se reconocen otros elementos esenciales como la experiencia, la conducción o las condiciones específicas de numerosos puestos de trabajo.
Mientras los precios suben, las privatizaciones avanzan y la carga de trabajo se multiplica, nuestras condiciones laborales permanecen prácticamente congeladas, sosteniendo con nuestro esfuerzo un sistema que se apoya en la vocación para justificar la explotación.
Este acuerdo, lejos de dignificar el trabajo social, contribuye a perpetuar la brecha entre lo que cuesta vivir y lo que cobramos, y nos aleja aún más de las condiciones del empleo público que realiza funciones equivalentes. Por todo ello, no podemos avalar una supuesta “paz social” que solo beneficia a las empresas y que se ha firmado a costa de mantener intacta la precariedad del sector. La experiencia demuestra que las patronales no ceden derechos por voluntad propia: solo lo hacen cuando se enfrentan a un sector organizado, movilizado y dispuesto a luchar.
Desde las organizaciones y colectivos firmantes llamamos a dejar de conformarnos con migajas y a impulsar la movilización y la organización colectiva como única vía para lograr un convenio digno.
Exigimos a los sindicatos mayoritarios presentes en la mesa negociadora que rompan con la lógica de acuerdos insuficientes, impugnen el acuerdo, se apoyen en la fuerza de las trabajadoras y convoquen de manera unitaria paros, movilizaciones y, si es necesario, huelgas.
Si queremos transformar el sector social, debemos superar la pasividad y la fragmentación.
Organízate. Movilízate. Rebélate.
A esta denuncia siguió una concentración convocada el 29 de diciembre en apoyo al Samur Social, tras la cual el comité del servicio publicó el siguiente comunicado
COMUNICADO DEL COMITÉ DE SAMUR SOCIAL
Compañeros y compañeras:
La movilización de hoy ha sido un éxito rotundo. La respuesta de la plantilla en la concentración ha sido ejemplar y el apoyo recibido por compañeros y compañeras de otros centros confirma algo fundamental: no estamos solos en esta lucha.
Hoy hemos logrado romper el silencio. La presencia de medios de comunicación y de representantes de distintos grupos políticos demuestra que la situación del SAMUR Social es insostenible y que ya forma parte de la agenda pública. En los próximos días iniciaremos una ronda de reuniones para trasladar, sin filtros ni maquillaje, la cruda realidad que vivimos: el intento de desmantelar un servicio de emergencias esencial para convertirlo en un recurso “low-cost”.
No vamos a parar. Nos acercamos a unas fechas especialmente críticas. Mientras la ciudad celebra, nuestros mayores en situación de riesgo afrontarán estas Navidades la soledad y el frío. Resulta indignante que se pretenda dar respuesta a esta vulnerabilidad con un servicio deficitario, precarizado y sobrecargado. No podemos permitir que la seguridad de la ciudadanía dependa de un modelo que nos ata de manos y nos empuja al límite.
NO A LOS DESPIDOS. PLANTILLA ESTABLE YA
Exigimos el fin de la inestabilidad y de los recortes encubiertos. Necesitamos una plantilla dimensionada a las necesidades reales de Madrid. No somos números: somos el engranaje que sostiene la emergencia social y exigimos blindar nuestros puestos de trabajo.
JUSTICIA RETRIBUTIVA YA
Basta de sueldos indignos para profesionales de la emergencia. Es inaceptable mantener salarios base en torno a los 1.150 € mientras se nos exige máxima responsabilidad y disponibilidad total. Reclamamos la equiparación inmediata con el resto de servicios de emergencia municipales. A igual responsabilidad, igual salario.
ATENCIÓN DE CALIDAD, SEGURA Y PROFESIONAL
Nos negamos a ser cómplices de un cambio de modelo que pone en riesgo tanto a la ciudadanía como a los trabajadores. Denunciamos el intrusismo profesional que nos obliga a asumir funciones sanitarias —como la valoración de caídas— sin cobertura legal ni formación específica. Queremos ser un servicio de EMERGENCIA real, especializado y seguro, no un “cajón desastre” para tapar las carencias del sistema.
Hoy hemos demostrado nuestra fuerza, unidad y dignidad. Ahora toca mantener el pulso hasta conseguir el servicio público que Madrid y sus trabajadores merecen.
¡SEGUIMOS!
Comité de trabajadoras y trabajadores de SAMUR Social