
Memoria histórica imprescindible:
-España, un país de fosas: de cunetas a cementerios, simas, minas y pozos.
España y sus 6.000 fosas
La geografía española está cubierta de localizaciones de enterramientos, clandestinos o registrados, y de lugares de memoria relacionados con la Guerra Civil y la dictadura franquista. Hay alrededor de 6.000 de estos lugares identificados como fosas en el mapa audiovisual de RTVE, basado en el censo de la Secretaría de Estado de Memoria Democrática. Incluso en zonas con menor densidad (la comunidad de Galicia o la provincia de Almería, por ejemplo), no hay un solo municipio en la Península a más de 50 kilómetros de alguna de ellas.
Cunetas y cementerios
En los meses inmediatamente posteriores al intento de golpe de Estado (18 de julio de 1936) que derivó en guerra civil, tanto en la zona controlada por los sublevados como en la retaguardia republicana, los cadáveres de los asesinados aparecían en plena calle o en el campo, sin enterrar. Era una manera de señalar y de amedrentar.
Sin embargo, pronto se intentó evitar que el escándalo de estas muertes traspasara las fronteras, y se optó por enterrarles bien allí donde eran asesinados (normalmente en una localidad distinta a la de origen) o por trasladar los cuerpos a algún otro lugar
Las tapias de los cementerios se convirtieron en otro lugar predilecto para los fusilamientos y enterramientos. En la posguerra, la ejecución se llevaba a cabo tras unos simulacros de juicio, y se hacía constar en el registro el lugar de enterramiento.
La fosa de Pico Reja, en el cementerio viejo de Sevilla, se cerró en febrero de 2023 tras una intervención que sacó a la luz los restos de 1.786 represaliados.
En las nueve fosas del antiguo cementerio de San Rafael, en la capital malagueña, se recuperaron, entre 2006 y 2009, los cadáveres de 2.840 personas. Es hasta ahora la fosa de represaliados por el fascismo donde más restos se han exhumado.
Tubos volcánicos, simas, pozos, minas
La isla de Gran Canaria quedó bajo control de los fascistas sublevados desde el primer momento, y estos aprovecharon los tubos volcánicos y los pozos de agua para hacer desaparecer a sus enemigos políticos. Es el caso de la sima de Jinámar, una chimenea volcánica de 76 metros de profundidad, y de los ‘pozos del olvido’ en Arucas.
Las minas, abandonadas o en uso, también fueron utilizadas en toda España para intentar ocultar los cadáveres. Es el caso del Pozu Fortuna, en Asturias, hoy un lugar de memoria; de la mina de Valdihuelo (en Alburquerque, Badajoz) o la de Terría (Valencia de Alcántara, Cáceres), que se convirtieron en tumbas para decenas de asesinados por los sublevados fascistas.
‘Les Candases’, arrojadas al mar
El 2 de junio de 1938, 13 personas, ocho mujeres y cinco hombres, fueron arrojadas al mar desde el Cabo Peñas, tras haber sido torturadas.
El mar devolvió algunos de los cuerpos (los de 5 hombres y 6 mujeres), que aparecieron en las playas cercanas en los días siguientes, y fueron enterrados por los propios vecinos en localizaciones desconocidas.
Las mujeres, conocidas hoy como Les Candases, eran Áurea Artime; Balbina López; Daría González; María Fernández (a la que apodaban La Papona); Plácida López; Rosaura Muñiz; Secunda Rodríguez y Rita Fernández. Algunas colaboraban con el Socorro Rojo, estaban afiliadas a sindicatos o simplemente eran familiares de republicanos.
En Canarias, el mar fue también el destino de algunos cuerpos, arrojados desde los acantilados de la Marfea, en Gran Canaria, o desde barcos en Tenerife y La Gomera.
Y las fosas que desaparecen
La ampliación de los caminos y carreteras o la construcción de un pantano; el traslado de los cementerios; los movimientos de tierras y el olvido (los testigos directos, por su avanzada edad, van desapareciendo) contribuyen a que muchas de las fosas sin exhumar desaparezcan o su intervención sea ya imposible.
–https://www.rtve.es/noticias/fosas-guerra-civil-franquismo/mapa/

-Fosas: Melilla registra 2 fosas de víctimas de la Guerra Civil y el franquismo.
El golpe de Estado fascista y la Guerra Civil dejó en Melilla 2.000 detenidos, 33 víctimas de un bombardeo republicano y 300 asesinados por la represión posterior al golpe.
De estas dos fosas, una fue exhumado el año pasado, mientras que la otra fosa fue exhumada en el año 1961, cuando los restos del represaliado asesinado fueron trasladados al Valle de los Caídos.
Fue en octubre del año pasado cuando la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH) procedió a la exhumación de Pascual Sánchez Pujalte, cuyos restos reposaban en un nicho de la Galería C del cementerio de La Purísima. Este sargento de Ingenieros fue fusilado el 30 de julio de 1936 a manos de las fuerzas sublevadas. Sánchez Pujalte nació en Sanlúcar de Barrameda en 1904 y era Sargento de Ingenieros en la Villa de Alhucemas. Después de un proceso de identificación genética, la ARMH devolvió el cuerpo de Pascual a sus tres nietas para que recibiera una sepultura digna.
En el caso de la otra fosa registrada en la ciudad autónoma, esta albergaba los restos de Alfonso Prendes Estrada, hasta que estos fueron trasladados al Valle de Cuelgamuros el 2 de abril del año 1961, donde permanecen inhumados desde entonces.
Mas de 80 represaliados acabaron en la fosa de la parcela 19 del cementerio. Sin embargo, dicha fosa fue abierta y los restos trasladados hasta el osario general actual.
Fue Melilla la primera ciudad española donde triunfó el golpe fascista, el 17 de julio de 1936, siendo ejecutados 189 militares y civiles ese mismo día.

-Libro: La resistencia armada contra Franco.
Tragedia del maquis y la guerrilla: el centro-sur de España, de Madrid al Guadalquivir.
Francisco Moreno Gómez.
816 páginas.
Se ha escrito mucho sobre maquis y guerrilleros: desde testimonios personales hasta intentos de síntesis global. Este fue el primer estudio en profundidad del problema en determinada zona. Francisco Moreno Gómez, investigador de la historia de la Guerra contra el fascismo, no se ha contentado con usar las fuentes tradicionales sino que ha recorrido los escenarios de aquella lucha, ha consultado los archivos de la guardia civil y de los tribunales militares y, sobre todo recogió el testimonio de cerca de un centenar de supervivientes para contarlo la historia ignorada de la resistencia guerrillera en el centro y el sur de España.

-Libro: Hasta su total exterminio. La guerra antipartisana en España, 1936-1952
La peripecia vital y la muerte de Manuel Sesé Mur, un pastor oscense que colaboró con el maquis antifranquista, son el punto de partida y de llegada, el hilo conductor de Hasta su total exterminio. La guerra antipartisana en España, 1936-1952, de Arnau Fernández Pasalodos.
«A los enemigos en el campo hay que hacerles la guerra sin cuartel hasta lograr su total exterminio, y como la actuación de ellos es facilitada por sus cómplices, encubridores y confidentes, con ellos hay que seguir idéntico sistema.» Son palabras de Eliseo Álvarez-Arenas, director general de la Guardia Civil en 1941.
La guerra civil española, tradicionalmente delimitada entre los años 1936 y 1939, tuvo otro rostro: el de la guerra irregular, un enfrentamiento de características muy diferentes que además se prolongó hasta 1952. En este libro, Arnau Fernández Pasalodos se adentra en ella y en las dinámicas que determinaron el funcionamiento de la Benemérita durante el primer franquismo. Lo que se desprende es un retrato poliédrico de la brutalidad y la represión que se ejercieron, a todos los niveles, hacia los partisanos, sus colaboradores, las familias de ambos e incluso los civiles ajenos al conflicto.
Pero al mismo tiempo este libro destaca otro aspecto que la historiografía ha dejado de lado: la auténtica realidad del guardia civil en la lucha antiguerrillera. Numerosos miembros de este cuerpo no estaban allí por motivos ideológicos, sino por necesidad. Cobraban uno de los sueldos más bajos a cambio de una vida de miseria. Pasaron miedo y a menudo evitaban acatar las órdenes que recibían…