
Muro de solidaridad y denuncias:
Podcast La Mecha:
-Entrevista con David Cacchione, de Banda Bassotti.
Sobre el Donbass y Ucrania, desde su experiencia de primera mano con la Caravana Antifascista.
61 minutos.
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OTAN:
-Lo importante no es cuánto se aporta a la banda criminal sino la pertenencia misma a la OTAN
Anda la progresía eufórica con la disidencia de Sánchez a lo impuesto por Trump en la Cumbre de la OTAN. El PSOE tiene un antecedente muy esclarecedor, el famoso «OTAN, de entrada, NO» que al poco lo convirtió en un referéndum donde pidió/chantajeó la entrada a la banda criminal. Su basa principal parece ser la desmemoria de esa progresía que ya ha olvidado que la anterior cumbre de la OTAN se celebró en Madrid, con un despliegue de admiración y sonrisas para con los asistentes que dejaba las cosas claras. Las declaraciones del gobierno en general, y de Sánchez y la ministra de Defensa Margarita Robles en particular, fueron rotundas; la OTAN es buena, nuestra, en ella estamos cómodos porque compartimos con el resto de países otanicos la misma ideología (conservadores, socialdemócratas… da igual), estamos hablando del sistema.
Sánchez ha buscado en La Haya un formato de «sí pero no», «no pero sí», de hecho, se aplaude a sí mismo que la firma de la Declaración final contemple la palabra «aliados» y no «todos los aliados», y con eso sus apoyos parlamentarios parecen satisfechos. La bravuconada de Trump le vino luego que ni pintada para vender que es un dirigente capaz de enfrentarse al mismísimo Trump. Los que compraron el argumento no quieren saber,por ejemplo, nada de los miles de soldados españoles que en «misiones» internacionales cuidan de los intereses del gran capital y el imperialismo junto a sus pares de la OTAN.
La OTAN es una banda criminal, la sola pertenencia a ella es incompatible con un gobierno de izquierdas que, pese a lo que propagandean y lucran con ello sus socios, en España no hay. Pedro también lo sabe.

Más control (de los demás):
-El gobierno (PSOE/Sumar) aprueba la compra de 1.700 coches camuflados para la Guardia Civil.
El Consejo de Ministros del Gobierno español ha autorizado la adquisición mediante arrendamiento financiero de 1.700 coches camuflados para la Guardia Civil, dirigidos a “reforzar las labores de investigación e información” de sus unidades no uniformadas.
El contrato, que asciende a 39,2 millones de euros, establece que todos los vehículos “deberán ser nuevos y de colores comerciales”, es decir, sin distintivos policiales ni señales externas que permitan su identificación.
Estos vehículos, que se suman a la abundante flota ya existente de la Guardia Civil, serán utilizados principalmente en tareas de vigilancia, seguimiento y operaciones encubiertas, así como en el “control de tráfico y prevención de delitos en carretera”.
Diario Socialista.

Antifascismo:
1937-2025
-Quitan la placa con el nombre del cura que condenó al anonimato a cientos de familias republicanas.
Tomás Soto Pidal, capellán de Ciriego, sigue teniendo una calle a su nombre, en San Román, Cantabria, pese a ser el responsable de que a los fusilados no se les registrara con su nombre, un dato del que sí se disponía.
Hay en San Román una calle que se llama Tomás Soto Pidal y cuya placa ha sido arrancada estos días.
Un acto que cobra más sentido cuando se profundiza en la biografía de este sacerdote y su papel en que cientos de familias cántabras no tuvieran un lugar donde llorar a los suyos en un cementerio, el de Ciriego, que debía ser de todos y que de la mano de esta figura se convirtió en una extensión más de la represión y la propaganda de una dictadura.
Tomás Soto Pidal fue nombrado en 1937, tras la ocupación franquista de Santander, como capellán y administrador del Cementerio Civil de Ciriego. Desde ese cargo tenía la responsabilidad del ‘Registro General de Finados’, donde debía inscribir los nombres de las personas allí enterradas. Sin embargo, entre 1937 y 1948, más de 836 personas fueron fusiladas junto a las tapias del cementerio.
Estamos hablando no sólo de militares republicanos, que defendían la legalidad vigente frente a un golpe de Estado militar, sino sindicalistas que defendían los derechos de los trabajadores –y que eran figuras con un amplio reconocimiento social en la época– , profesiones tan ‘peligrosas’ como maestros o gentes de la cultura, o mujeres que a su fusilamiento sumaron agresiones sexuales.
Al menos 778 de estas víctimas fueron inscritas por Soto Pidal como “desconocidos”, pese a que los piquetes de ejecución facilitaban listados nominales. Es decir: se podían haber enterrado con nombres y apellidos, de forma que sus familias tuvieran donde recordarles, y no fue así por una decisión personal suya.
La acción de Soto Pidal fue intencionada, según han documentado investigadores de la memoria como Antonio Ontañón Toca, presidente de honor de la asociación Héroes de la República y la Libertad, quien asegura que actuó por “órdenes políticas” con el objetivo de garantizar el olvido y el silencio en torno a las víctimas.
La Asociación Héroes de la República y la Libertad sostiene que esta ocultación supuso una doble victimización: primero al ser ejecutados, y después al ser borrados de la memoria oficial. Mociones de Izquierda Unida o Santander Sí Puede o referencias de colectivos como Desmemoriados han recordado en varias ocasiones este capítulo negro dentro de una historia negra.
En 2001, gracias a investigaciones como la de Ontañón recogidas en el libro Rescatados del olvido, se logró identificar a más de 827 víctimas, cuyos nombres fueron colocados en monolitos en un memorial dentro del cementerio, donde hoy se conmemora cada año el 14 de Abril. Tuvo que ser la labor de un ciudadano particular la que rescatara el nombre que les fue quitado por una institución religiosa.
Tomás Soto Pidal, un colaborador necesario de la dictadura y el régimen franquista, de su política de exterminio del rival y de su memoria, con el agravante de hacerlo desde una institución, la Iglesia, que pregona valores como la ayuda, el servicio o el perdón. Ahora, la calle con su nombre, luce mejor sin su recuerdo.

Convocatorias:
-5 de julio – Torrejón de Ardoz.
Charla Guerra Popular en la India.
La Guerra Popular en la India está liberando a millones de oprimidos de todo el país de la tiranía del gobierno hindutva-fascista de Modi, gobierno vendido al imperialismo y que gestiona la semicolonialidad y la semifeudalidad de las clases más reaccionarias del país. El Partido Comunista de la India (maoísta) y el Ejército Guerrillero Popular de Liberación (PLGA, por sus siglas en inglés) sostienen los Comités Populares Revolucionarios, un gobierno obrero-campesino que existe en la India y que no reconoce la autoridad del gobierno hindutva-fascista de Modi.
Hablaremos de estos temas y muchos otros en la charla que hemos organizado sobre la Guerra Popular en la India para el sábado 5 de julio en el C.S. Cantalarrana de Torrejón de Ardoz (C/ Jabonería, 48). Os esperamos.
Como dicen los revolucionarios indios, ¡Laal salam (saludos rojos)!
Comité Revolucionario de Madrid.