
Internacional:
Palestina
-Israel, ocho décadas saltándose y pisando el derecho internacional.
Naciones Unidas y los tribunales internacionales acumulan decenas de resoluciones contra los gobiernos de Tel Aviv por sus políticas de ocupación y ‘apartheid’ sobre los territorios palestinos. Israel las ha ignorado todas de forma sistemática.
«No se permitirá ninguna expropiación de tierras poseídas por un árabe en el Estado judío (ni por un judío en el Estado árabe)». «Los ciudadanos palestinos que residan en Palestina (…) gozarán de plenos derechos civiles y políticos, desde el momento en que quede reconocida la independencia». «No se hará discriminación de ninguna clase entre los habitantes por motivos de raza, religión, idioma o sexo». Las citas son de la resolución 181 de la Asamblea General de las Naciones Unidas. La primera del organismo sobre la causa palestina, emitida en 1947. La primera que reconoció la creación del Estado de Israel, pero también la existencia del Estado palestino. La primera –de muchas– que incumplieron los sucesivos gobiernos de Tel Aviv.
Los debates se prorrogaron durante casi veinte días sobre la moqueta verde de la ONU. Los representantes de la comunidad judía intervinieron en cuatro ocasiones. Los de la población palestina hablaron menos de la mitad. El encuentro culminó con la división del enclave en dos Estados: uno árabe, otro judío. «Esta solución fue profundamente colonial. La ONU repartió Palestina sin consultarlo antes con el pueblo palestino y legitimó el proyecto europeo en tierras árabes. Israel se quedó con el 54% del territorio, pero tras la Nakba de 1948 consiguió el 78%. Y actualmente ni siquiera reconoce este plan de partición como referencia válida». La población judía ni siquiera representaba entonces una tercera parte del total de los residentes en Palestina.
Israel aceptó la partición, es decir, aceptó su configuración como Estado. «Esta es la única parte de la resolución que acataron los israelíes». «El proyecto sionista arranca con un planteamiento absolutamente colonial. El Estado de Israel nació sobre una limpieza étnica: hubo expulsiones y matanzas. Los refugiados que entonces tuvieron que huir de sus casas todavía no han podido regresar. Y esto no podemos olvidarlo, por mucho que ahora las circunstancias sean otras y los crímenes de lesa humanidad, junto al genocidio, lo hayan dejado en un segundo plano».
Esta es precisamente una de las cuestiones que contempla la resolución 194 de la Asamblea General de la ONU, difundida en diciembre de 1948. El texto menciona de manera explícita el «derecho al retorno» de los refugiados palestinos que fueron expulsados de sus pueblos tras la creación del Estado de Israel. Lo establece además como una condición que hay cumplir «lo antes posible». La realidad es que han pasado 77 años. Y ningún refugiado palestino pudo volver aún a lo que seguramente sus padres o abuelos llamaron hogar. «Esta resolución sigue siendo el corazón del derecho internacional en Palestina y un punto irrenunciable para la liberación del pueblo palestino. Israel no solo no la ha cumplido, sino que ha legislado en la dirección contraria».
La resolución 242 también es una de las más conocidas. La Asamblea General de Naciones Unidas exige en este dictamen la retirada del Ejército de Tel Aviv de los territorios ilegalmente ocupados. El resultado vuelve a ser el mismo que en las disposiciones anteriores: Israel lleva haciendo caso omiso desde su aprobación. «La ocupación en sí misma es un crimen de agresión, así es como lo describe el Estatuto de Roma». . «Los israelíes se oponen sistemáticamente y responden diciendo que los territorios ocupados tampoco estaban antes bajo soberanía palestina, sino jordana y egipcia, por eso hablan de territorios contestados –es decir, zonas sobre las que dos o más países reclaman soberanía–. El fin de la ocupación nunca ha ocurrido».
–https://www.publico.es/internacional/israel-ocho-decadas-saltandose-derecho-internacional.html

-Parecidos demasiado parecidos.
Campañas de propaganda nazi y de propaganda sionista.

OTAN
-El eje armado de la OTAN.
Una de las principales empresas armamentísticas europeas, la alemana Rheinmetall, está llamada a convertirse en pilar de la Alianza Atlántica en caso de una guerra con Rusia que Europa está favoreciendo.
Primero fue la aparición de drones de supuesto origen ruso sobrevolando el territorio de Polonia en la noche del 9 al 10 de setiembre. Luego, aviones de guerra rusos que el 19 de setiembre violaban el espacio aéreo de Estonia. Por último, el 25 de setiembre, jets presuntamente rusos en una incursión cerca de Dinamarca. La acusación contra Moscú se convirtió en la excusa perfecta para que el gigante armamentista alemán, Rheinmetall, procurara reforzar su presencia en la frontera oriental de la OTAN.
Más allá de lo que ocurra próximamente en el frente ucraniano, resulta evidente que el principal interés europeo no se centra en refrenar su impulso bélico por medio de una política de disuasión, sino, en todo caso, reforzar las posibilidades de una guerra directa contra Rusia. La industria de la defensa germánica está llamada a cumplir un papel protagónico en este proceso.
Resulta imposible separar el recorrido histórico de Rheinmetall del ascenso industrial de Alemania desde fines del siglo XIX, pero, más aún, de su decisiva participación en las guerras mundiales del siglo XX. Construida en 1899, Rheinmetall desarrolló un papel importante en la Primera Guerra Mundial, y se convirtió en uno de los principales productores de artillería bajo el reinado del káiser Guillermo II (1888-1918). Conocida por entonces como Rheinmetall-Borsig, obtuvo enormes beneficios bajo la dictadura de Adolf Hitler, y para 1937 ya era el segundo mayor fabricante de armas del Tercer Reich. Su principal planta, ubicada en la pequeña ciudad de Unterlüss, en Baja Sajonia, fue rápidamente ampliada, lo que preparó el terreno para que la corporación se convirtiera en un centro clave destinado a la fabricación de proyectiles una vez comenzada la guerra en 1939.
En consonancia con las políticas implementadas por el régimen, Rheinmetall utilizó trabajadores esclavizados desde las primeras etapas del conflicto, en especial prisioneros de guerra y civiles provenientes de Polonia, Unión Soviética y Francia y, más tarde, también de Italia. A medida que más trabajadores alemanes eran reclutados para el frente, los prisioneros, en su mayoría mujeres y menores, asumieron la producción de manera intensiva.
Desde ahí hasta que, el pasado 27 de agosto, el ministro de Defensa, Boris Pistorius, junto con el ministro de Finanzas, Lars Klingbeil, el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, y el director general de Rheinmetall, Armin Papperger, inauguraron la mayor fábrica de municiones de Europa en Unterlüss, el sitio histórico desde donde Rheinmetall se expande hacia todo el mundo…
–https://brecha.com.uy/el-eje-armado-de-la-otan/

Jamás olvidar:
-Descubren la identidad de este nazi asesino.
Jakobus Onnen, el criminal de la foto.
Es una de las imágenes más escalofriantes del Holocausto: un soldado nazi con gafas apunta con una pistola a la cabeza de un hombre resignado, arrodillado y con traje, ante una fosa llena de cadáveres. Las tropas alemanas rodean la escena.
Onnen, que se había unido al partido nazi antes de que Hitler tomara el poder en 1933, provenía de una familia educada y en su juventud disfrutaba de «viajar, estudiar idiomas».
“Luego viene su despliegue en el este y, obviamente, aquí está”. Onnen nunca fue ascendido más allá de un rango relativamente bajo y murió en batalla en agosto de 1943.
“Participar en un asesinato como ese se daba por sentado y no te otorgaba ningún tipo de puntos extra en estas unidades de asesinatos”.
La I.A. ha sido esencial para identificar comparando fotos antiguas a este criminal de lesa humanidad.
The Guardian.