
Movimiento obrero. Su brutal situación:
Morir en el tajo:
-152 trabajadores murieron en España en la logística en 2024, con una siniestralidad oculta y en aumento.
Según los últimos datos disponibles para 2024, 46.032 trabajadores y trabajadoras tuvieron accidentes con baja en el sector de transporte y almacenamiento, lo que representa un aumento del 3,86% respecto a 2023. El 89,4% ocurrieron durante la jornada laboral (41.132) y un 10,6% ocurrieron In itinere (trayecto casa-trabajo). 152 trabajadores murieron a lo largo del año.
El sector logístico ocupa el 7° lugar en número total de accidentes entre todas las actividades económicas, y sin embargo, presenta una de las tasas más altas de muertes, solo superado por la construcción.
Las causas más comunes de estos accidentes incluyen la fatiga laboral derivada de largas jornadas de conducción, la manipulación inadecuada de cargas, el estrés generado por la presión hacia los trabajadores y trabajadoras con plazos de entrega ajustados y el uso inadecuado de equipos de protección. Además, el auge del comercio electrónico ha intensificado la actividad en almacenes y centros de distribución, lo que ha incrementado el riesgo de accidentes en la manipulación de mercancías.
Otro factor es la alta presión ejercida sobre la plantilla que supone una alienación absoluta. Según el Instituto Nacional de Seguridad y Salud en el Trabajo (INSST), el sector logístico es uno de los ámbitos donde los escalafones medios y bajos tienen los mayores índices de enfermedades indetectables y que normalmente son pasadas de largo por las mutuas de accidentes de trabajo y también por las inspecciones médicas de los servicios públicos de salud.
Es habitual que el paso de los años en el sector logístico traiga consigo trastornos musculoesqueléticos como lumbalgias, hernias discales o tendinitis por manipulación manual de cargas. También se han advertido casos de pérdida de audición en trabajadores expuestos a ruido constante en almacenes o zonas de carga. Pero sobre todo lo que más ha destacado en los estudios publicados es el estrés laboral y la fatiga crónica debida a ritmos de trabajo acelerados, turnos nocturnos, presión por plazos y la «ansiedad por cumplir».
La mayoría de estas contingencias no se contemplan como enfermedades profesionales y mucho menos como accidentes de trabajo, un ámbito en el que se coordinan perfectamente sindicatos, seguridad social, mutuas y patronales, que además han delegado la gestión de estas contingencias en software de Inteligencia Artificial, «con supervisión humana» matizan.
Las medidas tomadas por los sindicatos frente a esta siniestralidad han basculado entre la alarma que generan las muertes en el trabajo, por un lado, y por otro no afectando demasiado a la cuenta de resultados de las empresas responsables. Un ejemplo de ello es Mercadona, donde tras un reguero de muertes por atrapamiento en diferentes años tuvo que invertir 5 millones de euros en sistemas antiatrapamiento para carretillas elevadoras en sus centros logísticos. Esto redujo sus beneficios operativos en un 0.8% en el año 2023 (según su memoria anual).
La estrategia sindical en la logística, que solamente aflora cuando hay hechos graves (muertes, amputaciones o conflictos que llegan a trascender), tiene un límite claro: permitir a la empresa absorber los costes sin impacto grave en sus resultados globales (menos del 1% de sus beneficios anuales), ajustando estrategias para evitar desgaste reputacional. De hecho, los grandes conflictos siempre concluyen con un abrazo entre patronal y sindicatos.
Un ejemplo de esto es un reciente informe de UGT que se lleva las manos a la cabeza por la alta siniestralidad en la logística, pero sin señalar a nadie en concreto. Ningún nombre, ningún ejecutivo, ninguna responsabilidad.

Titular para ocultar…
-Bajos sueldos y durísimas condiciones.
“La construcción necesita 10.000 trabajadores más en Málaga, pero no los encuentra”.
La escasez se extiende a todos los perfiles profesionales, aunque los encargados y los jefes de obra son especialmente cotizados.
“Está habiendo retrasos porque las empresas tienen dificultades para encontrar trabajadores y llevar los ritmos que le habíamos planteado, está pasando en Málaga y en todo el país», aseguraba al respecto el concejal de Vivienda.
A nivel provincial, según los cálculos de la Asociación de Promotores y Constructores de Málaga (ACP), este déficit se encuentra en estos instantes en torno a los 10.000 profesionales de la construcción. Y la previsión es que siga aumentando sin remedio durante los próximos años, de manera que para 2035 se sitúe ya en 37.000.
No encuentran encargados, jefes de obras, encofradores, ferrallistas, electricistas y los que hay son de una edad elevada…
El que la construcción sea un sector con enorme número de muertes en accidentes laborales, las durísimas condiciones de trabajar en ‘la obra’, que los pisos en Málaga (compra o alquiler) sea un imposible para la gran mayoría de trabajadores, que no se ha potenciado si no lo contrario el estudio y profesionalidad de estas carreras, que se mutile a la juventud con un bombardeo de ‘modo de vida’ en el que jamás sale un albañil o una electricista, el que los sueldos de base son mucho menores que en otros trabajos sin riesgo alguno (¿hay falta de candidatos a policía en Málaga?)… les debiera dar una idea de por qué y dónde “no encuentran trabajadores”.

Desahucios:
-Cada semana, cuatro familias acaban en la calle en Elche.
Casi 200 hogares fueron desahuciados en 2024 en la comarca del Baix Vinalopó, según la Plataforma de Afectados por la Hipoteca.
El alquiler en Elche ha subido un 100% en la última década, mientras que los ingresos de la población solo han aumentado un 40%. Actualmente, «es casi imposible encontrar viviendas en alquiler por menos de 600 euros, lo que exige que los inquilinos tengan una nómina fija de al menos 1.800 euros mensuales. Sin embargo, la renta mediana de los hogares en Elche es de 18.752 euros anuales, lo que significa que la mitad de las familias ingresan menos de 1.560 euros al mes. Para muchas de ellas, acceder a una vivienda de alquiler es simplemente imposible», remarcan desde la organización social.
En Elche apenas existen viviendas destinadas a alquiler social. Durante los últimos 40 años, la mayoría de los recursos públicos para facilitar el acceso a la vivienda se han centrado en la compra a través de desgravaciones fiscales y promoción de vivienda protegida. Mientras tanto, la ciudad cuenta con más de 13.500 viviendas vacías, tantas como segundas residencias.
La falta de alternativas habitacionales está provocando un aumento de la infravivienda y un nuevo modelo de chabolismo urbano, donde familias enteras se ven obligadas a alquilar habitaciones en condiciones precarias.
«La situación de la vivienda en la comarca requiere medidas urgentes para garantizar el derecho a un hogar digno». Exigen:
- Paralización efectiva de todos los desahucios de hogares vulnerables.
- Declaración de zonas tensionadas y bajada de los precios del alquiler.
- Creación de un parque público de viviendas en alquiler social.
- Utilización de todos los activos de la SAREB para alquiler social.

Situaciones reales:
-Explotado, despedido, empobrecido, golpeado, desahuciado, criminalizado…
¡¿A esta mierda le llamáis democracia?!