
Muro de solidaridad y denuncias:
Represión, tortura:
-Sakana, una comarca navarra bajo el azote de la tortura.
El sistema judicial es la garantía para que la tortura quede impune, desprecian las denuncias y protegen a los torturadores.
Artículo en la revista El Otro País, n.º 116. Nov-Dic 2025.
Andreu García Ribera
(y 2ª parte)
…Viene de ayer

*La tortura fue una dinámica generalizada contra la disidencia en todo el Estado
En Arg(h)itzen entrevistan a Irune Ginea, de Arbizu que muy joven fue torturada y encarcelada en Alcalá Meco. En el documental hace una emotiva referencia a una presa de los GRAPO con la que coincidió en el mismo módulo, Carmela Muñoz Martínez, “nunca la olvidaré”, “fue quien me ayudó”, “fue mi madre”. EOP ha localizado a Carmela quien después de ver el documental ha recordado la llegada de Irune a la cárcel de Alcalá Meco a principios de abril de 1999. “Apareció devastada por las torturas sufridas durante su detención, algo a lo que ya estaba hecha después de ver llegar de comisaría en Yeserías primero y Carabanchel después, a tantas compañeras durante años”. Carmela quedó impresionada por Irune, quien tras un semblante de miedo y agotamiento, traslucía un carácter extrovertido, dulce y alegre, “una gozada de chavala”.
Carmela nos dice que si le sirvió de ayuda a Irune, para ella fue muy gratificante el contacto, “una brisa fresca de juventud comprometida”. “Nuestra relación estuvo compartida por el cariño solidario, charlábamos mucho, preguntaba sobre todo, era una verdadera esponja ávida de conocimientos, y yo me maravillaba del potencial de vida y de revolución que podía haber en las Irunes presentes y del futuro”.
A Carmela le conmueve que Irune la recuerde del modo que lo hace en el documental y le produce una inmensa satisfacción haberla ayudado en aquellos momentos tan difíciles. Sabemos que ambas se han puesto en contacto telefónico y en cuanto les sea posible fundirse en un abrazo “y charlar de nuestras vidas desde entonces y de muchas cosas más”.
Carmela también ha padecido en sus carnes los latigazos de la tortura, primero en Barcelona en 1980 siendo militante clandestina del PCE (r), tras un primer puñetazo en la cara del cual comenzó a sangrar decidieron golpearla en los muslos durante el trayecto en coche a Vía Laietana, “una vez allí me colgaron en la barra, mientras me golpeaban en la planta de los pies con porras y en la cabeza con una guía telefónica que alternaban entre risas con un ejemplar de la Constitución”.
Pasados 5 días fue trasladada a Madrid a la Dirección General de Seguridad y no se podía quitar de la cabeza que un mes antes su camarada José España Vivas había muerto allí a causa de las torturas. Transcurridos 10 días de la detención el magistrado de la Audiencia Nacional y antes del TOP Rafael Gómez Chaparro decretó su ingreso en prisión. Este mismo magistrado es el que tiene en su abultado historial de juez fascista la concesión de un permiso a Fernando Lerdo De Tejada, unos de los asesinos de los abogados de Atocha, permiso que aprovechó para fugarse y hasta hoy no ha sido localizado.
Dos veces más ha sido torturada Carmela, en agosto de 1983 fue detenida en Valencia y tras un vuelo nocturno a Gijón para un reconocimiento, la llevaron a la DGS, “esta vez la diferencia con la anterior fue que el quirófano (tumbar en una mesa a la detenida inmovilizada de pies y manos mientras se le cortaba la respiración golpeándola en el pecho) sustituyó a la barra y la aplicación de corrientes en la zona cervical”. Consecuencia de ello hoy Carmela tiene una lesión de por vida, convertida en hernia cervical por traumatismo. Nunca olvidará su paso por el juez Castro Meije, sobre todo, “por verle meter en un cajón mi denuncia por torturas con un gesto evidente de indiferencia”
La última vez fue en julio de 2002 detenida en medio de la calle al grito de ¡alto a la Guardia Civil! mientras le leían en el suelo “sus derechos” aplastando su cabeza contra el asfalto. En la Dirección General de la Guardia Civil permaneció de pie obligada a realizar flexiones cara a la pared.
Le pregunto a Carmela qué opinión tiene del documental después de haberlo visto y es concluyente. ”Por supuesto que toda iniciativa realista destinada a denunciar de forma pública la tortura en el Estado español, la considero más que interesante, necesaria. Me refiero a que la existencia de la tortura, en cuanto herramienta represiva del Estado, ha de ser erradicada. Y esto debe ir acompañado de la depuración de los cuerpos represivos, de los torturadores y de sus cómplices en todos los engranajes de este Estado fascista español”

*Ocho jóvenes juzgados como terroristas por una pelea con dos guardias civiles
La comarca de Sakana siempre estuvo bajo el foco de la represión, no sólo con detenciones y torturas. El 11 de septiembre de 1979 el concejal de Herri Batasuna de Lakuntza Mikel Arregi fue ametrallado y muerto en un control de la Guardia Civil llegando a Etxarri Aranatz. Todos los testigos aseguraron que no había control alguno y que fue instalado después para justificar el asesinato. Claro, los jueces no lo vieron así y condenaron al guardia civil autor de los disparos a 11 meses de prisión por un homicidio imprudente, pena que naturalmente nunca cumplió.
Foco represivo que continúa asediando a la comarca de Sakana y baste recordar como una trifulca leve con dos guardias civiles en el bar Koxka de Altsasu, el 5 de octubre de 2016, terminó con 8 jóvenes encausados por terrorismo, juzgados en la Audiencia Nacional y condenados entre un año y seis meses de prisión a 9 años y seis meses. En el Tribunal Supremo un disparatado informe del Fiscal exaltó la importancia de la Guardia Civil “fiel a España, al Rey y a la Constitución”. Es claro pues que una comarca desafecta a España, al Rey y a la Constitución debe seguir siendo castigada.
Juan Kruz Aldasoro nos recuerda que desde 1979 hasta la actualidad 28 personas de Sakana han cumplido penas de más de cinco años de prisión, de ellos 14 vecinos de Etxarri Aranatz, localidad de la que fue alcalde hasta 1997 en que fue inhabilitado por negarse a cumplir el servicio militar. A esta cifra habría que añadir a Pello Mariñelarena, que murió en una prisión de París por un SIDA mal diagnosticado y peor tratado, cuando llevaba dos años y medio preso.
Subrayar que aún permanecen en prisión cuatro presos de Etxarri Aranatz con más de 25 años de encarcelamiento a sus espaldas y un vecino de Olazti de 75 años exiliado en México Hilario Urbizu. Aldasoro nos dice que le han detectado un cáncer y que seguramente ya nunca podrá regresar.
La voz más joven del documental es la de Urtzi Nazabal Goñi de 26 años también de Etxarri quien relata el caso del hermano de su abuelo, Antonio Goñi Igoa detenido en 1970 en el marco de las movilizaciones contra el proceso de Burgos, fue torturado y encarcelado en Martutene. No hubo acusación contra él, no hubo procedimiento penal, simplemente lo machacaron, el 28 de enero de 1971 se suicidó. A través de su madre Edurne Goñi, Urtzi ha sabido que su tío abuelo dejó una carta a su mujer que ésta leyó, pero cuando la policía se enteró del suicidio acudió al domicilió y robó la carta entre otros objetos. “Supongo que el modus operandi del régimen era borrar todo tipo de pruebas de las atrocidades que cometió ¿no?”
-Urtzi, ¿cuándo oíste hablar por primera vez en tu familia sobre la historia del hermano de tu abuelo?
*“Recuerdo que cuando yo era más joven y todavía no había logrado entender lo que había sufrido el pueblo vasco en términos de represión, mi abuelo no solía hablar de política. Únicamente recuerdo haberle oído cuando en más de una ocasión salía el tema de las represiones policiales a movimientos nacionalistas vascos, la frase ‘mirar lo que le hicieron a Antonio’”.
Fue años más tarde cuando mi madre me contó quien fue Antonio y que le sucedió, siempre que le preguntaba a mi abuelo sobre su hermano, “su expresión parecía un poema. La tristeza que cubría su rostro todavía la recuerdo. También recuerdo que no se extendía mucho al responder, pero él tenía claro que la policía que tuvo detenido a Antonio fue la culpable de su muerte, “haiez lehertu zebien” solía decir, “ellos lo reventaron”.
Preguntado por la transmisión de memoria de la represión en su familia Urtzi no duda en manifestar que desde un punto de vista revolucionario siempre ha estado orgulloso de su familia, pero es consciente del daño que en su día les causó la represión y las heridas del recuerdo.
Urtzi al final del documental narra que tiene claro que el Estado aplicó la tortura como mecanismo para mantener sus objetivos de dominación y que volvería a utilizar los mismos métodos si le fuere necesario para la perpetuación de su dominio.

*“No has de traer hijos etarras al mundo”
Juan Kruz Aldasoro nos ha comentado que durante la realización del documental no sólo han aparecido más casos de tortura en Sakana, además se han revelado circunstancias que habían permanecido bajo el manto del silencio.
Es el caso de Puri Galarza, durante años había sido considerada como la mujer y la hermana de dos presos, coherente y solidaria con la lucha anti represiva, pero en la grabación de su testimonio ha emergido a la luz una realidad mucho más intensa y terrible.
A la salida de una visita a sus familiares en la cárcel de Soria fue detenida y descendió a los infiernos de la tortura. La golpeaban con una pala de cuero de cesta punta en la pelvis y cuando se encogía por el dolor la golpeaban en la columna vertebral mientras proferían palabras que se le quedaron para siempre grabadas “no has de traer hijos etarras al mundo”.
Puri le ha manifestado a Aldasoro que con la proyección de la película y la exposición de las torturas padecidas se siente ¡por fin! reparada.