
Muro de solidaridad y denuncias
Movilizaciones contra el bullying y los discursos de odio por el caso de Sandra Peña
El suicidio de Sandra Peña, la joven de 14 años que se suicidó tras sufrir acoso escolar durante meses por parte de algunas de sus compañeras, ha despertado una oleada de indignación y movilizaciones en todo el Estado. No solo por la terrible situación que pasó la joven si no porque fue totalmente evitable. La familia asegura que advirtió en varias ocasiones a la dirección del centro del sufrimiento que padecía la adolescente, sin que se activaran los protocolos obligatorios para protegerla.
La madre acudió en dos ocasiones a la dirección del colegio Irlandesas de Loreto para denunciar la situación que vivía su hija, pero lamenta que “Desde el centro nunca ha habido comunicación con la familia, ni antes, ni durante, ni ahora tampoco”.
Estos sucesos han llevado a distintas organizaciones a movilizarse por el caso, dejando de lado el discurso punitivista que llama “la mano dura” contra las compañeras y poniendo el foco en el colegio que, al ser concertado, puso por delante sus intereses económicos a la integridad de la alumna. También reclaman más inversión y medidas contra el acoso escolar. “No hay pedagogos, no hay orientadoras, no hay psicólogos que puedan también preocuparse por la salud mental de todos los alumnos que hay en estos centros» afirman los organizadores de las movilizaciones.
El pasado martes 28 de octubre miles de estudiantes se concentraron por toda Andalucía en apoyo a la familia de Sandra Peña y contra el acoso escolar. Bajo el lema ‘Sandra, ¡no te olvidamos!’, estas manifestaciones han sido convocadas por el Sindicato de Estudiantes y en ellas han participado alumnos de ESO, FP y Bachillerato.
Un día después, las movilizaciones se extendieron a todos los territorios del Estado con hasta 55 movilizaciones y huelga de estudiantes, siendo la principal manifestación la de Sevilla donde se calcula que unos 30.000 estudiantes han salido a las calles a protestar.
Al final de todas las manifestaciones se ha leído el siguiente manifesto:
Compañeros y compañeras.
Hoy hemos salido a la calle para denunciar una tragedia que nunca tendría que haber sucedido. Hoy estamos aquí para decirle a Sandra Peña que nunca la vamos a olvidar, y para transmitir todo nuestro apoyo y cariño a su familia, amigas y compañeras en estos momentos tan duros. Os prometemos que no descansaremos hasta conseguir justicia y reparación, para ella, y para todas las víctimas de este monstruo llamado bullying.
Sandra fue víctima de un acoso continuado en el colegio concertado Irlandesas de Loreto, en Sevilla. Acoso que era conocido por los responsables del centro pero que no motivó ninguna acción para impedirlo. Los protocolos no se activaron en ningún momento, y por eso queremos dejar claro que su muerte se podría haber evitado.
Sandra Peña tenía 14 años. Sandra, igual que muchos otros adolescentes y jóvenes que ya no están con nosotros, no quería morir, quería dejar de sufrir.
Miles y miles de estudiantes sufrimos acoso cotidianamente. Seguramente muchas de los que estamos aquí hoy hemos tenido que soportar lo insoportable: comentarios, insultos, agresiones por como vestimos, por nuestro peso, por el color de nuestra piel, por como hablamos, por nuestra orientación o identidad sexual, porque no encajamos en la estética de los matones… Una opresión que no nos deja ser libres. Que nos atormenta, que nos bloquea.
Esto no va de la “maldad humana” en abstracto, ni se soluciona con “mano dura”, como están planteando muchos medios de comunicación. Hay que ir a la raíz del problema, hay que señalar a los auténticos responsables de que esto se permita.
En primer lugar, la dirección del colegio católico Irlandesas de Loreto. ¿Cómo es posible que los padres de Sandra denunciaran al centro la situación que estaba viviendo su hija y no se tomaran medidas drásticas?
¿Por qué no dieron respuesta ni activaron el protocolo? La razón es sencilla. Preferían no actuar, aunque fuera a costa de Sandra, de su sufrimiento y el de sus padres, para no manchar el “buen nombre” del colegio y no arriesgarse a perder los millones de euros que reciben en subvenciones por parte de la Junta de Andalucía. Es decir, por encima de todo su negocio, el dinero. ¡Esta junta directiva tiene que dimitir ya y pagar penalmente por lo que han hecho!
En segundo lugar, la Junta de Andalucía del PP. ¿Por qué no se ha suprimido YA el concierto público a la Fundación que está detrás de este colegio? ¿Por qué no dejan de financiar a todo el entramado empresarial de la privada-concertada y todos esos recursos económicos se dedican a la lucha contra el bullying? La Junta de Andalucía desmantela la educación pública y nos niegan los recursos materiales y humanos que necesitan nuestros institutos, y entregan dinero a espuertas a la patronal de la privada que hace de la educación un negocio.
Mientras nuestros centros, públicos o privados concertados, están sin psicólogos, sin orientadoras, sin mediadoras ni trabajadoras sociales. Es decir, sin apoyo a nuestra salud mental, que es tratada como si fuera una cosa de niños. Por eso el acoso queda impune, por eso los matones se sienten fuertes. Es el sistema el que falla, son los responsables políticos los que fallan. ¿Es que nuestras vidas no importan? No, a la Junta de Bonilla no le importan, como vemos también con el escándalo del cribado de cáncer y la lucha que nuestras madres y hermanas han emprendido para que se haga justicia.
Y lo mismo le decimos también a todos los responsables educativos de las CCAA y al Gobierno central. No hay dinero para la enseñanza pública, ni para poner en marcha un plan de prevención de los suicidios en los centros y apoyar nuestra salud mental, pero sí lo hay para incrementar el gasto en armas de forma salvaje. ¡Es una vergüenza!
Y en tercer lugar. El bullying tiene mucho que ver con los discursos de odio que la extrema derecha propaga desde las redes, los medios de comunicación y las instituciones.
Todos aquellos partidos que fomentan el odio al diferente, que alientan el racismo, que nos hablan de la cultura del enriquecimiento mientras pisan al más pobre, quienes nos gritan “maricones de mierda”, nos desprecian por ser mujeres o inmigrantes, quienes se ríen de nosotros porque no encajamos en los cánones de belleza que promueve el sistema, y aplauden la violencia contra los más inocentes, apoyando el Genocidio en Gaza… todos ellos son responsables.
Quienes actúan como matones de patio en colegios, en los institutos y en las calles, y quienes les aplauden, son responsables. Por eso decimos: luchar contra el acoso es luchar contra el machismo, el racismo, la LGTBIfobia y el fascismo.
Por eso hoy no acaba nada. Sandra nos ha dado la fuerza para hablar, para gritar lo que sufrimos, para no tener miedo y para romper el silencio.
A partir de hoy, el Sindicato de Estudiantes lanza una campaña en todos los centros de todo el país para que nunca más una denuncia se ignore, para que quienes tienen que actuar cuando denunciamos el acoso lo hagan, y para que todos los recursos económicos, humanos y materiales necesarios lleguen inmediatamente. Vamos a luchar duramente, y a llevar a todos los centros educativos el combate contra el bullying y el acoso y lo vamos a hacer colectivamente entre todas y todos.
Con la fuerza del movimiento estudiantil vamos a barrer los discursos de odio de nuestras aulas para que sean espacios seguros para todas y todos.
La muerte de Sandra ha sido un crimen social. Vamos a dejarnos la piel para que sea el último.

El ayuntamiento de Valencia multa a CGT por un cartel
El pasado 25 de mayo, militantes de La Confederación General del Trabajo (CGT) hicieron una pegada de carteles para difundir la Huelga General del 29 de Mayo convocada por su organización. En el cartel también se exigía la dimisión del presidente de la Generalitat y de su equipo de gobierno por la gestión negligente de la DANA.
La policía paró a algunos de los militantes mientras realizaban la pegada y les identificó mientras pegaban carteles en una pared que ya estaba plagada de otros carteles que anunciaban todo tipo de eventos. “Dicha pared es conocida en la zona como una especie de tablón de anuncios donde los vecinos y vecinas se informan de todo tipo de convocatorias; presentaciones de libros, conciertos, circo, teatro y también …por qué no, para informar de una huelga general” denuncia CGT.
A pocos días del aniversario de la DANA ha llegado una multa de 3.000 euros a la organización, que ha asegurado que va a realizar todas las alegaciones necesarias para que la infracción sea retirada completamente. Este no ha sido un caso aislado ya que el sindicato considera que la represión se está cebando con su organización mucho más acusadamente a raíz de sus actuaciones a partir de la DANA.
Además desde la CGT denuncian el uso de la Ley Mordaza que ha causado una multitud de identificaciones y propuestas de sanción a sus militantes por diversas acciones y movilizaciones. Desde la organización anarcosindicalista hacen un llamamiento a seguir saliendo a las calles para defender los derechos de la clase trabajadora y exigir la derogación integra de la Ley Mordaza.