
África esclavizada, colonizada, esquilmada y Resistente
Agenda
Namibia
Del colonialismo a una falsa independencia
-y II-
Viene del domingo 19 de octubre

… /… Desde el principio, el SWAPO pudo disponer de bases para los guerrilleros y apoyo para los militantes perseguidos y namibios exiliados, en el vecino país de Angola. En 1978, el ejército sudafricano bombardeó indiscriminadamente el asentamiento de refugiados namibios en Angola, en la localidad minera de Cassinga, asesinando a más de 600 personas, en su mayoría mujeres y niños.
La guerra civil que venía instigando y apoyando el imperialismo internacional en Angola, desde 1975, a fin de evitar la instauración de un régimen de orientación socialista, buscaba también, sino impedir, si posponer la independencia de Namibia, atendiendo a los intereses de la colonialista Sudáfrica. Pero la derrota del Ejército sudafricano y de la guerrilla mercenaria UNITA, en 1988, tras una larga y cruenta guerra, con la ayuda de las tropas cubanas y el apoyo de la URSS, impuso la retirada de estas fuerzas reaccionarias. Esta victoria en Angola trajo, en 1990, la independencia de Namibia.
Para entonces el SWAPO, tras tantos años de lucha, ya había sido reconocido internacionalmente como “único representante legítimo” del pueblo de Namibia, por lo que participó en las negociaciones por la independencia, siendo elegido Jefe de gobierno, su líder, Samuel Nujoma. Para ese año, el derrumbe de los países socialistas era un hecho, lo que privó del apoyo que Namibia necesitaba para poner en práctica los iniciales propósitos revolucionarios de su líder, dado su escaso desarrollo económico y sin las infraestructuras necesarias para explotar sus riquezas.
Nujoma se encontró un país que no tenía moneda propia, lo seguía siendo el rand sudafricano; las exportaciones se hacían por un puerto controlado por los sudafricanos; una minoría blanca era poseedora de las mejores tierras y del 70% de la riqueza nacional; el desempleo alcazaba al 50% y en los barrios populares y en el campesinado pobre había una miseria galopante. Tal era el resultado de un siglo de expolio sin fin, de condena a la población africana a la miseria y de crear una infraestructura solo para mantener dependiente a Namibia de Sudáfrica.
Por más que su gobierno y los que le sucedieron hasta hoy, guiados por la reconciliación nacional, hayan designado ministros blancos, hayan integrado la rama militar de la SWAPO en las Fuerzas de Defensa de Namibia, hayan hecho concesiones para que los grandes inversores se queden en el país, con todo, en este país se mantienen la desigualdad social, el desempleo juvenil, la corrupción y el subdesarrollo; su economía, sin diversificar, sigue muy dependiente de la exportación de productos mineros (en especial el uranio), ganaderos y pesqueros.