
Artículos de presos políticos:
-Juan García Martín. Preso político del PCE(r).
Publicado en la revista EOP n.º 114, Mayo-junio 2025.
*1975
A propósito de “La agenda del medio centenario” del historiador Iñaki Egaña.

1975 es un año redondo que se presta al cincuentenario y que periodísticamente tiene como hecho más sobresaliente la muerte del dictador Franco. Año, por tanto, de pretextos para conmemorar diversos eventos, cosa que, por ejemplo, se ha apresurado a hacer el Gobierno del PSOE-SUMAR montando su farsa de “comienzo de la democracia”, con desprecio a la propia secuencia de acontecimientos posteriores preñados de detenciones, asesinatos, torturas, prohibiciones, etc. Bueno, podremos soportarlo ya que no es la primera vez ni será la última que intenten lavarle la cara a su desprestigiada “democracia” y a quienes la pergeñaron. Lo que ya resulta más difícil de digerir son algunos recordatorios que se empiezan a hacer desde las filas “amigas”; es lo que me ha ocurrido con el artículo “La agenda del medio centenario” del historiador Iñaki Egaña, publicado en “Gara” el 18 de enero de este año.
Siendo historiador, uno pensaba que sería, por lo menos, más riguroso, objetivo y exhaustivo de lo que refleja en su escrito. Sin embargo, nada más arrancar su artículo viene a decir que todos aquellos grupos y partidos que hoy reivindican de una u otra manera ese año 1975 no pintaban nada entonces o pintaban muy mal, eso sí, “con la excepción del PCE, ETA y algunos sindicatos”.
De entrada, no hay mucha rigurosidad histórica en este razonamiento, ya que sacar al PCE carrillista en la ecuación de quienes reivindican su “buen hacer” para traernos “la democracia” es ignorar que en 1975 hacía años que el carrillismo estaba plenamente domesticado y comprometido con la “reconciliación” y en contra de cualquier veleidad no ya revolucionaria sino siquiera “rupturista”. Y en cuanto a ponernos a ETA como modelo… en fin, sin desmerecer su trayectoria pasada, la verdad es que debemos reconocer que su final ha sido aceptar e integrarse en el “nuevo régimen” en una suerte de carrillismo a la vasca “en diferido”. Nos queda el ejemplo de “algunos sindicatos” y Egaña nos habla de la huelga de Potasas pasando por alto que en todo el Estado español se estaba produciendo uno de los movimientos huelguísticos (ilegales, no lo olvidemos) más amplios y radicales de la historia y cuyos protagonistas principales, como en la misma Potasas, no eran “algunos sindicatos” sino las asambleas y las elecciones en ellas de delegados (entonces no existían los Comités de Empresa), mientras que algunos de esos “sindicatos” (CCOO) seguían llamando a dar cancha al Sindicato Vertical o a institucionalizarse. En cuanto a que todos los demás estaban “a la espera”… Echemos un vistazo a la agenda de acontecimientos de ese 1975 y comprobemos las incongruencias y “olvidos” de Egaña:
En ese año ya estaba plenamente operativo un movimiento político formado por las organizaciones y partidos a la izquierda del PCE carrillista; no se trata aquí de reivindicarlos de alguna manera ya que en su mayoría estaban trufados de toda clase de oportunismos, sembraron más confusión que claridad y casi todos acabaron diluyéndose en el nuevo régimen; pero me parece un insulto el olvido que se hace a los miles de militantes de base que honradamente realizaban tareas de agitación, participaban en las manifestaciones y se jugaron durante la Transición su vida y su libertad y no precisamente por traer la “democracia” que ahora padecemos. Varios de los nombres que Egaña da como caídos en 1975 pertenecían a esas organizaciones ajenas a ETA; y otro ejemplo de lo que decimos es que en los fusilamientos del 27 de septiembre había tres militantes del FRAP y no precisamente porque hubieran estado “a la espera”.
No todo fue desbandada, desconcierto u oportunismo en aquel “movimiento de izquierdas” y en junio de 1975, desafiando la feroz represión desatada ese verano por el régimen (de eso sí habla Egaña), se celebró el Congreso Reconstitutivo del Partido Comunista; por cierto, con la destacada participación de la organización comunista de Euskadi y de vascos en el exilio francés. Se culminaba así con casi diez años de preparación orgánica e ideológica por parte de la Organización de Marxistas- Leninistas de España (OMLE).
Y del PCE (r) se podrán decir y se han dicho muchas cosas (no todas buenas, aunque lo que ha predominado ha sido, como sigue haciendo Egaña, ignorar su existencia) pero no que haya estado “a la espera”.
Por ejemplo, los que tenemos memoria recordamos con orgullo que la madrugada del 21 de noviembre, cuando casi todo el mundo “dormía” la alegría y el miedo que les había producido la noticia de la muerte del dictador, llenamos las calles de las principales ciudades de España con unas hojillas con una proclama del recién nacido PCE(r) llamando a proseguir la lucha antifascista y con un poema de Pablo Neruda, “El general Franco en los infiernos” Por supuesto, para Egaña nada de esto existió; para él lo importante y único que ocurrió ese año en el terreno político fue “el nacimiento de KAS y EHAS”.
Como decía más arriba, Egaña habla del “verano del terror” de 1975 que culminó con los fusilamientos del 27 de septiembre y de la amplia reacción obrera y popular, en España y a nivel internacional, para intentar, primero, frenar los fusilamientos y, luego, como protesta por ellos.

Es verdad que muchas organizaciones y personas se metieron debajo de las piedras, esperando que llegara la “noche más larga” que anunciaba Aute, pero Egaña obvia el “pequeño detalle” de que ese mismo año se forman los Grupos de Resistencia Antifascista Primero de Octubre (GRAPO) y que, aunque no reivindicaron sus acciones hasta un año después; el 2 de agosto de 1975, precisamente como protesta por el asesinato en Barcelona de varios miembros de ETA y la detención de varios comandos de esta organización, procedieron a atentar contra un guardia civil; igualmente Egaña ni menciona las acciones de los GRAPO en vísperas de los fusilamientos en Madrid y Barcelona contra la policía y la guardia civil y, para más inri, tampoco dice nada del 1º de Octubre cuando mataron a cuatro policías en Madrid, amargándole al dictador y a sus seguidores los fastos de la Plaza de Oriente. Egaña, hombre, ¡que eso está hasta en la Wikipedia!, y que los vascos ¡no son menos vascos por ser comunistas y antifascistas!.
Egaña sigue destacando otros acontecimientos de ese 1975, como la aparición intencionada de la “guerra sucia” que, por cierto, no sólo fue contra los vascos; dos años después asesinaron en París a dos militantes del PCE(r), F.J. Martín Eizaguirre y Aurelio Fernández Cario y también hay que contar con el “Caso Scala” contra la CNT o el asesinato de los abogados laboralistas de Atocha (PCE).
En fin, historiador Egaña, que el mundo se extendía y se extiende mucho más allá de “entre Aturri y el Ebro” y que en 1975, por ejemplo, y cosa a celebrar desde la óptica nacionalista, fue el año de la independencia de las colonias portuguesas en África, o la toma de Saigón por las fuerzas vietnamitas y el fin de la guerra de Vietnam. ¡Ah!, y para no salirnos del discurso “de moda” en la izquierda, la ONU proclamó 1975 “Año Internacional de la Mujer”, lo que propició que en diciembre se celebraran en Madrid la “Primeras Jornadas Nacionales por la Liberación de la Mujer”.
Claro, todas estas cuestiones y recordatorios es probable que para Egaña sean, según sus palabras, la “agenda ajena” u “otros recuerdos” que “nos enfangan” y que lo mejor es prescindir de ellos y construir “nuestra propia narrativa”; pero por lo que hemos visto en este artículo, resulta que esa narrativa es tan tan “propia” (o sea, lo vasco ha sido y es lo único guay), está tan llena de “silencios” interesados (igualito igualito que la propaganda del régimen con respecto al PCE(r) y los GRAPO) y prescinde tanto del contexto y del conjunto de interrelaciones que conformaron la resistencia al régimen fascista de la época que corre el riesgo de que se convierta en una especie de relato de socialchovinista y ramplón e impropio del historiador que dice ser. Mal empezamos “el cincuentenario”.
