
Muro de solidaridad y denuncias:
-Pablo Hasél: el arte de la Resistencia
La lucha de Pablo salta por encima de los muros y alambradas de Ponent y fija su mirada doliente en el genocidio palestino donde “Los cadáveres de miles de palestinos se amontonan en el inconmensurable cementerio de la impunidad”.
Andreu García. EOP n.º 115.
Leyendo el último poemario de Pablo Hasél “El Arte de Resistir” me ha venido a la memoria el poema de Nazim Hikmet, “Acerca del vivir” escrito en 1948 también en prisión, ambos tienen en común no sólo las condiciones de escritura entre rejas, resaltan la importancia de la lucha, el amor por la humanidad, la belleza de lo que está por venir.
Son ciento cuarenta y tres poemas escritos todos entre 2021 y 2024 durante los primeros cuatro años de su cautiverio político. El dibujo de la portada es obra de su hermana la pintora Alba Rivadulla Duró y la maquetación está realizada por su hermana Clara, sin duda una piña familiar de artistas creativos.
Es el tercer libro de poemas que nos brinda Pablo, el primero fue “Poemas para atravesar las rejas” publicado en noviembre de 2021, nueve meses después de su ingreso en prisión, el segundo íntegramente escrito en catalán publicado por ediciones Pol.len fue “Erosionant murs 99 poemes des de la presó de Ponent”.
La importancia de la lucha atraviesa todo el poemario, desde la “Oda a la repugnancia” dedicada al sistema penitenciario que empuja a la peor desesperación y que maquilla la tortura con el nombre de reinserción. Pero es una repugnancia que no se agota en el viacrucis del enojo desesperado, sino en la paciente esperanza de una justa vindicación, “Cuando tanta opresión explote/ probarán de su propia medicina/ y sabrán lo que sufrimos entre barrotes/ mientras su sistema se extermina”.

Relevancia de la lucha que no se constriñe al mantenimiento de la dignidad frente al sistema carcelario que más allá de la retórica persigue la finalidad de la destrucción del preso, varios poemas describen el amilanamiento físico y moral que provoca la letal combinación de cárcel y droga que Pablo constata en el día a día con su correlato de autolisis, locura y suicidios, “He visto a tantos enloquecer/ por el dolor, el encierro y la falta de esperanza…/ Agravado por las drogas y las medicaciones/ a las que todo ello les empujó/ en un círculo vicioso y destructor/ del que apenas alguno logra salir”.
Como decimos la concepción de la lucha de Pablo salta por encima de los muros y alambradas de Ponent y fija su mirada doliente en el genocidio palestino donde “Los cadáveres de miles de palestinos/ se amontonan en el inconmensurable/ cementerio de la impunidad”.
Una escritura donde la invocación a la lucha está entrelazada con un profundo amor a la humanidad, por ello Pablo escupe su poesía a los esbirros de la decadente barbarie, poemas “cuyo centro no es el ombligo del poeta, / sino el drama que provocáis a millones de oprimidos”.
Decididamente Pablo es un rebelde con causa, cuyo propósito es emancipar a la humanidad de la sociedad de clases y un rebelde cuyo objetivo es abolir la explotación capitalista se transforma en un revolucionario, en un comunista. Lo explica muy bien en un poema titulado “Lenguaje poético” donde disputa con quienes consideran que la palabra comunismo no es estética en un poema.
Como en Nazim Hikmet por encima de las vicisitudes ásperas de vidas forjadas a golpes, en ambos poetas actúa como antídoto del presente marcado por la represión, la certeza de la belleza que vendrá.
En el poema “Celebración” Pablo refiere que en el dolor que enfrentamos está la felicidad de las futuras generaciones. “Así con los habitantes de un mundo nuevo,/ celebro todos los milenios venideros/ repletos de camaradería”.
También expresa esta idea en “Cuando las calles no se llamen injusticia” donde dibuja un callejero con el nombre de revolucionarios que empujaron la historia al precio de su vida: Abelardo Collazo, Isabel Santamaría del Pino, Martín Eizaguirre, José Ortín Martínez e Isabel Aparicio.
Su horizonte de futuro, al fin y al cabo ya nos dijo Gabriel Celaya que la poesía es un arma cargada de futuro, no obstaculiza una mirada desde el presente al pasado, cuando por ejemplo una señora muy anciana le escribe diciéndole que ella no verá el fin de este Régimen heredero del franquismo que encarceló a su padre, pero que se irá esperanzada gracias a quienes como él siguen luchando y Pablo le responde en un poema emocionado “De remite el futuro”, citando al Che Guevara en una carta que éste escribió también a una anciana en circunstancias similares “Cree en el futuro que no verás”.
En un plano muy personal en “Justicia poética” nos habla de su abuelo militar fascista que persiguió a los maquis y le hace un guiño cómplice a los admirables guerrilleros comunistas que contribuyeron sin saberlo “a la justicia poética/ de que mi abuelo/ no pudiera evitar/ que su nieto sea un luchador/ y poeta rojo”.
También aparece en el poemario la afición de Pablo por la astronomía con un homenaje a Giordano Bruno quemado vivo en 1600 acusado de herejía por la Iglesia Católica, quien se negó a retractarse de los resultados de su experimentación científica. Pablo lo recuerda cuando ve el cielo estrellado. “Ojalá pudiera ver todo cuánto logró: iluminar para siempre la oscura noche de la Historia”.
En este poemario también se habla de la melancolía que acecha al joven que va despidiéndose de su juventud entre rejas, de los besos que no ha podido dar, de la muerte “porque es lo único eterno que nos habita”.
Emparentaba al comienzo este libro con la poesía de Nazim Hikmet y recordaba en concreto el poema “Acerca del vivir”. “El vivir no admite bromas. / Has de vivir con toda seriedad, / como una ardilla, por ejemplo; / es decir, sin esperar nada fuera y más allá del vivir; / es decir, toda tu tarea se resume en una palabra:/ Vivir” (…..) “Has de saber morir por los hombres./ Y además quizás por hombres que nunca viste, / y además sin que nadie te obligue a hacerlo, / y además sabiendo que la cosa más real y bella es / Vivir”.
Decía Nazim que vale más canción humilde que sinfonía sin fe. Pablo nos ha dado un cancionero de vida y resistencia, conceptos que se funden sinfónicamente en un todo vital donde resistir es un arte y así se creó el arte que resiste.
*Para solicitar ejemplares escribid a poemarioelartede-resistir@gmail.com
Precio 12 € más 3 € gastos de envío.

Traslado de Pablo Hasél a la prisión de Lledoners
Pablo Hasél ha sido trasladado a una prisión en Barcelona, la dirección completa a la que se le pueden enviar cartas ahora es:
Pablo Rivadulla Duró Centre Penitenciari de Lledoners C-55, Km. 37, 08250 Sant Joan de Vilatorrada BARCELONA
El directorio de presos políticos actualizado es el siguiente:
