
Revolución, Resistencia y Memoria
Patrimonio de La Humanidad
Xabier Peñalver. Txalaparta 2022.
Inglaterra
(I de II)

-Museo Internacional de la Esclavitud, en Liverpool.
Se encuentra en el puerto de Albert Dock, a poca distancia del lugar en el que se fabricaban los barcos mercantes de esclavos durante el siglo XVIII.
Sus salas se sitúan en el tercer piso del museo marítimo Merseyside. El puerto en el que abre sus puertas fue un gran centro del esclavismo entre 1500 y 1865, calculándose en dos millones los africanos que fueron conducidos hasta este lugar.

El museo dispone de cuatro galerías y conserva documentos referentes al destacado papel jugado por la ciudad en el comercio de seres humanos. Los temas tratados en la primera galería se refieren a las formas de vida en el oeste africano en el momento de la esclavitud. En la segunda galería se desarrolla el tema de la esclavitud y la trata de seres humanos; la tercera se centra en las condiciones inhumanas en que vivían los esclavos; y, finalmente, en la cuarta galería se recogen los legados de la esclavitud. Asimismo, se incluyen testimonios que muestran la valentía y resistencia de los esclavos durante su lucha por la libertad en numerosos lugares del planeta. También se puede observar a los considerados triunfadores negros y conocer la historia de quienes lucharon por dar fin a esta lacra a través del arte, la cultura y la política. Sin embargo, algunos temas relativos al comportamiento pasado del país y la ciudad de Liverpool han sido muy suavizados.

–Museo M Shed, en Bristol.
El museo abre sus puertas en el puerto de Bristol, en Prince’s Wharf, y fue inaugurado en 2001. En su interior contiene numerosos materiales relativos en gran parte al comercio de esclavos.
Esta actividad tuvo gran auge en la ciudad; fue uno de los centros de comercio de seres humanos entre 1700 y 1807, y de sus muelles partieron más de 2.000 barcos con una cantidad de esclavos superior al medio millón con destino a las Indias Occidentales, previo aprovisionamiento de gente en África a cambio de productos manufacturados. En aquel tiempo, Bristol competía con Liverpool en ese tipo de tráfico hasta que fue abolida la esclavitud tras ser aprobada esta medida en la Cámara de los Comunes en 1807, declarándose ilegal “la participación de cualquier súbdito británico en la captura y transporte de seres humanos”.

En la actualidad, algunos de los beneficiados locales de la actividad esclavista son reconocidos como grandes hombres; así, Edward Colston, importante miembro de la Royal African Company que transportó en sus barcos a miles de seres humanos desde África a América, da nombre a una de las céntricas avenidas de la ciudad en la que a su vez se levantaba una estatua en su honor desde 1895 hasta ser derribada y arrojada al río por manifestantes el 7 de junio de 2020.

–Museo de Historia del Pueblo, en Manchester.
Se ubica en un edificio que fue una estación de bombeo hidráulico de estilo eduardiano en la calle Bridge, obra del arquitecto Henri Price. El museo, hasta hace escasas fechas conocido como Museo Nacional de Historia del Trabajo, se centra en los trabajadores del Reino Unido en los 200 últimos años.
Documenta oficios y trata los momentos históricos del mundo laboral, el sindicalismo del siglo XIX, el movimiento corporativo y la evolución de los derechos de los trabajadores y sus luchas para mejorar sus condiciones de trabajo. Se muestran carteles, banderas de grupos políticos y sindicales, insignias y objetos de esos momentos, destacando lo relativo a la masacre de Peterloo de 1819, en la que la caballería cargó contra decenas de miles de personas matando a 16 e hiriendo a 700. También están representadas la huelga general de 1926 y el movimiento sufragista que reivindicaba el voto femenino. Las colecciones se encuentran en Manchester desde 1990, y anteriormente se conservaban en la ciudad de Limehouse.

Manchester jugó un papel fundamental a lo largo de la Revolución industrial al haber sido el principal centro de fabricación de textil y de hilado de algodón. En esta fase Friedrich Engels llegó a Manchester en 1842, con 22 años, y se convirtió en observador y analista de la situación de los trabajadores, lo que quedó reflejado en sus escritos de la época.

–Museo de ciencia e industria MSI, en Manchester.
Se localiza en varios almacenes y en la estación de pasajeros (Liverpool Road Station) de 1830 y, ahora, patrimonio industrial de Manchester.
El museo, en su sede actual, abrió sus puertas en 1983, ampliándose posteriormente para incluir la totalidad de la antigua estación. Se exhiben en él gran cantidad de máquinas, muchas de ellas en funcionamiento, destacando las de hilado y tejido en las diferentes etapas de su evolución. Se puede observar en sus numerosos espacios la evolución de la ciencia y la tecnología y su repercusión en la ciudad.

Estos adelantos están íntimamente ligados a la Revolución industrial de la época y a las condiciones laborales de los trabajadores. En este sentido es de destacar el análisis directo y sobre el terreno que llevó a cabo Friedrich Engels en 1845, en plena juventud, y que se publicó bajo el título La situación de la clase obrera en Inglaterra, en la que se describe la dramática situación de la clase obrera y sus luchas por conseguir mejoras.

–Casa de Karl Marx, en Londres.
Karl Marx vivió con su familia en esta casa de Dean Street, en el nº 28, en pleno Soho londinense, en dos cuartuchos, entre los años 1850 y 1856. Su estancia en este lugar fue uno de los momentos más difíciles de su vida. Desde este punto acudía diariamente al Museo Británico en donde se sentaba en el pupitre nº 7 para estudiar y preparar sus trabajos. La biblioteca contaba entonces con siete millones de volúmenes.
En la actualidad, la vivienda está señalada únicamente con una placa azul en el primer piso, justo encima de un restaurante.
La vivienda en la que habitaba su amigo y colaborador Friedrich Engels se encontraba muy próxima, y era vigilada constantemente por los espías de la policía prusiana, lo que motivó que ambos escribieran una carta a The Spectator protestando por la situación.

Marx vivió en Londres desde 1850 hasta su muerte, ocupando diferentes domicilios; el último, el de Maitland Street, donde permaneció entre 1875 y 1883, siendo enterrado en esa fecha en el cercano cementerio de Highgate.
La policía secreta prusiana que espiaba a Karl Marx escribía en un informe: “Vive en uno de los barrios más pobres y por tanto más baratos de Londres; tiene un piso de dos cuartos, uno de los cuales da a la calle, el cuarto de estar, detrás del cual se encuentra la alcoba. En este piso se buscaría inútilmente un solo mueble limpio y en buen estado: todo está roto, desvencijado y en pedazos, cubierto por una capa de polvo. En medio del salón hay una mesa grande de venerable aspecto, cubierta de hule; desaparece bajo los manuscritos, los periódicos, los libros y los juguetes de los niños, los trapos y las labores de la señora Marx…”. “El recibimiento es de lo más amigable; la pipa, el tabaco y todo lo que hay en la casa es ofrecido con la mayor cordialidad. Una conversación inteligente y agradable suple por fin las precariedades domésticas, haciendo soportable lo que de entrada era solo desagradable”.