
África, esclavizada, colonizada, esquilmada y Resistente.
Agenda
Angola
Mantener la guerra para impedir su soberanía
y II.
Viene del domingo 21 de septiembre.
… /… Una Segunda Guerra de Liberación Nacional estalló en 1975, esta vez entre angoleños y sus respectivos aliados externos.
Al verse obligado a enfrentar una segunda guerra, el MPLA encontró ayuda en los países socialistas, fundamentalmente en Cuba, mientras que las fuerzas contrarrevolucionarias fueron apoyadas, sobre todo, por EEUU, Sudáfrica y Congo. En junio de ese año, la UNITA y el FNLA habían intentado hacerse con el gobierno provisional por la fuerza, siendo apoyados por las potencias extranjeras que decidieron intervenir abiertamente para evitar que el MPLA tomase el poder en solitario.
Durante los dieciséis años siguientes el MPLA, gracias a la importante ayuda militar de los internacionalistas cubanos, pudieron ir derrotando todas las ofensivas de los contrarrevolucionarios. Hasta que en 1988, tras la importante batalla de Kuito Kuanavale, donde las fuerzas sudafricanas fueron una vez más derrotadas, obligó al régimen del apartheid sudafricano, principal sostenedor de la guerra y de la UNITA, a poner fin a sus agresiones armadas.
Las derrotas militares habían ido incentivando las movilizaciones anti-apartheid sudafricanas y las de la independencia en Namibia, contribuyendo a que Sudáfrica asumiera un acuerdo de paz con Angola y Cuba. La retirada de las fuerzas militares cubanas de Angola se vinculó al otorgamiento de la independencia de Namibia por parte de Sudáfrica, a la que mantenía sometida como colonia, lo que consiguió en 1990.
El proyecto socialista del MPLA, con independencia de insuficiencias o carencias, tuvo como obstáculo esencial esos dieciséis años de guerra civil. Al proclamarse la independencia en 1975, la economía angoleña era precaria y con la guerra se paralizó la producción en múltiples zonas del país.

Pese a la guerra, el gobierno empezó a recuperar los centros productivos y a reubicar la mano de obra, en general, poco cualificada y analfabeta. Así surgió un amplio sector estatal que fue motor de la economía, reforzado con la nacionalización de la banca y los sectores estratégicos. Al poco de la independencia, el MPLA realizó su primer Congreso, se proclamó marxista-leninista y adoptó el nombre de MPLA – Partido del Trabajo. Su principal dirigente, Agostinho Neto, Secretario General del Partido y jefe del Estado, murió en 1979.
El derrumbe del campo socialista, en 1989, acentuó todas las dificultades producidas por el sistemático acoso del imperialismo, llevando al MLNA a abandonar la orientación socialista para establecer la economía de mercado, el multipartidismo y sus consiguientes elecciones, cambios con los que hacerse más aceptable a los intereses imperialistas y tratar de conseguir una paz efectiva y permanente.
Pese a la victoria militar frente a Sudáfrica y los acuerdos logrados, la UNITA, que se había convertido en la más importante fuerza contrarrevolucionaria, no aceptó tales acuerdos, siguió recibiendo el apoyo logístico de sus antiguos aliados, y se mantuvo realizando todo tipo de amenazas y esporádicas incursiones. Aunque, en 1991, la UNITA accedió a firmar “la paz”, solo fue de apariencia, porque al año siguiente reinició las acciones armadas, tras rechazar el resultado de unas elecciones multipartidistas que no había ganado. Y así hasta hoy. Ni paz ni guerra, porque se trata de que la soberanía de este país sea un logro siempre por conseguir.