
Revolución, Resistencia y Memoria
Patrimonio de La Humanidad.
Xabier Peñalver. Txalaparta 2022.
Italia
(I de II)

-Casa Museo de Antonio Gramsci, en Ghilarza, Cerdeña.
La casa museo es el lugar en el que el político marxista vivió entre 1898 y 1911, es decir, entre los 7 y los 20 años de edad. En este centro histórico se narra la vida de Gramsci desde sus primeros pasos hasta su progresiva toma de compromiso político, su lucha, su encarcelamiento y su temprana muerte.
La vivienda la adquirió en 1965 el Partido Comunista Italiano, convirtiéndose posteriormente en un lugar de los “Amigos de la casa de Gramsci” y más tarde en un centro de intercambio cultural, hasta que en 2016 fue declarada Monumento Nacional. El musep dispone de seis salas distribuidas en dos pisos, un salón y un jardín, además de una biblioteca y un área para exposiciones temporales. En los diferentes espacios se muestran materiales relacionados con Gramsci, algunos de ellos objetos personales, así como su máscara funeraria.
Dispone también de un archivo multimedia en el que se recogen las opiniones de diferentes personas que tuvieron relación con él en distintas fases de su vida.

Antonio Gramsci nació en 1891 en Ales (Cerdeña) y murió en 1937 en Roma. Destacado filósofo y político, además de periodista, fue uno de los fundadores del Partido Comunista Italiano en 1921, del cual fue Secretario General entre 1924 y 1927. Detenido en 1926, fue encarcelado dos años más tarde por el régimen fascista, siendo liberado en 1934 por motivos de salud. Sus escritos Cuadernos de la cárcel recogen sus reflexiones políticas más destacadas. Murió en 1937 en Roma, con tuberculosis, a causa de un derrame cerebral.

-Memorial a Sacco y Vanzetti, en Torremaggiore.
El monumento fue construido en 1998 y en él se introdujeron las cenizas de Sacco, mientras que las de Vanzetti fueron depositadas junto a su madre en el cementerio de Villafalletto.
Nicola Sacco, nacido en Torremaggiore en 1891, y Bartolomeo Vanzetti, en Villafalletto en 1888, emigrantes italianos en Estados Unidos desde 1908, vivían en la pobreza y realizaron los peores trabajos. Ambos eran anarquistas declarados y luchadores. Acusados de una serie de atracos en Massachusetts, fueron detenidos y sometidos a un juicio farsa en el que se les condenó a muerte. Su condición de pobres, emigrantes y anarquistas en un momento de odio y xenofobia en EEUU, coincidiendo con una elevada moral en los trabajadores de todo el mundo por el triunfo reciente de la Revolución rusa, dejó el camino abierto hacia la venganza de la burguesía. El juez que presidió el juicio, Webster Thayer, había descrito a los dos encausados como “bastardos anarquistas”. Grandes protestas y manifestaciones en todo el mundo no lograron evitar que el 23 de agosto de 1927, en la prisión estatal de Charlestown, fueran ejecutados con sendas descargas eléctricas de 5.000 voltios. La respuesta mundial fue contundente.

Sus restos mortales fueron conducidos al cementerio de Forest Hills desde la funeraria Langone de Boston en una comitiva de más de 200.000 personas, y allí fueron incinerados. En el recorrido, la policía intentó separar el cortejo oficial de la masa popular cruzando varios grandes camiones en la calzada. La multitud se cogió de los brazos y, hombro con hombro, continuó ocupando la calle en un bloque de 50 personas de anchura. La marcha por las calles de la ciudad el día 28 de agosto duró dos horas, entre miles de flores y en medio de la lluvia. Algunas fotografías y videos han dejado testimonio de este gran acto solidario.

-Museo Histórico de la liberación 1944-1945, en Roma
El museo se localiza en Vía Tasso nº 145, en un edificio de cuatro plantas levantado a finales de los años 30 del siglo XX, en el mismo lugar que utilizaron los nazi-fascistas como centro de encarcelamiento y tortura durante la ocupación de Roma.
Por las manos de las SS pasaron aquí más de 2.000 antifascistas, muchos de ellos posteriormente asesinados. Estos hechos hacen del museo un lugar histórico de gran valor, en el que que se conservan intactos los espacios de terror.
Al convertir el edificio en prisión se transformaron parte de sus viviendas en celdas; las condiciones de los detenidos, aglomerados, fueron extremas, teniendo que llegar a realizar los alemanes aberturas en los muros para ventilarlo. Tras la liberación de Roma el 4 de junio de 1944, los nazis abandonaron este lugar llevándose a los prisioneros que pudieron para ejecutarlos en el camino; a los restantes los abandonaron encerrados en el interior, y fueron liberados por la población.

El edificio fue cedido al Estado por su propietaria, y el presidente de la República inauguró una parte como museo el 4 de junio de 1955. Dos años más tarde se abrieron al público otras estancias. En la planta baja se pueden ver las oficinas de los nazis, las plantas superiores están ocupadas por celdas y el último-piso por las oficinas y el archivo del centro. En las salas se expone abundante documentación de esta dramática etapa y es posible acceder a una biblioteca con material de la guerra y la liberación de la ciudad.

-Parque Regional Histórico de Monte Sole, en Marzabotto, Monzuno, Grizzana Morandi.
El parque histórico, inaugurado en 1989, comprende varios términos municipales y nos recuerda la gran masacre sucedida en la zona en 1944 a manos de los nazi-fascistas.
Con una extensión de 6.300 hectáreas, cuenta, además de con restos materiales de los acontecimientos, con el centro de documentación de Marzabotto, en el que se conserva abundante material sobre la actividad criminal acontecida. El itinerario Il Memoriale nos conduce por los lugares más referenciales hasta aIcanzar la cumbre del Monte Sole, en la que se levanta un monumento en recuerdo de los partisanos muertos en la lucha de liberación.

Entre en 29 de septiembre y el 5 de octubre de 1944, las SS llevaron a cabo una masiva matanza en los pueblos de la zona en represalia por el apoyo dado a los partisanos de la Resistencia. Centenares de habitantes de Marzabotto y de las poblaciones próximas fueron asesinados, y se calcula que las victimas de la masacre fueron 1.830, parte de ellas perteneciente a la brigada partisana Stella Rosa -fuerzas antifascistas que actuaban en esta zona montañosa-. Los cadáveres permanecieron sin enterrar hasta el final de la guerra.