
Movimiento obrero, su brutal situación
Represión sindical en SAETA Die Casting tras la victoria de los huelguistas
En julio del año pasado los trabajadores de la fundición de metales Saeta Die Casting, en Valladolid, mantuvieron una huelga que se alargó más de un mes. Sus reivindicaciones eran la mejora de sus condiciones laborales, el reconocimiento de la penosidad laboral con su consecuente plus económico y mejores equipos de protección ante la exposición continuada a ruidos, vibraciones, temperaturas extremas y sustancias tóxicas.
El mes de huelga se desarrolló entre la actitud más combativa, mientras se sucedían las movilizaciones y los trabajadores se organizaron para resistir y dar batalla. El apoyo de CGT del metal en Valladolid y la creación de una caja de resistencia fueron puntos clave para el éxito de los obreros en este conflicto. Al otro lado del conflicto se encontraba una patronal que desde el primer minuto se cerró en banda a la negociación y mostró toda su intención de acabar con la movilización de los obreros para poder seguir pisoteando sus derechos y salud.
Tras un mes de huelga indefinida acompañada de movilizaciones y presión por parte de los trabajadores y la sociedad vallisoletana se consiguió conquistar la principal reivindicación: La empresa se vio obligada a reconocer la penosidad laboral a más de 100 trabajadores, que a partir de ese momento deberían cobrar un plus por ello. El acuerdo final también dejaba muy claro que la empresa tendría que asumir el compromiso de no tomar represalias contra ninguno de los huelguistas.
Ahora, meses después del conflicto, la empresa ha violado el acuerdo despidiendo a 10 trabajadores que participaron e impulsaron la huelga. Según ha denunciado la CGT estos despidos han sido una muestra de despotismo y fuerza por parte de la patronal que no ha consultado al comité de empresa ni ha permitido alegaciones para la readmisión. Está claro que han sido despidos por motivos políticos y represión directa a la organización y lucha de la clase obrera.
La CGT, en una rueda de prensa ha informado de que la empresa ha alegado “baja carga de trabajo” para despedir a los 10 trabajadores represaliados. A pesar de las declaraciones de la empresa, la organización anarcosindicalista ve claro que la causa de los despidos es la acción sindical que esos diez trabajadores llevan a cabo desde hace meses. Además desde el sindicato recalcan que ningún trabajador de los departamentos de la empresa que no participaron en la huelga ha sido despedido por esa supuesta baja carga de trabajo.
Desde CGT denuncian que estos despidos tienen una intencionalidad clara, debilitar la labor sindical, amedrentar a la plantilla y reprimir la libertad sindical de quienes han plantado cara a los abusos de la empresa, la precariedad y la explotación. Desde el sindicato han ofrecido su total apoyo y disponibilidad para cualquier acción que los represaliados quieran llevar adelante, además de ofrecer asesoría legal.
Sin embargo lo que muestra esta represión es miedo por parte de una patronal que se ha visto derrotada y obligada a ceder en asuntos que van contra sus intereses. Estos despidos suponen una amenaza a cualquiera que se plantee organizarse en la fundición para mejorar sus condiciones de trabajo, pero también suponen una declaración de debilidad: la empresa no puede permitirse luchar contra unos trabajadores organizados. Por eso es de primera necesidad que los trabajadores se organicen y luchen, porque solo con una clase obrera firme y organizada se pueden conquistar y defender los derechos de los trabajadores y solo con la solidaridad se pueden resistir los embates de la represión que genere la lucha.
- https://kaosenlared.net/saeta-die-casting-despide-a-diez-personas-alegando-baja-carga-de-trabajo-en-la-planta-de-valladolid/
- https://kaosenlared.net/basta-de-represion-sindical-en-saeta-die-casting-readmision-ya-de-los-10-trabajadores-represaliados-por-luchar/

Detenida hostelera de Lugo por mantener a un trabajador en semiesclavitud
En un nuevo caso de explotación más allá de todos los límites legales y morales una empresaria que gestiona un establecimiento de hostelería en Lugo ha sido detenida por hacer trabajar a un empleado, aprovechándose de su situación de migrante sin autorización para trabajar en España, sin contrato durante once horas diarias y pagándole la miseria de 800 euros cada tres meses y medio, lo que sería algo menos de 230 euros mensuales.
Además, el trabajador sufrió una lesión ocular mientras trabajaba que no fue atendida ni “las condiciones del establecimiento reunían la garantía necesaria de seguimiento de los protocolos de riesgos laborales”.
El trabajador denunció que llevaba meses trabajando en un restaurante de Lugo, sin contrato ni alta en la seguridad social, en jornadas de once horas y seis días a la semana. También contó que la responsable del negocio no le pagaba mensualmente sino cada 15 semanas y además entregándole un sueldo “muy por debajo de lo pactado”.