
Muro de solidaridad y denuncias:
1939-2025:
Justicieros, de lo suyo:
-¿Quién es el juez Lino Rubio, que ha mandado a prisión a ‘las 6 de La Suiza’?
Este 9 de julio de 2025, en mitad de una petición de indulto, el juez Lino Rubio Mayo ha dictado la orden de ingreso en prisión de ‘Las 6 de La Suiza’, seis sindicalistas a quienes condenó a tres años y medio de cárcel por defender los derechos laborales frente a la Pastelería La Suiza en Gijón.
Pero ¿quién es Lino Rubio? A continuación, repasamos su trayectoria, marcada por un historial que no deja lugar a dudas de que detrás de su fachada de juez, se esconde un operador de la derecha y la extrema derecha que utiliza su poder dentro del ámbito judicial para reprimir a la izquierda y a quienes luchan por los derechos humanos.
Una de las piezas que se cobró este juez a lo largo de su trayectoria fue encarcelar con acusaciones falsas a los sindicalistas de la Corriente Sindical de Izquierdas (CSI) Juan Manuel Martínez Morala y Cándido González Carnero, conocidos como “Candido y Morala”, por participar en las movilizaciones contra la reconversión industrial que amenazaba los empleos y los derechos laborales en el Astilleros Naval Gijón. Fueron acusados falsamente de destruir una cámara de vigilancia que grababa el interior del astillero durante una protesta. A pesar de las irregularidades denunciadas en el proceso, como la no admisión de un vídeo que demostraba su inocencia, Rubio dio credibilidad al montaje policial y los condenó a tres años de prisión. Gracias a la presión popular y las movilizaciones, fueron indultados tras pasar cerca de un mes en la cárcel. Cándido González describió a Rubio como «el juez asturiano que más inocentes ha metido en la cárcel», afirmando que para él «lo que dice la policía va a misa». Este caso inspiró la película ‘Los lunes al sol’, de Fernando León de Aranoa, que retrata la lucha de los trabajadores del astillero frente a la reconversión industrial que buscaba dinamitar los derechos laborales y privatizar el sector.
Otra muestra del modus operandi de Rubio se encuentra en su ensañamiento contra los insumisos al servicio militar. En un artículo de Nortes escrito por el historiador Diego Díaz y donde hablan con sus condenados, el escritor y periodista Paco Álvarez, el cual fue condenado cerca de dos años y medio de prisión en 1996 por Rubio por el delito de insumisión al servicio militar, señaló que mientras otros jueces esperaban la entrada en vigor de la nueva legislación más benigna, Rubio aplicaba la normativa antigua con el fin de imponer las condenas más duras.
La trayectoria de Rubio, del cual se suele decir de él: «Si te juzgan, que no te toque Lino Rubio”, es similar a la del juez Carlos Lasala Albasini, conocido por condenar y dar recorrido judicial al montaje contra ‘Los 6 de Zaragoza’, presos políticos encarcelados desde hace casi dos años por protestar contra el partido de extrema derecha Vox. Ambos jueces, operadores políticos al servicio de la extrema derecha, han utilizado su poder judicial para reprimir brutalmente a la izquierda, en casos de insumisión y protestas sociales.

-Álvaro Lobato, el juez que difunde ideología antisindical y cree que Glovo sufre “acoso”.
El magistrado, que en vídeos de su fundación ha situado a la clase obrera “en trance de desaparición”, respalda las maniobras de la empresa para mantener a sus repartidores como falsos autónomos y arremete contra la Inspección de Trabajo.
El magistrado Álvaro Lobato ha mostrado sobremanera su ideología en su rechazo a la demanda que Just Eat interpuso contra Glovo por competencia desleal. La resolución va más allá de resolver el caso concreto e incluye alabanzas a la compañía de Óscar Pierre y críticas políticas propias de la ideología neoliberal a la regulación laboral y a la Inspección de Trabajo. El magistrado incluso traslada a su sentencia el título de un artículo de opinión que escribió a principios de año: “La España sindicalizada”.
Lobato llegó al juzgado mercantil 2 de Barcelona hace tres años. Se reincorporó así a la carrera judicial, de la que había cogido una excedencia en 1996 para pasar por grandes despachos privados como Gómez-Acebo y Pombo y DLA Piper. También fundó su propio bufete. En la actualidad es, además, secretario de la fundación Fide.
En círculos jurídicos barceloneses se conoce el talante liberal de este magistrado, pero los abogados consultados no recuerdan en sus resoluciones digresiones ideológicas como las que Lobato ha incluido en su sentencia.
En sus consideraciones contra la Inspección de Trabajo, el juez apostilla: “En todas las declaraciones parecía resonar, con atronadora unanimidad, el eco nostálgico de la España sindicalizada, ‘el mundo de ayer’ administrado y burocrático”.
En enero aprovechaba su tribuna en un periódico para arremeter contra “la izquierda paleolítica anclada en un universo cultural e ideológico totalmente periclitado que continúa idolatrando lo ‘público’ como un icono sagrado”. Proseguía su argumentación el juez con un entierro del marxismo. “La empresa no es hoy un terreno de la lucha de clases, no digo que no haya escenario de eso, pero el capitalismo ha cambiado y esa visión tan beligerante no se corresponde con la realidad”.
El reverso de la “España sindicalizada”, según se desprende de la propia sentencia del juez Lobato, es Glovo. El magistrado se deshace en elogios a la empresa, en contraste con el “brumoso laberinto normativo” que, a criterio del juez, impuso la ley rider en 2021 al introducir “rigidez” y “elevando costes” laborales.
Al contrario que las sentencias de los jueces de lo social que han desenmascarado el modelo de falsos autónomos de Glovo y han equiparado su modelo de negocio a las empresas de reparto tradicionales, Lobato presenta a Glovo como una empresa con una actividad “claramente innovadora” y “en permanente innovación tecnológica”.

Con Palestina:
-O hostaleiro libanés que botou turistas israelís do seu local en Vigo:
«Quen poida apoiar o pobo palestino, que o faga, da maneira que sexa»
Samir Slim, hostaleiro vigués-libanés que a pasada cuarta feira tivo que expulsar do seu local varios turistas israelís que mostraron unha actitude «provocadora» cara a el, con berros de «Viva Israel» e «Fuck Palestina». Por este feito, recolle estes días tanto simpatías por parte de persoas solidarias coa causa palestina como críticas daquelas proisraelís que consideran que cometeu un delito de odio. «Sabían ao que viñan», explica o hostaleiro vigués-libanés.
Non paran de chegar mostras de apoio a Samir Slim por ter expulsado do seu restaurante un grupo de israelís que a pasada cuarta feira se dirixiron a el con «malos modais» no momento en que os atendeu no seu local, con actitude «provocadora» e entre berros de «Viva Israel» e «Fuck Palestina». Un vídeo dos feitos, gravado polo propio Slim, correu como a pólvora polos grupos de Whatsapp e polas redes sociais.
A solidariedade co hostaleiro móstrase tanto a través de chamadas telefónicas como en persoa. Unha muller párao e regálalle unha rosa. Un mozo explícalle que vén desde Pontevedra só para tomar algo no seu local. Os teléfonos non paran de soar e Slim non pode atender todas as chamadas, que se orixinan en diferentes partes do globo.
Mais a acción do hostaleiro xerou tamén críticas da parte proisraelí, sendo acusado de cometer un delito de odio e recibindo tamén comentarios en redes sociais e duras recensións nas aplicacións de críticas de restaurantes.
“Este local é fácil de identificar [a carta ten detalles árabes e a bandeira de palestina ondea sobre a porta do restaurante]. Xa me tiñan identificado e sabían onde viñan”.
—Cre que faría falta que máis representantes do sector hostaleiro ou doutros sectores tomasen postura en relación co xenocidio que está a padecer o pobo palestino?
Non era a miña intención publicar o vídeo, pero publicouse. E agora estás vendo o que está a pasar. Hai unha parte positiva que non chegaba a imaxinar, só esperaba a parte negativa, o dano que me podía causar ter actuado así.
Sen darme conta dinlle moita alegría a xente no Líbano, en Palestina e en moitos países do mundo. Se esta pequena cousa serviu para dar alegría, claro que si que lle pido a moita xente que o fagan tamén.
E non hai odio, non temos ningún odio. Evidentemente non hai odio aos xudeus, o xudaísmo é algo moito máis grande que este conflito. O que está acontecendo alí non é un problema relixioso, e o mundo debe entender que a relixión non está só en Palestina.
Pero eles teñen que entender que non van ser iguais a nós até que paren esta guerra e deixen de matar palestinos. Entón comezarán a parecerse a nós e poderemos dialogar con eles. E refírome a «nós» como mundo, como o resto da civilización, non estou falando como libanés ou como palestino.
Non podo entender como podemos estar vendo como morren de fame en Gaza e non facer nada. E morren de fame non porque lles falten alimentos, senón porque hai alguén que está impedindo que lles cheguen. Noutros lugares do mundo, por mala sorte, teñen problemas para producir alimentos. O que acontece en Palestina non é cuestión de ter sorte ou mala sorte. Temos que frear esa situación. Temos que dicirlle aos israelís que se non están de acordo co que acontece en Palestina, freen o seu propio exército. Que non veñan aquí a montar barullo, maniféstate alí. Isto é o que quería dicir con eses 30 segundos de vídeo.
Eu non teño ningún problema con eles. Son do sur do Líbano. Se os palestinos lle dan a paz a Israel, por min non hai problema. E iso que o Líbano tamén está ocupado, destruído, non nos deixan construír, non deixan que a xente se achegue ás vilas que están destruídas… Pero isto non é nada comparado co que está a acontecer en Gaza, porque os libaneses teñen fronteira para comer, teñen avións que lles levan cousas, teñen portos, diñeiro e son un pobo grande. O pobo palestino quedou só.
Por iso, quen poida, quen teña a coraxe de facelo, que apoie Palestina. Que o faga. Que é o máximo que se paga? Que mareen un pouco ou que me cheguen mil chamadas? Que me leven dun tribunal a outro?
Cada un ten que buscar a forma de frear Israel. A xente de Palestina meréceo.
–https://www.nosdiario.gal/articulo/social/samir-slim/20250711172019227869.html