
Movimiento obrero. Su brutal situación:
Realidades de su ‘transparencia’:
-La Xunta ocultó 447 incendios durante las dos primeras semanas de agosto.
Una investigación de ‘Praza.gal’ revela cómo el Gobierno de Alfonso Rueda solo informó públicamente de 45 incendios forestales entre el 1 y el 18 de agosto a pesar de haber tenido constancia de al menos 492.
Un total de 492 incendios forestales fueron declarados en Galicia entre el 1 y el 18 del pasado agosto. Sin embargo, la ciudadanía solo tuvo noticia pública de 45 de ellos. La diferencia, de 447 fuegos ocultados, ha quedado al descubierto tras una larga reclamación de acceso a información pública realizada por el diario Praza.gal y resuelta a favor de la transparencia por la Valedora do Pobo.
El caso ha puesto en el centro del debate la gestión informativa de la Xunta en materia de incendios, un terreno en el que los colectivos de periodistas y organizaciones sociales vienen denunciando desde hace años una política de opacidad y filtrado de datos. Desde 2009, el Gobierno gallego únicamente difunde información oficial de aquellos fuegos que superan las 20 hectáreas, que afectan a núcleos habitados o que se producen en espacios naturales protegidos. El resto —la inmensa mayoría— queda fuera de los partes de prensa y de la información ofrecida a la ciudadanía en tiempo real.

Una estrategia de silencio
La magnitud del ocultamiento es especialmente llamativa en un territorio como Galicia, que concentra año tras año algunos de los episodios de incendios forestales más graves del Estado. Los datos, obtenidos gracias a la intervención de la Comisión de Transparencia, revelan que los 447 fuegos silenciados en esas dos primeras semanas de agosto no fueron incidentes menores. Algunos de ellos alcanzaron proporciones de riesgo, obligando a movilizar medios aéreos y terrestres.
–https://www.elsaltodiario.com/galicia/xunta-oculto-447-incendios-durante-dos-primeras-semanas-agosto

Crisis ¿qué crisis?:
-Una bandera de España de 100.000 euros para taparlo todo.
Talavera de la Reina (PP-Vox) se suma al despilfarro «patriótico».
Para esto no hay recortes…
El Ayuntamiento de Talavera de la Reina ha aprobado la instalación de una bandera de España gigante por un coste inicial de 100.000 euros. Constará de un mástil de 30 metros y el presupuesto inicial incluye los gastos técnicos, El proyecto contará además con la instalación de un mural cerámico en la base de la bandera, fruto de la firma de un convenio con la Diputación de Toledo, y con un coste de 18.000 euros. Dicho proyecto constará de tres fases: la primera ronda los 48.000 euros, la segunda se ejecutará con personal del Ayuntamiento, y la tercera será la instalación del mural cerámico mencionado, que estará sufragado íntegramente por la diputación provincial.
–https://insurgente.org/una-bandera-de-100-000-euros-para-taparlo-todo/

Libro:
-Enemigos del imperio. Los orígenes coloniales, racistas y opresores del Estado español
Aitor Jiménez.
Parte de la entrevista: (…)
-En el libro argumentas que esos aparatos racistas y coloniales que el franquismo adaptó continuaron tras la muerte del dictador y también que siguen vigentes en el régimen que nos gobierna actualmente, como la Audiencia Nacional o la Guardia Civil.
Conviene tener claro que los tiempos del derecho y los tiempos de la seguridad no coinciden necesariamente con los tiempos políticos. Por ejemplo, fenómenos legales como la creación de un marco de excepción para derrotar a los enemigos de un régimen fascista —como los bandos de guerra destinados a juzgar a todos los enemigos de España a través de tribunales de excepción— forman parte de una arquitectura legal diseñada para controlar la disidencia o la rebelión.
Esos tribunales, que fueron tribunales de guerra en Cuba y durante la España de los vencedores, pasan a ser tribunales de orden público durante los últimos años del franquismo. Con la transición, lo que hacen es transformarse en la Audiencia Nacional. Pero, en el fondo, sigue siendo un tribunal de excepción destinado a juzgar a los enemigos del imperio.
Efectivamente, el otro ejemplo claro es la Guardia Civil, un cuerpo represivo creado para el control de caminos y la represión colonial, que hoy gestiona el control de fronteras y constituye la punta de lanza de la represión más dura en operaciones antiterroristas en Euskal Herria. Nunca ha existido una auténtica depuración de estos cuerpos, ni siquiera durante la República, porque esta arquitectura represiva se consideraba útil y funcional para mantener el orden existente.
-En las últimas décadas, este régimen securitario ha encontrado un nuevo enemigo: el “moro” como quintacolumnista eterno.
Especialmente debido a los atentados del 11-S y del 11-M, en los últimos veinte años hemos visto un trasvase de los esfuerzos antiterroristas dirigidos anteriormente contra lo vasco hacia un nuevo enemigo del Estado: el islamismo radical, generando un marco islamófobo que permite construir la imagen de un enemigo público. En España, este marco se suma a una retórica antiislámica preexistente, basada en la idea de la nación española como producto del mito de la “Reconquista” y la Guerra colonial del Rif.
Muchos de los instrumentos actuales para evaluar “riesgos de radicalización” —presentados como científicos o criminológicos— son en realidad dispositivos ideológicos. Como muestra el trabajo de mi colega Ainhoa Nadia Douhaibi, obedecen a una narrativa transhistórica que ha alimentado el miedo al “otro”. Los criterios establecidos para determinar quién es un sujeto en riesgo terminan señalando siempre al mismo tipo de enemigo. Algunos estudios absurdos incluso llegan a considerar terroristas a quienes juegan demasiado a videojuegos violentos, pero también a quienes no juegan ninguno, porque rechazan las modas occidentales. Si juegas mucho, mal; si no juegas nada, también mal.
Este patrón tiene raíces históricas. En los memoriales que se utilizaron para expulsar a los moriscos, se repetía la idea de su gran fertilidad y de que siempre estaban al acecho. Esa misma narrativa —“las moras tienen muchos hijos”, “siempre esperan el momento para atacar”— reaparece hoy al hablar del terrorismo islámico. En la época se hablaba de bombas; antes, de alzamientos como los de las Alpujarras. Es la misma lógica: una narrativa que atraviesa los siglos y llega hasta nuestros días.
-Se debería otorgar un peso mucho más central a las formas en que opera el capitalismo racial en los movimientos populares.
Es una cuestión fundamental, en primer lugar, para comprender cómo funciona la realidad. Para entender lo que ocurre en el sur de la Península Ibérica, por ejemplo, hay que analizar la agroindustria: un régimen de terratenientes que se aprovecha de una clase desprovista de derechos y sometida a un disciplinamiento sistemático.
Aquí conviene discutir directamente la afirmación de los liberales españoles de que “los inmigrantes hacen el trabajo que los españoles no quieren hacer”. Eso es una farsa. ¿Quién quiere trabajar en una plantación? Lo que existe es un régimen que fuerza a ciertas personas a estar ahí, bajo vigilancia.
Si observas el funcionamiento estructural del capitalismo, observas que siempre se necesita una masa de personas desposeídas de derechos, una población situada por debajo de otras. Para la izquierda y los movimientos sociales, esto también es una cuestión de interés directo. Aunque pensemos que lo que ocurre en los márgenes no nos afecta, la historia demuestra una y otra vez que el bumerán imperial regresa al centro.
Se pueden señalar muchas técnicas de dominación: desde la reconcentración, la identificación forzosa y la vigilancia permanente, hasta la normativa de inteligencia artificial, el Pacto Europeo de Migración y Asilo, y las leyes de deportación en discusión a nivel europeo. Estas políticas aplican control biométrico y campos de internamiento para migrantes, pero no aplican a ciudadanos europeos.
Cuando se autoriza este tipo de operaciones de dominación en los márgenes, terminan permeando toda la sociedad. El Estado, cuando tiene poder, lo ejerce contra todos. Siempre. En todo momento. En todo lugar.