
Internacional
RASD
-Grave intoxicación alimentaria del preso político saharaui Abdelahi Lajfauni en la cárcel marroquí de Kenitra.
El preso político saharaui Abdelahi Lajfauni ha sufrido una intoxicación alimentaria grave mientras se encuentra encarcelado en la Cárcel Central de Kenitra, en Marruecos, según han informado fuentes de la Asociación para la Protección de los Presos Saharauis en Cárceles Marroquíes, citando directamente a su familia.
Lajfauni sufrió la intoxicación como consecuencia directa de la mala calidad de la alimentación y de una negligencia deliberada por parte de la administración penitenciaria. Las mismas fuentes detallan que el preso político presenta complicaciones de salud graves, entre ellas vómitos con sangre, diarrea, náuseas y mareos intensos.
Pese a la gravedad de los síntomas, no recibió atención médica ni primeros auxilios, ni se llevó a cabo ninguna evaluación para determinar el alcance real de la intoxicación, lo que agrava aún más la situación y pone en riesgo su vida.

-Marruecos condena a dos estudiantes saharauis a ocho meses de prisión en un nuevo juicio sin garantías en Agadir.
El Tribunal de Primera Instancia de Agadir, en Marruecos, dictó la noche del 17 de diciembre una sentencia condenatoria contra los estudiantes saharauis Mohamed Ibrahim Babit y Salah Eddine Sabbar, a ocho meses de prisión y una multa económica cada uno, en lo que organizaciones saharauis y activistas de derechos humanos denuncian como una represalia directa por su defensa del derecho del pueblo saharaui a la autodeterminación.
El estudiante y activista saharaui de la Universidad de Agadir, Osama Al-Hassan Bashir, declaró a APS que la sentencia fue emitida tras una serie de juicios simulados, carentes de las garantías más básicas de un proceso justo. Según explicó, el tribunal anunció su fallo condenando a ambos jóvenes por cargos fabricados con el objetivo de criminalizar su activismo político. Bashir subrayó que este tipo de prácticas “revelan la verdadera naturaleza del régimen de ocupación marroquí, basado en la venganza contra toda voz saharaui que exige libertad e independencia”…

EEUU – SIRIA
Donald Trump arropa al nuevo presidente de Siria… pero no todos lo aprueban
El nuevo presidente de Siria, que llegó al poder de forma súbita en diciembre de 2024, ha sido recibido en Washington por Donald Trump. Ahmed al Sharaa se ha convertido, sin lugar a dudas, en el hombre fuerte de Estados Unidos en Damasco. Con esta visita la tendencia se consolida y la relación bilateral parece encaminada a vivir su mejor momento, siendo esta la primera vez que un mandatario sirio es recibido en la Casa Blanca.
De hecho, es la segunda reunión entre Trump y al Sharaa, que ya mantuvieron una en Riad, Arabia Saudí, el pasado 14 de mayo. Fecha significativa en sí misma, pues se cumplía el vigésimo aniversario del día en que al Sharaa fue arrestado por las tropas estadounidenses por ser miembro de Al Qaeda en Irak, la matriz de lo que más tarde sería el Estado Islámico (ISIS) tras separarse de Al Qaeda, organización a la que se unió para combatir la ocupación estadounidense.
Ahmed al Sharaa fue puesto en libertad poco antes del comienzo de la guerra civil en Siria, donde se convirtió en uno de los fundadores de la rama de Al Qaeda en Siria: Jabhat al-Nusra. Esta organización sufriría más tarde otra transformación, cuando Abu Mohamed al-Golani, el nombre de guerra de Ahmed al Sharaa, rompió filas con Al Qaeda para crear Hayat Tahrir al-Sham (HTS), un proyecto más moderado y del gusto occidental en Idlib.
Escépticos en Damasco y Washington
Esos tiempos parecen ahora muy lejanos. Estados Unidos ha retirado la recompensa de 10 millones de dólares que pesaba sobre su cabeza, ha eliminado su designación como “terrorista global especialmente designado” y, más recientemente, el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas ha votado quitar al presidente sirio y su ministro del Interior, Anas Khattab, de la lista de sancionados por terrorismo.
Por su parte, Trump bromeaba diciendo: “Todos hemos tenido un pasado difícil”. Washington está dispuesto a perdonar; no es la primera vez que recicla o utiliza a líderes de las filas del yihadismo para sus propios intereses. Sin embargo, la coalición que llevó al poder a Ahmed al Sharaa con HTS no parece igual de contenta.
Algunos lo ven como un oportunista que ha estado dispuesto a vender los ideales islamistas por alcanzar el poder. Hoy la nueva república siria, aunque haya excesos y los yihadistas sean difíciles de controlar, no se parece al ideal gobernado por la sharía que estos esperaban.
Esto hace temer al nuevo gobierno de Damasco que los antiguos yihadistas que les apoyaron ahora engrosen las filas del Estado Islámico, una fuerza que, si bien debilitada, todavía cuenta con influencia en muchos barrios. Por esta razón, Siria firmó recientemente una declaración de cooperación política con la Coalición Global para Derrotar al Estado Islámico, liderada por Estados Unidos.
Siria se convierte en el miembro número 90 de esta coalición, pero “el acuerdo es político y hasta ahora no contiene componentes militares”, aunque reafirma el papel de Damasco en “la lucha contra el terrorismo y el apoyo a la estabilidad regional”. En los últimos meses, las fuerzas sirias han lanzado redadas contra presuntas células del ISIS en el país tras una supuesta amenaza contra la vida del presidente.
Asimismo, tampoco todos en el Partido Republicano están contentos con la presencia de Ahmed al Sharaa en la Casa Blanca. Uno de los grupos descontentos es el ala nacionalista cristiana de la coalición MAGA. Este sector exige una mayor atención sobre los asuntos internos del país y mantiene una posición supremacista blanca y cristiana fuertemente antimusulmana.
Una de las representantes de esta tendencia e importante influencia en el círculo de Trump es Laura Loomer, que declaró lo siguiente: “Voté a favor de bombardear al ISIS y prohibir la entrada de yihadistas en nuestro país. Ahora el ISIS está en la Casa Blanca y siento que Estados Unidos está siendo invadido por los musulmanes”.
El otro grupo destacable es el vinculado al Comité de Asuntos Públicos Americano-Israelí (AIPAC), el lobby sionista, y al neoconservadurismo. Como ya explicamos recientemente, este sector perdió la batalla intentado nombrar a uno de los suyos al cargo de la subsecretaría de Estado para Asuntos del Cercano Oriente. Este grupo, sin embargo, retiene gran influencia en el Congreso, donde el AIPAC siempre ha contado con un apoyo amplio.
Por esa razón, hasta la fecha, el Congreso no ha dado el paso de suprimir la Ley César de sanciones a Siria, un importante obstáculo para atraer inversiones para la reconstrucción, que necesita, según algunos cálculos, más de 200.000 millones de dólares. Aunque el Departamento del Tesoro sí ha vuelto a extender por 180 días la suspensión de la mayor parte de las sanciones, a excepción de las relacionadas con Rusia e Irán.
Israel y Turquía entran en la ecuación
Durante su visita a Washington, el presidente Ahmed al Sharaa mantuvo una reunión con Brian Mast, congresista estadounidense y presidente del Comité de Asuntos Exteriores, considerado uno de los principales obstáculos y opositores a la eliminación total de las sanciones contra Siria. Mast es conocido por haber servido como voluntario en las Fuerzas Defensa de Israel (FDI) y haber llevado su uniforme en el Capitolio.
El encuentro fue organizado por el economista sirio Tarek Naemo, y su esposa, la señora Jasmine Naamou. Según diversas fuentes, la conversación fue positiva y constructiva, pero todo indica a que el Congreso no cederá mientras Siria no firme un acuerdo con Israel, que ocupa los Altos del Golán y una parte importante del sur del país.
Las últimas negociaciones para alcanzar un alto al fuego entre Damasco y Tel Aviv no han llegado a buen puerto. Israel no solo pide la desmilitarización del suroeste de Siria, cooperación en seguridad contra Irán, Hezbolá y los grupos militantes palestinos, sino también acceso a Sweida a través de un llamado “corredor humanitario”.
Las fuerzas drusas que se han levantado en Sweida contra el gobierno central reciben apoyo militar de Israel, que además paga los salarios de aproximadamente 3.000 combatientes. Un acuerdo que de libertad al Estado hebreo para operar en Sweida supone para los sirios ceder de facto el territorio para que se construya una república drusa independiente.
Esto va en contra del impulso centralizador de Damasco, respaldado por Turquía. Con los kurdos ya se está avanzando en esa dirección mediante el acuerdo para incorporar a las Fuerzas Democráticas Sirias (SDF) y a sus unidades de seguridad interna en las fuerzas de defensa sirias como unidades integradas, lo que supone un cambio respecto a la exigencia inicial del Gobierno de disolver por completo a las SDF.
El acuerdo parece evitar un conflicto más amplio, abrir la vía a un nuevo diálogo y permitiría la salida definitiva de las tropas estadounidenses del este del país. Sin embargo, su aplicación dependerá de las conversaciones técnicas; si no se logran avances antes de finales de 2025, cuando Ankara espera haber resuelto su propia cuestión kurda con la rendición del Partido de los Trabajadores de Kurdistán (PKK), podría producirse una acción militar turca.
Una muestra de la enorme influencia de Turquía fue el hecho de que el ministro de Asuntos Exteriores turco, Hakan Fidan, fue un asistente sorpresa a las conversaciones en el Despacho Oval entre Trump y al Sharaa.
La presencia de Estados Unidos en Siria
No obstante, el acuerdo con los kurdos no significaría el fin de la presencia estadounidense en Siria. Por ahora no ha sido revelado al público, pero Estados Unidos estaría negociando con Damasco el establecimiento de una presencia militar en una base aérea en Damasco.
Según la información publicada por la agencia de noticias Reuters, esta base formaría parte del pacto de seguridad que se está negociando entre Siria e Israel, y se ubicaría en la zona desmilitarizada del sur para monitorizar el cumplimiento del alto al fuego.
Seguramente podría tratarse de la base militar aérea de Mezzeh. Como explica Reuters: “Dos fuentes militares sirias afirmaron que las conversaciones técnicas se han centrado en el uso de la base para operaciones logísticas, de vigilancia, reabastecimiento y humanitarias, mientras que Siria mantendría la plena soberanía sobre las instalaciones”.
Hay que hacer notar que esta sería la tercera presencia militar que instala Washington en la región en el último año, pues también ha desplegado tropas en Líbano e Israel –donde, según informa la prensa israelí, el ejército estadounidense gastará 500 millones de dólares para construir una base militar en la frontera con la Franja de Gaza– para supervisar el cumplimiento de sendos altos al fuego.
Pero Estados Unidos ha hecho poco por obligar a Israel a cumplir el alto el fuego, lo que siembra dudas sobre el verdadero propósito de esta presencia militar. Quizá incluso apunte a un nuevo patrón en la estrategia estadounidense para Oriente Medio.
