
Memoria histórica imprescindible:
-Blas Infante, fusilado en 1936 en el kilómetro 4 de la carretera de Carmona.
En la madrugada del 10 al 11 de agosto de 1936, Blas Infante, de 51 años, fue fusilado en el kilómetro 4 de la carretera de Carmona. Ocho días antes había sido detenido por los golpistas en su casa de Coria del Río (Sevilla) y trasladado a la cárcel que habían improvisado en el cine Jáuregui, ubicado en el centro de Sevilla. El lugar es hoy un supermercado.
El cadáver de Infante jamás ha sido hallado, aunque varios expertos creen que está en alguna de las fosas del cementerio de Sevilla. En fechas recientes se ha exhumado la de Pico Reja, de la que se han extraído miles de cuerpos. «En una visita al cementerio de Sevilla de mi abuela Angustias [viuda de Infante] se le acercó un sepulturero que le dijo que había tenido que depositar el cadáver en la fosa común», recuerda en conversación Javier Delmás, presidente de la fundación que lleva su nombre.
«Blas Infante comparte con miles de andaluzas y andaluces su condición de desaparecido, como consecuencia de la represión franquista. Este hecho, 89 años después de su asesinato, es bien representativo de la injusticia histórica que sufren las víctimas del franquismo a día de hoy, entre otras razones, por unas políticas memorialistas tardías e insuficientes»
Infante fue nombrado por el Parlamento de Andalucía Padre de la Patria Andaluza el 14 de abril de 1983, día de la República. Su labor como precursor de la autonomía fue así reconocida tras los años de plomo de la dictadura franquista.

-Las dieciséis rosas de Zufre, Huelva.
Las dieciséis rosas de Zufre fueron un grupo de mujeres republicanas del municipio de Zufre (provincia de Huelva), torturadas, violadas y asesinadas a la altura de Higuera de la Sierra, entre septiembre y el 4 de noviembre de 1937 por las tropas del ejército Franquista.
En la provincia de Huelva, pese a los primeros intentos de resistencia de la cuenca minera, no hubo guerra y los fascistas desencadenaron la cruel persecución de cualquier persona sospechosa de simpatizar con la Segunda República o de haber militado en algún partido o sindicato de izquierdas. Muchos hombres huyeron a las montañas y sus madres, hermanas o esposas fueron sometidas a humillaciones públicas, rapadas, violadas, obligadas a beber aceite de ricino y posteriormente asesinadas.
Durante septiembre y hasta el 4 de noviembre de 1937, Remedios Gil, Mariana Sánchez, Amadora Sánchez, Encarnación Méndez, Elena Ramos, Bernabela Rodríguez, Alejandra Garzón, Teodora Garzón, Amadora Rodríguez, Modesta Huerta, Dominica Rodríguez, Felipa Rufo, Antonia Blanca, Josefa Labrador, Faustina Ventura y Carlota Garzón fueron paseadas medio desnudas por el pueblo y cargadas en un camión, en presencia de sus hijos, supuestamente con destino a Aracena para ser juzgadas, pero en realidad en dirección al pueblo de Higuera de la Sierra donde fueron asesinadas una por una, junto a otros cinco hombres.

-Homenaje en Mérida a las víctimas del franquismo.
Como cada 11 de agosto. Se realizó la lectura de un manifiesto en defensa del derecho a la memoria y una ofrenda de flores.
El 11 de agosto es una fecha importante para la historia de Mérida. Fue este el día en el que la ciudad cayó en manos de las tropas fascistas sublevadas, al mando del coronel Yagüe, conocido como ‘el carnicero de Badajoz’. Por eso, cada año se conmemora a los que perdieron su vida en la batalla y a los que fueron fusilados como represalia.

-Homenaje en Irun a las personas fusiladas en 1936 en el paraje de Pikoketa.
Recuerdo a las personas fusiladas en agosto de 1936 en el paraje de Pikoketa, en Oiartzun (Gipuzkoa), cuyos restos descansan en el cementerio irunés.
En 1978 fueron depositados los restos de trece personas tras la exhumación de la fosa común en la que se encontraban.
Los hechos criminales tuvieron lugar el 11 de agosto de 1936, cuando tropas bajo el mando del sublevado teniente-coronel Beorlegui ejecutaron al menos a 20 personas, entre ellas miembros de la Juventud Comunista de Irun y carabineros.
Durante el franquismo, el paradero de sus cuerpos permaneció oculto. Fue en 1976 cuando Marcelo Usabiaga -hermano de uno de los fusilados- inició las labores de localización de la fosa común, encontrada dos años después.
En 1978 se realizó la exhumación, y los restos fueron trasladados a un panteón del cementerio municipal de Blaia, donde se celebra desde entonces este homenaje anual.
Además, recientemente, en 2021 y 2022, se identificaron nuevas víctimas —Miguel Lorenzo Pascual y ‘Chato’— cuyos nombres han sido inscritos en la lápida conmemorativa este mismo año.

-Nuevo ataque fascista a un Lugar de Memoria Histórica de Granada.
Pintadas fascistas en el monolito y el panel del Barranco del Carrizal de Órgiva, símbolo de la brutal represión franquista en la Alpujarra durante la guerra civil y la posguerra.
Los hitos que recuerdan que el Barranco del Carrizal en Órgiva es Lugar de Memoria Histórica de Andalucía, como símbolo de la brutal represión franquista en la guerra civil, la Desbandá y la posguerra han sido atacados con pintadas fascistas. Es una nueva agresión que sufre un lugar de Memoria Histórica en la provincia de Granada.
En medio de la declaración que recuerda con honores a los defensores de las libertades, aparece pintada la palabra: “Mentira”, entre exclamaciones. Además, está manchado con la exclamación “Viva Franco y Cristo Rey” y al final de texto, la rúbrica del saludo fascista: “Arriba España”.
A la izquierda del panel está enclavado el monolito que señala: “En recuerdo de las víctimas y de los que sufrieron la privación de su vida durante la guerra civil 1936-1939 y en la posguerra, y en defensa de la legalidad y de los principios democráticos”, firmado por el pueblo de Órgiva y la sociedad andaluza.
El monolito de mármol oscuro está ensuciado también con la firma del saludo fascista español: “Arriba España”.
En las fosas documentadas que existen en el Barranco del Carrizal, en Órgiva, yacen víctimas del franquismo fusiladas en los primeros meses de la guerra civil y durante La Desbandá. Este paraje, a pie de la carretera que conduce a Órgiva, es un ejemplo de lo que significó la represión en la provincia de Granada, concretamente en la comarca de la Alpujarra. Se detalla así en el expediente de la entonces Dirección General de Memoria Democrática de la Junta que acordó su declaración como Lugar de Memoria Histórica de Andalucía, aprobado en Consejo de Gobierno a finales de 2013 y publicado en BOJA en febrero de 2014.
En ese expediente se recogía que la rápida ocupación de la entrada de la Alpujarra (Lanjarón y Órgiva) por parte del Ejército sublevado en julio de 1936, permitió que las autoridades golpistas crearan una brigada especial para llevar a cabo tareas represivas en toda la zona:
«Se cometieron innumerables asesinatos sin causa, ni juicio. Se puede asegurar que la mayoría de estos asesinados (habitantes de la Alpujarra y personas detenidas a su paso por la provincia de Granada durante la huida de Málaga-Almería en 1937) acabaron en las numerosas fosas comunes existentes en el propio barranco y curvas de su alrededor, zona utilizada por los asesinos y enterradores para hacer desaparecer los cuerpos, sin ningún tipo de consecuencia».