
África. Esclavizada, colonizada, esquilmada y Resistente.
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Egipto
Colonizado, Independiente y Neocolonizado
A la finalización de la I GM la población padecía muchas calamidades y el descontento contra el dominio británico fue en aumento. La burguesía egipcia trató de dirigir ese naciente movimiento de protesta por la independencia, por métodos pacíficos y legales, pero la detención de sus promotores, en 1919, desencadenó un estallido de indignación en El Cairo: estudiantes, obreros, artesanos y comerciantes que se manifestaban por su liberación, fueron tiroteados por los soldados británicos.
Estalló una insurrección popular armada a la que se sumaron los campesinos, atacando a los convoyes militares ingleses. Esta insurrección fue contenida pero, a finales de 1921, estalló una nueva rebelión, siendo nuevamente derrotada, dejando constancia de su voluntad de resistencia.
La burguesía, inconsecuente, atemorizada por la amplitud y determinación de la lucha popular, fue incapaz de ponerse al frente del movimiento patriótico, llegando a rechazar la ayuda que le ofreció el Estado soviético. En algunas ciudades y aldeas se habían formado comités revolucionarios, inspirados en los soviets. Y es que, al poco de producirse la revolución en Rusia, bajo su influencia, comenzaron a formarse en el país células socialistas que dieron lugar a la creación de sindicatos y al Partido Comunista.
La voluntad popular de mantener la lucha por la independencia nacional, pese a las derrotas, llevó a los ingleses a maniobrar, tan solo aparentando conceder la “independencia”, manteniendo una monarquía despótica y pactando con una corrompida camarilla feudal, para que se hiciera cargo del gobierno, al tiempo que mantenía su ejército en el país y su dominio de facto. Terminada la II GM se generalizaron las luchas populares exigiendo la salida inmediata de los ocupantes británicos. En 1946, de nuevo una masiva manifestación en El Cairo fue ametrallada por las tropas inglesas. Desafiando la represión y el terror, se pasearon por las calles los cuerpos de los asesinados envueltos en banderas egipcias.

No obstante, este masivo movimiento carecía de dirección. Los comunistas habían sido diezmados y los monárquicos, latifundistas y la burguesía, no dejaban de alentar soluciones negociadas que no resolvían nada. En 1951, la presión popular obligó al gobierno títere a la denuncia de los tratados que otorgaban la administración del país a los ingleses. En los grandes enfrentamientos que se produjeron con los militares ingleses, más de quinientos egipcios resultaron muertos o heridos. Se organizó una lucha guerrillera en la zona del Canal de Suez, multiplicándose las acciones de sabotaje y contra el ejército ocupante; parte de la policía y de las tropas del gobierno egipcio se sublevaron uniéndose a la lucha popular. Asimismo, una parte de la oficialidad de esas tropas había tomado partido por la causa popular y había formado el Movimiento de Oficiales Libres, dirigida por Gamal Abdel Nasser. En 1952, estos jóvenes militares dieron un golpe de estado; el rey abandonó el país y la podrida monarquía llegaba a su fin. En 1953, se proclamó la república; posteriormente Nasser fue nombrado presidente y los ingleses fueron expulsados del país.
Entre las reformas democráticas, si bien no era partidario del socialismo, el nuevo gobierno llevó a cabo la reforma agraria, confiscando las tierras de la corona y los latifundios para repartirlas entre los campesinos. Se expandieron la explotación de los recursos petroleros e hidroeléctricos. Se estableció la enseñanza gratuita y el acceso a la sanidad. En sus relaciones exteriores, Egipto pasó a formar parte del movimiento de Países No Alineados y fue uno de los fundadores de la Organización para la Unidad Africana (OUA). Cuando Nasser acabó nacionalizando las empresas extranjeras que se mantenían en el Canal de Suez, Gran Bretaña, Francia e Israel organizaron una intervención armada para impedirlo, por más que el resto de la comunidad internacional se opusiera. Pero el ejército egipcio derrotó la intentona. Tras la muerte de Nasser, Egipto, acosado por los imperialistas, empleando a los musulmanes fundamentalistas o las “primaveras árabes”, se ha ido plegando a los intereses imperialistas.