
Internacional:
Palestina
-El origen del nombre que se le dio a una región histórica: todo comenzó con los Pueblos del Mar 🇵🇸
El término «Peleset» se encontró en inscripciones y manuscritos que se refieren a un pueblo vecino, que generalmente se identifica con los filisteos, a partir del 1150 a.c. durante la Vigésima Dinastía de Egipto. La primera mención conocida a dicho territorio está en el templo de Medinet Habu, y se trata de una referencia a los Peleset entre los que lucharon contra Egipto durante el reinado de Ramsés III; por su parte, la última mención encontrada es de 300 años después, en la estatua de Padiiset. Posteriormente los asirios llamaron a esta misma región «Palashtu/Palastu» o «Pilistu», a partir de Adad-nirari III en Nimrud Slab cerca del año 800 a.c. hasta un tratado de Esarhaddon más de un siglo después.
El término «Palestina» aparece por primera vez en el siglo V a.c. cuando el historiador griego Heródoto escribe sobre las Guerras Medicas y hace mención a una «región llamado Palaistine» y dice que se encuentra entre Fenicia y Egipto en “Las Historias”. Otros escritores griegos posteriores, como Aristóteles, Polemón y Pausanias, también utilizaron este nombre. Aristóteles, en el siglo IV a.c., por ejemplo, empleó el término para describir la región que abarcaba el Mar Muerto, que se encontraba tierra adentro, lejos de la costa filistea.
En consecuencia, la banda de criminales que se han inventado aquella historia que un tal dios les ofreció una tierra, dejen de comer tanta mierda y asuman su condición de migrantes en una tierra que es de los palestinos.
En redes.

-Haremos en Palestina…
Un resort turístico con los cimientos de sus niños asesinados.
Elkoko.

Alemania
-“Tómate la revancha”.
Carteles así han aparecido en Alemania llamando al reclutamiento de voluntarios en una “Legión Internacional” para combatir a Rusia en el frente ucraniano con una imagen de nazis capturados por el Ejército Rojo de la URSS (fuente: “Berliner Zeitung).
Paco Arnau.

EE.UU.
-La amplia historia del narcotráfico estadounidense: una cronología
Todo el mundo sabe que Estados Unidos posee amplia relación con el narcotráfico, sin embargo, su actual presidente, Donald Trump, se empeña en señalar a otros gobiernos. En los últimos tiempos el gobierno señalado es el de Venezuela Bolivariana y su presidente, Nicolás Maduro. La hipocresía y el cinismo están servidos. La grave acusación yanqui es falsa, no aporta pruebas porque no existen. Lo que sí existe en el comportamiento de la Casa Blanca es la burda búsqueda de un pretexto para agredir, para invadir Venezuela y hacerse con el control de sus recursos naturales, incluido el petróleo.
Estados Unidos tiene una amplia historia de complicidad con el narcotráfico. Su imperio ha sido arquitecto, ejecutor y gran beneficiario del narcotráfico mundial desde, al menos, la década de 1950 hasta la actualidad.
Múltiples eventos y situaciones históricas desnudan la relación estructural de ese país con el tráfico internacional de sustancias, y ponen en evidencia su hipocresía y falsa moral para emitir juicios sobre el tema y acusar a terceros países de «narcoestados».
Estados Unidos es, en realidad, el único gran narcoestado del planeta. La historia así lo demuestra. Ningún otro país ha desarrollado un vínculo tan profundo y sostenido en el tiempo con el narcotráfico como ese.
En la cronología que se desglosa a continuación se destacan los hitos más resaltantes de la complicidad de Washington con el control comercial, económico y geopolítico de las drogas ilícitas a escala mundial.
- Después de la Segunda Guerra Mundial Estados Unidos, a través de la Oficina de Servicios Estratégicos (OSS) y la Oficina de Inteligencia Naval (ONI), instancias antecesoras de la CIA, controla el denominado «Triángulo Dorado» —región fronteriza entre Tailandia, Birmania y Laos—, donde se concentraba la producción y distribución mundial de opio.
- 1947. Estados Unidos apoya el tráfico de heroína en Francia y emplea a la yakuza japonesa para comercializar metanfetamina desde la colonia estadounidense de Hawái.
- 1949. Ante la victoria de la revolución china, expande el tráfico de opio desde Birmania —hoy Myanmar— hacia el norte de Tailandia.
- 1950. La CIA lanza el Proyecto Bluebird para utilizar la droga LSD como método para interrogatorios y torturas.
- 1960. Estados Unidos expande el tráfico de opio desde el «Triángulo Dorado» para financiar la guerra contra Vietnam.
- 1970. Refuerza el tráfico de opio desde Laos. Ya para ese año 30.000 militares estadounidenses en Vietnam son adictos a la heroína.
- 1972. Intenta censurar el libro La política de la heroína en el Sudeste Asiático del investigador Alfred McCoy, en el que se denuncia cómo Estados Unidos fue protagonista del auge mundial del consumo de heroína mediante su control del «Triángulo Dorado».
- 1973-1980. Generales y almirantes estadounidenses y agentes de la CIA convierten al banco Nugan Hand Bank de Sydney en una plataforma para el lavado de dinero de las drogas y el tráfico de armas.
- 1980. Estados Unidos promueve el tráfico de drogas desde Bolivia y participa en el marco del famoso «golpe de la cocaína» a cargo del militar Luis García Meza, ligado profundamente a organizaciones del narcotráfico.
- 1988. Acusa al dictador de Panamá, Manuel Noriega, de ser un narcotraficante. Durante 20 años Panamá fue un importante centro de tráfico de drogas con la autorización y auspicio del propio Estados Unidos.
- 1982-1989. Promueve el aumento de la producción de opio en Afganistán como parte de su guerra indirecta contra la Unión Soviética. La producción aumenta de 250 a unas 800 toneladas, incremento que convirtió este país en el mayor productor mundial de opio.
- 1984-1990. Estados Unidos inunda sus calles de cocaína y crack con el objetivo de financiar el grupo paramilitar «Contra» en Nicaragua, a través de la venta de estos narcóticos en grandes ciudades como Chicago, Los Ángeles, Baltimore, Detroit y Miami.
- 1980-1990. La CIA promueve el cultivo de opio en Afganistán y expande el tráfico de heroína hacia Estados Unidos y Europa occidental. El aumento de la producción estimulada por Washington supuso la mitad de la heroína consumida en Norteamérica y 75% de la consumida en Europa.
- 1986-1994. Estados Unidos convierte Haití en un importante polo del tráfico de cocaína en el Caribe, en colaboración con el Cártel de Medellín, a través de la logística proporcionada por la CIA y la DEA.
- 1989. Se publica un informe del Congreso estadounidense sobre narcotráfico en el Caribe y Centroamérica, en el que se revela la responsabilidad de altos funcionarios en el financiamiento de la «Contra» con dinero del narcotráfico.
- 2001-2021. Un año después de la ocupación estadounidense, la producción de amapola se disparó de 8 mil a 75 mil hectáreas plantadas. Dos décadas después la superficie plantada rondaba las 328.000 hectáreas, cifra que convirtió el país en uno de los narcoestados más grandes del mundo, responsable de producir aproximadamente 95% de la heroína consumida en el mundo.
Estos son los hitos más relevantes de las conexiones, hoy públicas, de agencias gubernamentales con el narcotráfico global, en su mayoría signadas por guerras, intervenciones y operaciones de cambio de régimen en determinados países, esto como un rasgo de la política exterior de la Casa Blanca.
Y más allá.
En el libro Asesinando la esperanza (Killing Hope), publicado en 1995 y actualizado en 2003, de donde se recoge gran parte de la cronología presentada, el exfuncionario del Departamento de Estado, William Blum, describió detalladamente el largo historial de intervenciones estadounidenses y conecta una considerable parte a las redes de narcóticos ilegales para el financiamiento de grupos o para llevar a cabo laboratorios sociales. (…)
Son varios los investigadores y periodistas independientes quienes han hecho recuentos abarcados de la participación de la CIA en el tráfico de drogas desde Latinoamérica al Sudeste Asiático y hacia Afganistán, de la década de 1950 a la de 1980, como Alfred W. McCoy (The Politics of Heroin: CIA Complicity in the Global Drug Trade, 1991), Henrik Kruger (The Great Heroin Coup: Drugs, Intelligence and International Fascism, 1980), Leslie Cockburn (Out of Control, 1987) y Peter Dale Scott y Jonathan Marshall (Cocaine Politics: Drugs, Armies and the CIA in Central America, 1991), de quienes esta tribuna también tomó y corroboró información para la cronología. (…)