
África esclavizada, colonizada, esquilmada y resistente.
Agenda
Mozambique
Del Movimiento de Liberación hasta hoy
-I de II-

En la posguerra de la II GM mundial surgieron nuevos grupos por la independencia organizados clandestinamente en asociaciones de estudiantes, en las misiones y en las cooperativas, relevando a los que habían sido aplastados por la represión colonial. En junio de 1960, se produjo la masacre de Mueda. Allí, un grupo de manifestantes contra la explotación y la discriminación racial fue tiroteado por las fuerzas coloniales, asesinando a más de 600 personas.
Esta barbarie indiscriminada fue el detonante de la guerra de independencia. A las organizaciones mozambiqueñas les quedó claro que la lucha armada era el único camino para liberar Mozambique del dominio colonial. Samora Machel lo exponía así: “Portugal no admitiría la independencia ni cualquier extensión de democracia en las colonias, aunque para entonces ya teníamos claro que las soluciones portuguesas para nuestra condición de oprimidos (como la asimilación mediante colonos negros, escuelas multirraciales, elecciones locales, etc.) habían demostrado ser un fraude sin sentido (…) Teníamos dos alternativas: continuar viviendo indefinidamente bajo un régimen represivo imperialista, o encontrar un medio para utilizar la fuerza contra Portugal”.
En 1962, se formó el Frente de Liberación de Mozambique – FRELIMO. El promotor, Eduardo Mondlane, antropólogo de origen campesino de orientación socialista, fue nombrado presidente. El Frente adoptó la estrategia de guerra popular prolongada para liberar al país del colonialismo y establecer el socialismo. La guerra de independencia de Mozambique se inició en septiembre de 1964, iniciada en esos momentos con 250 combatientes. En 1967 ya contaban con 8.000 hombres entrenados y armados, sin contar las milicias populares. El FRELIMO, desde el primer momento,recibió apoyo y entrenamiento militar en Argelia y otros apoyos de la URSS y de Cuba.

En febrero de1969, los servicios secretos portugueses, asesinaron a Mondlane por medio de un paquete-bomba enviado a las oficinas del Frente, en Tanzania. Samora Machel le sustituyó como presidente, reforzó la organización popular en las zonas liberadas orientada a la construcción del futuro Mozambique independiente y socialista. Los objetivos de la guerra en Mozambique no se reducían a la expulsión de los colonialistas portugueses, se quería construir un nuevo país dando relevancia a la participación de las masas en la guerra de liberación nacional. La unión, la formación y la participación de las masas en las guerrillas no tenían solo como objetivo la expulsión de los colonialistas portugueses, también liberarlas como clase. El Frente, compuesto en su mayor parte por campesinos analfabetos, además de las labores militares promovió la educación y la conciencia política de sus combatientes. El ejército popular tuvo muchas unidades compuestas por mujeres que participaron en la dirección de las milicias populares y en la movilización de la población. Este movimiento de liberación se destacó desde el primer momento por adoptar una rigurosa línea antirracista, rechazando toda discriminación racial y condenando el tribalismo, como instrumento –entre los más insidiosos utilizados por el poder colonial– para fomentar divisiones.
Según Machel, el proyecto político mozambiqueño debía comenzar con la promoción de la unidad nacional. Es decir, acabar con las divisiones de corte tribal, lingüístico, religioso o cultural y, a la vez, trabajar por ir creando la conciencia de pertenencia a una misma clase trabajadora y explotada: “La unidad nacional y de clase son instrumentos indispensables para la destrucción de la poderosa maquinaria del enemigo, pues es nuestra fortaleza (…) Es muy fácil identificar al enemigo con una raza, desnaturalizando así el sentido de la lucha, permitiendo que las fuerzas reaccionarias se fortalezcan entre nosotros y perdamos la sensibilidad política necesaria para no confundir nunca el amigo y el enemigo” … /…
Continúa el domingo 12 de octubre.