
Revolución, Resistencia y Memoria
Patrimonio de La Humanidad
Xabier Peñalver. Txalaparta 2022.
Euskal Herria
II de III

-Monumento a los fusilados donostiarras durante el franquismo, en Donostia.
El monumento se levanta en la calle Ijentea, entre el ayuntamiento de la ciudad de Donostia y el puerto, y fue inaugurado en mayo de 2014, 78 años después de los sangrientos sucesos y 39 años tras la muerte del dictador Franco. En él está representado el plano del centro urbano perforado por 400 orificios, en referencia a las 400 personas ejecutadas por las tropas fascistas tras su entrada en la capital guipuzcoana durante el golpe de estado de 1936, la guerra y la dictadura franquista. La escultura Dual fue realizada por Amaia Mateos y Tomas Villanueva en acero corten y policarbonato. En su base están grabados los nombres y apellidos de las victimas.

Si bien la sublevación franquista fue derrotada en un principio gracias a la iniciativa obrera y popular, librando una dura batalla, cuando las tropas sublevadas penetraron en la ciudad el 13 de septiembre de 1936, más de la mitad de sus 80.000 habitantes la habían abandonado en distintas direcciones. Las detenciones fueron masivas desde el primer momento, así como las ejecuciones. Estas ocurrieron principalmente en la cárcel de Ondarreta, hoy desaparecida, en los cementerios de Hernani y Oiartzun y en la cantera de Bera, aunque también se asesinaba en otros puntos de la ciudad. La mayor parte de los muertos era población con ideas políticas y sindicales opuestas a los golpistas.
Un recorrido por la ciudad en la actualidad nos permite observar las huellas de la lucha en puntos como el ayuntamiento, el teatro Victoria Eugenia, el hotel María Cristina, en donde los sublevados ataron a trabajadores en las verjas como muralla humana frente a los ataques populares, o el hotel Londres, utilizado como hospital de sangre en esa etapa bélica y siendo afectadas sus inmediaciones durante los bombardeos del ejército franquista del 13 de agosto. En los tres primeros edificios se conservan aún las marcas de numerosos impactos de munición en distintas zonas sus fachadas. En esos mismos lugares, se han colocado paneles explicativos relativos a esos momentos de la guerra.

-Museo de la minería del País Vasco, en Gallarta.
El museo se encuentra en el barrio de Campo Diego de Gallarta (Abanto Zierbana), dentro del territorio de Bizkaia. En 2002 se creó la Fundación Museo de la Minería del País Vasco, tras una iniciativa previa de 1986, como asociación cultural para recuperar la historia minera de la zona, y se recogieron en ese proceso materiales relativos a esta actividad.

Hoy el museo expone piezas, herramientas, maquinaria y documentación de la minería, a la vez que se dedica al estudio y difusión de la historia y el patrimonio, y a su recuperación. Por otra parte, en las cercanías se abre la gran mina de hierro de Concha ll, que cuenta con una zona visible a cielo abierto con un vaciado de 12 millones de metros cúbicos (visitables) y 50 km de galerías. La mina, a cielo abierto se cerró en 1984, aunque algunas galerías fueron explotadas hasta 1993. En los años 70 la explotación contaba con 500 trabajadores. El museo nos acerca a los modos de vida de las gentes de esta zona, a las técnicas de explotación minera y a una sociedad generalmente explotada, Uno de esos trabajadores mineros fue Antonio Ibarrurl, padre de Dolores Ibarruri, nacida el 9 de diciembre de 1895 en una de esas pequeñas y humildes casas de Gallarta. Dolores, La Pasionaria, la mujer líder comunista forjada en hierro. El museo cuenta con un importante número de objetos y documentación de Dolores, concentrados en una sala dedicada a ella. Cerca del museo se conservan dos casas mineras fabricadas en madera y una cuadra en la que se guardaban los caballos que arrastraban las vagonetas de mineral.
Dolores Ibarruri escribió en una ocasión: “Todos mis parientes, castellanos y vascos, fueron mineros. Mi abuelo materno murió en la mina, aplastado por un bloque de mineral. Mi madre trabajó en la mina hasta que se casó; mi padre desde los 18 años, cuando dejó el ejército carlista al terminar la última guerra civil, hasta que murió a los 67 años. Mineros fueron mis hermanos, minero fue mi marido (…). Soy pues de pura cepa minera. Nieta, hija, mujer y hermana de mineros”.

-Central nuclear de Lemoiz.
En 1972, en pleno franquismo, surgió un proyecto para nuclearizar Euskal Herria con reactores en Deba, Ea-Ispaster, Tutera y Lemoiz, y en 1973 la empresa Iberduero solicitó autorización para construir tres centrales, contra las que se creó inmediatamente la “Comisión de Defensa por una Costa Vasca No Nuclear”.

Un año más tarde, el Gobierno español autorizó dos unidades de 900 MW en Lemoiz y la organización ETA emprendió una campaña contra la central. Durante los siguientes años se produjeron multitudinarias movilizaciones populares y se generó un gran movimiento social claramente opuesto al proyecto, creándose los “comités antinucleares”. Entre 1974 y 1983, cuando el Gobierno español decidió una moratoria que afectaba a Lemoiz, fueron constantes las acciones populares, y a partir de 1981 se inició la campaña “Lemoiz apurtu!” (destruir Lemoiz). ETA continuó actuando, llegando a destruir mediante explosivos parte de las instalaciones de la central, y uurieron en todo el proceso varios de sus militantes y algunos trabajadores de la empresa constructora. En 1981, fue secuestrado el ingeniero jefe de la central, apareciendo muerto a los pocos días. Un año más tarde ETA volvió a matar al que sería el futuro director ejecutivo de la central. Tras nuevas movilizaciones y acciones armadas, el proyecto se paralizó definitivamente en 1983.

Cinco años antes, la Guardia Civil mató en una gran fiesta antinuclear en Tutera a la joven Gladys del Estal, originándose una contundente respuesta popular en toda Euskal Herria, incluida una huelga general.