
África. Esclavizada, colonizada, esquilmada y Resistente.
Agenda
Guinea Conakry
-y II-
Conakry dijo NO a la Autonomía propuesta por Francia.
Viene del domingo 11 de mayo.
…/… Como decía Touré:
“El desarrollo es popular cuando el pueblo actúa como agente exclusivo y beneficiario exclusivo del desarrollo”.
Los recursos minerales (bauxita, diamantes, oro y aluminio), las tierras, las grandes infraestructuras económicas, las fábricas, los aeropuertos y los barcos fueron nacionalizados. La iniciativa privada no fue prohibida, pero sí limitada a medios de producción minoritarios. La revolución guineana creó un sector nacional, con empresas mixtas que permitirían la asociación con inversores y socios extranjeros. Otros de los objetivos revolucionarios fue la educación ideológica y política de las masas; centrar la economía en actividades productivas para mantener implicado a gran parte del pueblo guineano; priorizar el desarrollo y la explotación de los recursos naturales (agrícolas, ganaderos, mineros y pesqueros); desarrollar la agricultura extensiva y la ganadería, así como la creación de fertilizantes producidos en el país, entre otros objetivos. En cuanto a la política exterior, el gobierno de Sékou Touré, estableció relaciones amistosas con el gobierno de Ghana y, junto a otros países africanos, participó en la fundación de la Organización para la Unidad Africana (OUA). Su gobierno ayudó militarmente a Amilcar Cabral y a los bissau-guineanos y cabo-verdianos en su lucha armada por la independencia. Asimismo, Touré mantuvo también estrechas relaciones con el régimen cubano y algunos países del bloque socialista.

Pese a sus mejores propósitos, el régimen de Touré no fue capaz de superar el intenso acoso, bloqueos y asfixia económica a que fue sometido por Francia y los EEUU durante veinte años, al cabo de los cuales rompió las relaciones con los países socialistas y las estableció con los países imperialistas. En 1984, Touré murió de una dolencia cardiaca en los EEUU.
Tras su fallecimiento, los militares dieron un golpe de Estado, suspendieron la Constitución, ilegalizaron al partido de Touré y asumieron el poder total en Guinea para “recuperar” el país fomentando la “iniciativa privada” y solicitando ayudas al FMI y a los estados occidentales; pero el subdesarrollo, las epidemias de ébola y la pobreza que sigue padeciendo más del 60% de la población siguen ahí. Desde entonces no han dejado de producirse repetidos golpes de Estado efectuados por militares; golpes y violencias que siempre han ocasionado numerosas víctimas pero que la “comprensiva” mirada de los que se benefician de las riquezas de este país, justifican y toleran como mal menor.