
África esclavizada, colonizada, esquilmada y Resistente
Agenda

► Mehdi Ben Barka, marroquí y Ruben Um Nyobe, camerunés
Forman parte de una larga lista de más de 20 Presidentes o ex-jefes de Estado africanos asesinados por el imperio colonial francés, en las más variadas circunstancias, encubiertas o explícitas, empleadas por el terrorismo de Estado.
El primero, refugiado en París, fue secuestrado y desaparecido en 1965.

El segundo, estando en la clandestinidad, fue perseguido y asesinado por el ejército francés en 1958.

► Admed Sékou Touré. Guinea Conakry.
Al presidente francés Charles de Gaulle -1958-
«Nosotros lo que tenemos es una primera e indispensable necesidad, la de nuestra dignidad. Ahora bien, no hay dignidad sin libertad… Preferimos la pobreza en libertad a la opulencia en la esclavitud… África no necesita que le echen una mano, sino que le quiten el pie de encima».

► Amílcar Cabral. Guinea-Bisáu y Cabo Verde.
«En el marco de la democracia revolucionaria y en las condiciones concretas de nuestra lucha, debemos aumentar cada vez más la fuerza del pueblo, avanzar con valentía hacia la conquista del poder por el pueblo para la transformación radical –desde la base– de la vida de los ciudadanos, para una etapa en la cual las armas y los medios de defensa de nuestra revolución estarán completamente en manos del pueblo».
«Nunca olvide que los hombres no luchan por unas ideas, por cosas que solo existen en la cabeza de los individuos. Los hombres luchan [por ventajas materiales], por vivir mejor y en paz, conocer el progreso y garantizar el futuro de sus hijos. La liberación nacional, la lucha contra el colonialismo, la construcción de la paz y del progreso –la independencia–, todo esto, son palabras vacías y sin significado para el pueblo si no se traducen en términos de verdaderas mejoras en sus condiciones de vida. De nada sirve liberar a un país si su pueblo no puede disfrutar de los bienes esenciales de la vida cotidiana».
«Si la dominación imperialista es la negación del proceso histórico de la sociedad dominada (y) necesariamente de su proceso cultural, la lucha de liberación es ante todo un acto de cultura. […] La dinámica de la lucha exige la práctica de la democracia, de la crítica y de la autocrítica, la participación creciente de las poblaciones en la gestión de su vida, la alfabetización, la creación de escuelas y de servicios sanitarios, la formación de cuadros provenientes de los entornos campesinos y obreros, y otras muchas realizaciones que implican una verdadera marcha forzada de la sociedad por el camino del progreso cultural. Esto demuestra que la lucha de liberación no es solo algo cultural, también es un factor cultural».

► Lenin
Informe al III Congreso de toda Rusia de las organizaciones comunistas de los pueblos de Oriente –1919–
«En el programa de nuestro Partido, adoptado en marzo del año en curso, decíamos, al caracterizar el acercamiento de la revolución social en el mundo entero, que la guerra civil de los trabajadores contra los imperialistas y los explotadores en todos los países adelantados empieza a fundirse con la guerra nacional contra el imperialismo internacional. Eso lo confirma la marcha de la revolución, y cada vez se verá más confirmado. Lo mismo pasará en Oriente.
De por sí se desprende –prosigue Lenin más adelante en el mismo Informe– que solo puede vencer definitivamente el proletariado de todos los países avanzados del mundo, y nosotros, los rusos, comenzamos la obra que afianzará el proletariado inglés, francés o alemán; pero vemos que ellos no vencerán sin la ayuda de las masas trabajadoras de todos los pueblos coloniales oprimidos, y en primer lugar de los pueblos de Oriente. Debemos comprender que la vanguardia sola no puede llevar a cabo el paso al comunismo».