
Muro de solidaridad y denuncias:
Difusión:
-Libro de investigación.
«Ferreras y el oligopolio mediático» (Hojas Monfíes, Granada, 2025. 169 págs.) Noel Bandera López.
Libro digital. (https://hojasmonfies.org/producto/ferreras-y-el-oligopolio-mediatico/)
«En este libro, Ferreras y el oligopolio mediático, realizado gracias al apoyo popular de 105 personas que colaboraron económicamente y otras muchas con difusión, hemos tratado de presentar hechos, datos y reflexiones sobre la carrera de Antonio García Ferreras, enmarcados en cuestiones más profundas y sistemáticas sobre la falta de democracia en el sistema mediático español, y todo ello unido a voces de entrevistados muy relevantes. El propio Ferreras ha sido contactado, tanto por llamadas como por mensajes de whatsapp, para concertar una entrevista para este libro. No respondió» (p.164).
«La manipulación en Al Rojo Vivo no es sólo un fenómeno concretado en bulos ocasionales sino que permea todas su emisiones, en mayor o menor grado. En un momento histórico en el que estamos observando en directo uno de los mayores genocidios del siglo XXI, y el agravamiento de la limpieza étnica del pueblo palestino por el Estado colono genocida de Israel, es particularmente grotesco ver cómo su posicionamiento atlantista lleva hasta el absurdo el framing para justificar a los colonos. Así pues, ante la noticia del asesinato premeditado en un bombardeo de la familia del periodista palestino Wael Al Dahdouh, y han matado en diversos ataques a su esposa, dos de sus hijos y nieto, Ferreras ni siquiera mencionó al autor del bombardeo, como si fuera un fenómeno meteorológico, e incluso pretende responsabilizar a Hamas de los asesinatos de Israel […] En la fase actual del intento de exterminio de los palestinos por el Estado genocida de Israel, se han asesinado a más periodistas que en cualquier conflicto bélico de la historia […] Seguramente, una persona que no ejerce la profesión ni prioriza la vida sino los intereses del poder no puede empatizar con lo que esto significa, por lo que tampoco son sorprendentes los posicionamientos de Ferreras» (p.92).
Naturalmente, la censura abierta, burda y descarada o sutil e invisible juega un papel clave en el mantenimiento del poder, como también lo hace la uniformización del mensaje de orden y de obediencia que imponen los medios del sistema, pero envuelta en fraseología democraticista cansina y monótona. En esta cueva obscura se agradece la luz que aporta el autor cuando destaca el dogma reaccionario de «el pacifismo un principio ineludible para la clase trabajadora» (p. 120) como uno de los mandatos de la ley de leyes del capital. Para reforzar ese mandato: «En 1998 se obligó al cierre el diario y radio Egin de izquierdas y bilingüe en un caso capitaneado por el mal considerado juez “progresista” Baltasar Garzón. Su director, Jabier Salutregi –y también otros periodistas-, pasó siete años y medio en la cárcel acusado de colaborar con ETA. El autor también cita al Camarada Arenas «treinta años secuestrado» así como la necesidad de liberar a los presos políticos (p.165), no faltando una mención a Pablo Hassel.

Noel Bandera López nos indica que “Ferri” es una de las personas públicas más representativas de la «supuesta izquierda mediática y política» (p.12) que, lógicamente, se ha dedicado a dar difusión máxima a «figuras clave de las cloacas del Estado como Eduardo Inda y sus afirmaciones falsas, a sabiendas de la falta de veracidad de las mismas» (p.14). El autor analiza en detalle la estrecha relación entre Ferreras e Inda, personaje turbio especialista en la divulgación de mentiras y bulos urdidos por las cloacas policiales y mediáticas para hundir a personas y partidos a los que antes de les había ensalzado: «Recordemos que García Ferreras en público se ha referido a Eduardo Inda en estos términos: “en eso respiramos el mismo oxígeno; le pese a quien le pese y pase lo que pase, voy a estar a su lado; pase lo que pase, es mi amigo» (p.135).
N. Bandera López reproduce una parte de su larga y sincera conversación con Willy Toledo que denuncia cómo Ferreras «por supuesto, traicionó todos los pactos que habíamos hecho durante un mes entero por Whatsapp él y yo, mano a mano, habíamos pactado unas condiciones que luego él traicionó una vez detrás de otra» (pp. 75-76). Más adelante el autor reproduce palabras de otro entrevistado: «Ferreras siempre daba entre miedo y respeto. A mí lo que me daba era mal rollo. Recuerdo que estaba escribiendo una pieza política y, de repente, me fui a por un café a la máquina de abajo. De vuelta, comprobé extrañado que alguien había cambiado una frase de mi texto. Miré el último usuario. Había sido él» (p. 90).
En lo que concierne al aumento de la explotación y del empobrecimiento de la clase trabajadora, una especie de «marca de agua», salvando todas las distancias, identifica a tres antiguos participantes en Al Rojo Vivo en la defensa a ultranza de los duros recortes sociales del PP y del PSOE, según explica el autor. Jesús Maraña, Antonio Maestre y Yolanda Díaz «comparten al menos tres cosas: lo bien que tratan al PSOE, los muchos años que han estado en programas de Ferreras y haber propagado el gravísimo bulo de que la reforma laboral del PP no se puede derogar. Si se permitieron mentira tan gruesa y elemental es porque en los grandes medios nadie lo refutó y todos estaban en el ajo: en mantener la lesiva norma del PP» (pp. 114 y ss.).
N. Bandera López tiene razón en llamar bulo a decir que no puede derogarse la ultra reaccionaria reforma laboral de PP -«partido podrido»– dirigido por Rajoy en 2012, que endurecía la ya antiobrera de Zapatero en 2010. Las izquierdas revolucionarias empezaron entonces a combatir las dos reformas, hablando en plural. El autor sostiene que «Importan estas últimas palabras: reformas laborales, en plural, pues por entonces la izquierda institucional aún tenía como objetivo derogar también la lesiva reforma laboral de Zapatero. En el Gobierno no volvieron a mencionar siquiera, todo el poquísimo esfuerzo de puertas afuera se puso en maquillar únicamente la reforma laboral del PP. Y de puertas adentro en presionar a partidos como EH Bildu, ERC y BNG para que votasen a favor de la reforma laboral pactada con la gran patronal sin ni siquiera cambiarle una letra en su paso por las Cortes, exigencia de la CEOE compartida por la ultraderecha de Ciudadanos –y que, por tanto, acabó aprobando la reforma del Gobierno, junto a otros partidos conservadores y reaccionarios» (pp. 116-117)….

-Alerta Gorria Irratia.
Entrevista con Joseba, persona invidente y antifascista de Donosti: «Pienso que Resistir es Vencer».
Desde el minuto 16 al 50.