
Agenda SRI 2026.
Cine para la denuncia y la resistencia.
242 páginas. 7 €.
Presentación:
Del título de la agenda 2026, el lector o la lectora no debe esperar un listado de películas de las denominadas de carácter “político”. ¿Acaso no son políticos, o tienen una intencionalidad política más que manifiesta, esos bodrios hollywoodianos que llenan las carteleras de las pequeñas y grandes ciudades, por no hablar de las que ofrecen las cadenas de televisión tanto públicas como privadas?
Puestos a presentar el tipo de películas incluidas en esta agenda, a las que se podrían añadir muchas más si dispusiéramos de más espacio, podemos hablar de un primer grupo de películas cuyo contenido es claramente revolucionario. Aparte de las soviéticas de la primera época, ese tipo de cine es bastante minoritario y, además, hay que tener en cuenta que, aquellas a las que no es posible acceder, no vale la pena incluirlas.

Al respecto, el cineasta soviético Sergei Eisenstein decía en sus memorias que:
“Forma, método o recursos no son más que el resultado de la particularidad principal de nuestro cine. Nuestro cine no es un medio de pacificación sino una acción de combate. Nuestro cine es ante todo un arma cuando se trata de un enfrentamiento con una ideología hostil y, ante todo, es una herramienta cuando está encaminado a su actividad principal: influir y transformar”.
También se puede encontrar en la agenda un cierto número de películas que se podrían englobar en un apartado calificado de “históricas”. Quizás sean estas las más didácticas, las que puedan aportar, a quien no sea un cinéfilo empedernido, elementos históricos poco conocidos.
Y, por último, están las que pertenecen al que se ha dado en llamar “cine social”, el que intenta retratar una realidad sin presentar cual puede ser la solución para esos problemas, carencias sociales, opresión, explotación, etc. que exponen con más o menos éxito (y mejor que no lo hagan, pues las soluciones que presentan algunas suelen ser de un reformismo más que ramplón). Por lo que lo mejor que puede hacer ese tipo de cine es dar a conocer, documentar, e incluso despertar la conciencia, la necesidad de una salida revolucionaria a los problemas y situaciones que retrata.
