
Entrevista a Arenas
Realizada en Euskal Herria en julio de 2025
Vamos a publicar en 7 entregas esta entrevista a Manuel Pérez Martínez “Camarada Arenas”, realizada por un solidario y antifascista, que toca temas y asuntos interesantes que no se habían tratado en otras entrevistas que le han realizado. Algunas, de carácter político, con esas interioridades partidistas que Arenas no solo rehuye sino que explica con todo lujo de detalles, a otras de actualidad, otras con vinculación humana, anécdotas o reflexiones.
Dividimos la publicación en 7 entregas, más o menos temáticas, que a partir de hoy se publican en siete días seguidos..
I de VII

…
-Entrevistador: Mucho tiempo también con vascos, ¿no?
Manuel Pérez Martínez: Sí, bueno, no solo en la cárcel. Tengo camaradas vascos de hace muchísimo tiempo, no de ahora, hace muchos años. Y he convivido con ellos en la cárcel, por supuesto, y en la calle. Hemos trabajado juntos mucho mucho tiempo.
-50 aniversario del PCE(r), tu Partido. ¿Cómo se ha celebrado?
¿La celebración? Pues nuestras celebraciones no son comunes. ¿Cómo diría? Lo celebramos más bien para adentro más que hacia afuera. ¿En qué sentido? Pues que procuramos llevar a cabo nuevas tareas, ¿no? En este caso nos hemos centrado en la elaboración de un texto, donde se resume la experiencia de estos 50 años de existencia y de lucha del Partido.
Y luego a título simbólico etcétera pues por supuesto se han hecho cenas, reuniones muy restringidas entre colegas y eso es lo que…
-Se puede decir que se ha celebrado un poquito al estilo comunista que es trabajar, trabajar en silencio.
Sí, efectivamente. No la fiesta, el fiestón, el ruido, no.
-El fiestón es el PC oficial.
Más bien es hacia adentro pero a partir de ahí se inicia la celebración externa, a partir de ahí es cuando llegaremos a la gente, sobre todo con un texto, por así decirlo, con una plataforma en la que se recoge la experiencia de todo este tiempo. Eso es lo que se va a hacer. En base a este texto se harán reuniones, discusiones, debates, etcétera.
-Tengo una serie de preguntas que no he visto en entrevistas que se te han realizado y son las que he echado en falta. Algunas eran más teóricas, algunas eran más prácticas, a nivel de impresión personal, o lo que sea. La primera que se me ocurre, entrando ya un poco en el camino de las preguntas teóricas. En algunas entrevistas tú has dicho que en algún momento los GRAPO tuvieron una época militarista. Pensando, digo: detrás de todo tipo de actuación hay una determinada línea política. En vuestra propaganda se mencionaban mucho los métodos artesanos de trabajo, el liberalismo, el compadreo, que no sé si quieres desarrollar un poco todo esto para tener un nexo con la siguiente pregunta. ¿Suele haber algún ismo ideológico detrás de ese militarismo? ¿Suele haber una determinada línea ideológica que influencia esto?
Lo primero a tener en cuenta: nosotros no somos los GRAPO. Hay que partir de ahí. Somos un partido político con una ideología y unos principios que se guían fundamentalmente por el marxismo-leninismo.
Mientras que los GRAPO eran una organización de carácter militar. Entonces es lógico que ahí la doctrina o la ideología militarista, entre comillas, sea su guía principal.
La cuestión es que el Partido ejercía cierta influencia política sobre los GRAPO. Era una organización militar antifascista que recibía la influencia del Partido, la influencia ideológica y política del Partido. En ese sentido, la tendencia más militarista se contrarrestaba, claro. Una tendencia a considerar las cuestiones desde el punto de vista militar, la lucha armada y tal. Y nosotros decíamos vale, bien, pero hasta aquí. Más allá de allí, no. Esa es nuestra posición, ¿me entiendes?
Entonces queda claro: el PCE (reconstituido) es una organización política, no es una organización militar. Y ese militarismo no aparece por ningún lado.
Ahora bien, cuidado. Sí existía una tendencia que nosotros llamamos izquierdista, que tendía a supeditarse de alguna manera al militarismo. O sea, son dos cosas diferentes.
Y ahí decíamos no, ni hablar.
-O sea, el izquierdismo ponía por delante…
No, no tanto ponía por delante, sino que supeditaba. No es lo mismo.
O sea, en lugar de hacer un trabajo amplio de masas, de propaganda, de lo que decían los obreros y tal, se tendía a decir, bueno, a apoyar a la lucha armada y supeditar todas las necesidades de… Y ahí no entrábamos. Eso es un error de principios.
Era pues una organización independiente, armada, que podía o no tener una tendencia militarista, lo cual se da en ese tipo de organizaciones de una manera muy natural.
El partido es una organización política, que tenía tareas políticas y cuya labor principal estaba en trabajar entre las masas, entre los obreros organizados, sobre el hacer propaganda socialista y comunista.
Dentro de nuestro partido había una tendencia a supeditarse un poco a las necesidades de la lucha armada.
Y decíamos: eso es un error, por ahí no vamos a ir nunca.
-Sí, sí, te lo he preguntado sabiendo que el análisis principal lo tenían que hacer ellos, porque de ellos era el campo.
Bueno, ellos podían hacer lo que les diera la gana, pero nuestra posición era: el partido dirige el fusil y no a la inversa.
¿En qué sentido? Esto yo lo he declarado en todos los juicios que se han planteado. El Partido, como organización política, cuya meta es hacer la revolución, entre otras muchas tareas, se plantea la dirección de todas las formas de lucha, incluida la lucha armada. El partido elabora la estrategia. Y el movimiento en su conjunto, incluida la organización armada, tiene que seguir esta estrategia, según nuestra concepción.
Es decir, que si en un momento dado el Partido considera que hay que parar las acciones armadas, por el motivo que sea, nosotros vamos a propugnar eso. Y vamos a decir a nuestros militantes que trabajen en esa organización: «hay que poner esta cuestión, explicarla, razonarla, y bueno, y vamos a ver qué hacen». Pero luego no vamos a aceptar seguir a lo loco pegando trallazos. ¿Entiendes?
Continúa mañana…