
Internacional:
Palestina
-Palestina resiste.
Ejemplo de dignidad.

-Gaza: cronopolítica del necropoder
Cesar Manzanos Bilbao. Gara, Agosto 2025.
Lo que ocurre en Gaza no es nuevo, pero sí representa un salto en la gestión imperial y colonial del mundo. La cronopolítica, entendida como el control y gestión del tiempo por parte del poder, es una herramienta clave en los sistemas de dominación actuales y pasados. Los imperios han gobernado manipulando el tiempo: la memoria, la espera, las necesidades vitales. El necropoder no tiene prisa: administra el sufrimiento, insemina con su terror los cuerpos. En Gaza, el tiempo se militariza. Se acelera con bombardeos, se ralentiza con asedios, se congela en la espera intencionada de una ayuda que no llega. Los cuerpos quedan atrapados en un tiempo suspendido, entre el pasado de la pérdida y un futuro incierto, donde la muerte parece el único alivio. Las ocupaciones no solo invaden territorios, también cronifican el estado de excepción: desplazamientos permanentes, toques de queda, hambruna, destrucción ambiental. Las decenas de miles de cadáveres se acumulan en un goteo sin fin. No hay tiempo para enterrarlos ni para el duelo. El necropoder del Estado sionista, con el aval de élites informales globales, decide quién debe morir. No solo mata: somete a poblaciones enteras a condiciones de existencia que conducen, lenta o bruscamente, a una deshumanización que justifica su exterminio. En las intervenciones militares actuales se combate sobre cuerpos civiles. Drones que asesinan sin juicio previo, bombardeos indiscriminados: la vida humana se convierte en blanco táctico. El pueblo palestino, como son y han sido otros pueblos, ha sido declarado objetivo a aniquilar. El campo de batalla no son tanto objetivos militares como ciudades, campamentos, fronteras y colas del hambre. Estas guerras contemporáneas no son guerras: son genocidios idénticos a las masacres de la colonización. La posmodernidad es el retorno al régimen antiguo premoderno. Invasión militar de territorios para la eliminación de toda resistencia y la expropiación de recursos naturales.

-Las investigaciones por crímenes de guerra complican las vacaciones de los soldados israelíes fuera del país.
En Argentina, Bélgica o Brasil, una organización civil propalestina ha presentado denuncias penales contra miembros del Ejército israelí por cometer crímenes de guerra.
El arresto de dos soldados israelíes en el festival de música electrónica Tomorrowland, celebrado en Bélgica, ha supuesto un hito en la creciente presión de la sociedad civil para que Israel rinda cuentas por los crímenes cometidos en la Franja de Gaza. Si en 2024 la Corte Penal Internacional (CPI) emitió órdenes de arresto contra el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, y su exministro de defensa, Yoav Gallat, ahora las denuncias han descendido a través de la estructura militar para alcanzar a los mandos del Ejército por las decisiones que toman en el campo de batalla y a los soldados de menor rango por los actos y abusos cometidos.
Muchas de estas querellas son presentadas por la Fundación Hind Rajab, que persigue crímenes de guerra cometidos por Israel en Gaza y, en menor medida, por la Global Legal Action Network (GLAN), que amplía estas denuncias a ámbitos como la justicia ambiental o los abusos cometidos por grandes empresas en conflictos armados. La estrategia de estas organizaciones es ambiciosa. Consiste en presentar varias denuncias contra los sospechosos en países signatarios del Estatuto de Roma y que apliquen de forma efectiva la jurisdicción universal en su territorio.
El caso sienta precedentes para que otros países que aplican la jurisdicción universal en su territorio procedan igual. Pudo haberlo hecho Portugal durante la visita al país del francotirador israelí Dani Adonya Adega, este verano. El militar ha sido investigado por la HRF por el asesinato de civiles en la Franja de Gaza durante el corto alto al fuego que tuvo lugar a principios de año. El silencio del país luso da a entender que lo dejó escapar.
El Ministerio Fiscal de Perú abrió una investigación formal por genocidio contra un soldado israelí –se desconoce el nombre– a raíz de las evidencias presentadas por la Fundación.
En Argentina, la HRF presentó una denuncia contra el soldado Amit Nechmya, del Batallón Rotem de la Brigada Givati por crímenes de guerra, lesa humanidad y genocidio. Según la denuncia, Nechmya utilizó a prisioneros palestinos como escudos humanos en la Franja de Gaza, saqueó viviendas de civiles y campos de refugiados, desplazó forzosamente a la población palestina de sus territorios y destruyó infraestructuras civiles. En enero de 2025, Nechmya fue visto en Nepal de vacaciones. La Fundación solicitó entonces a las autoridades del país que lo detuvieran y lo extraditaran a Argentina, donde se encuentra abierta su causa. La petición no tuvo éxito y Nechmya volvió a Israel.
HRF también terminó recurriendo a la jurisdicción argentina en el caso del soldado Yuval Vagdani. El miembro de las FDI viajó de vacaciones a Brasil a finales del año pasado. Tras conocer esta información, HRF presentó una denuncia penal contra Vagdani en el país latinoamerican por la destrucción de viviendas y otros bienes de civiles en Gaza, lo que, según el artículo 8 del Estatuto de Roma, constituye un crímen de guerra. El Tribunal Federal de Brasil pidió a la policía investigar la denuncia.
También presentó una denuncia penal formal ante las autoridades de la República de Chipre exigiendo la detención inmediata de Tameer Mulla, un soldado israelí árabe druso que se encuentra actualmente en suelo chipriota, por su participación directa en crímenes de guerra, crímenes de lesa humanidad y actos que podrían equivaler a genocidio durante la embestida de Israel en la Franja de Gaza entre 2023 y 2025.
HRF asegura que otros muchos soldados israelíes con presuntos crímenes a sus espaldas, han estado viajando por Europa de vacaciones. Entre sus destinos, aseguran, también se encuentra España.
Publico.es

-Tarantino, la moral selectiva del genocidio
Xan Pereira
Hay algo profundamente repugnante en la foto. No es solo un director de cine sonriente, rodeado de soldados y símbolos de un Estado que ha convertido la palabra “seguridad” en un salvoconducto para arrasar pueblos enteros. Es la imagen viva de una industria cultural que siempre supo elegir qué muertes valían un Oscar y cuáles un silencio. Tarantino, que hizo una carrera glorificando la venganza contra los nazis, se fotografía con quienes hoy escriben otro capítulo del horror: un genocidio televisado, justificado, rentable para la maquinaria occidental. La estética de la violencia funciona mejor cuando el muerto no es palestino.

El problema no es solo la hipocresía individual de un cineasta. Es el mecanismo entero del espectáculo global: Hollywood convirtió la memoria del Holocausto en un género cinematográfico y, a la vez, la ocupación israelí en un tema prohibido. Se puede disparar contra Hitler en pantalla, pero cuestionar a sus herederos ideológicos en Gaza —los que encierran, humillan y matan con la excusa de la autodefensa— se considera mala educación política. Tarantino posa en una base militar como si visitara un parque temático de la violencia legítima, rodeado de uniformes que hoy ejecutan a familias enteras. El decorado es real y la sangre no es de utilería, pero la foto sonríe.

Lo que duele no es solo la imagen, sino el mensaje que transmite: hay genocidios que indignan porque los cometieron los enemigos del orden occidental y genocidios que se aplauden porque los perpetran los aliados correctos. Tarantino no es un monstruo aislado: es un engranaje más del relato colonial, ese que reduce a la humanidad a jerarquías de víctimas y verdugos. Desde el confort de las alfombras rojas, algunos artistas pueden sentirse justicieros en ficción y cómplices en la realidad, sin que tiemble la industria ni la conciencia. Y mientras tanto, Gaza sigue ardiendo, fuera de plano, sin créditos finales.

Francia
-Reunión preparatoria para la marcha a Gaza, prevista para el 7 de octubre. Sábado 6 de septiembre, 15:00 horas.
Local Ghassan Kanafani, 23 rue de Crimee, Marsella.
Nuestra marcha, que lanzamos para dar vida al pueblo palestino, comenzará el 20 de septiembre en Berlín. Llegada: 7 de octubre, Palestina. Ruta: Berlín, Duisburgo, Ámsterdam, Bruselas, París, Bilbao, Madrid, Marsella, Milán, Roma, Lecce, Atenas, El Cairo, Gaza, ¡7 de octubre!
Todos aquellos que apoyan a Palestina, la resistencia y se oponen al genocidio en Gaza están invitados a apoyar la marcha y participar en iniciativas de apoyo.
Frente Antiimperialista, Socorro Rojo Marsella.