
Revolución, Resistencia y Memoria
Patrimonio de la Humanidad
Xabier Peñalver. Txalaparta 2022.
Japón

-Parque Memorial de la Paz, en Hiroshima.
El Parque Memorial de la Paz de Hiroshima fue levantado en las proximidades del epicentro de la explosión de la bomba atómica lanzada por Estados Unidos a las 8 horas y 15 minutos de la mañana del 6 de agosto de 1945, que destruyó totalmente la ciudad, causando 166.000 muertos de forma indiscriminada. Contiene diferentes construcciones y monumentos en una superficie de unos 122.000 m² y fue erigido en 1955 por el arquitecto Kenzo Tange, tras ganar un concurso.

En el centro del parque se sitúa el cenotafio en memoria de las víctimas de la bomba atómica; alineado hacia el sur se encuentra el Museo Conmemorativo de la Paz de Hiroshima (Museo de la Bomba Atómica) y al norte los restos de la Cúpula Genbaku. Dentro de este parque se ubican también otros recintos como el Centro Internacional de Conferencias de Hiroshima o la Sala Nacional de la Paz en memoria de las víctimas de la bomba atómica, en donde se pueden consultar los nombres y las fotografías de las víctimas así como los testimonios y experiencias de los habitantes de la ciudad tras la explosión. Además, se levantan numerosas construcciones y monumentos como el Pabellón Nacional Conmemorativo de la Paz de Hiroshima para las Víctimas de la Bomba Atómica o los monumentos dedicados a la Paz de los Niños del Mundo, a las Víctimas de la Escuela Municipal Femenina, a las Víctimas coreanas, así como la Campana de la Paz o la Torre del Reloj de la Paz.
La mitad de los fallecidos por la explosión atómica de Hiroshima murió instantáneamente. El radio de destrucción total fue de 1.6 km, provocando incendios en 11,4 km² .
Según las autoridades japonesas, el 69% de los edificios de la ciudad quedaron destruidos.

-Elementos que perduraron a la explosión atómica de Hiroshima.
Tras la explosión de la bomba atómica sobre Hiroshima el 6 de agosto de 1945, fueron muy escasos los edificios que no desaparecieron totalmente. De entre los que sobrevivieron, un pequeño número se han conservado hasta hoy como símbolo y recuerdo de la masacre colectiva. Entre ellos destaca como emblema la conocida cúpula de Genbaku, que, diseñada por el arquitecto checo Jan Letzel en 1915, sirvió de pabellón para la promoción industrial y posteriormente, en 1945, para oficinas administrativas gubernamentales. Situada a tan solo 160 m del epicentro de la explosión, sus paredes desaparecieron casi en su totalidad, declarándose las ruinas de su estructura Patrimonio de la Humanidad en 1996. La construcción ha sido restaurada en tres ocasiones.

Además, en distintos puntos de la ciudad se pueden visitar otra serie de edificios, algunos de ellos musealizados en parte, que nos aportan información sobre diferentes aspectos de lo ocurrido en esa fecha. Así la Escuela Elemental de Honkawa, muy cercana al epicentro y convertida en Museo de la Paz, o la Escuela de Fukuro-machi, distante 460 m del punto de la explosión, ofrece abundantes restos e información. También pueden visitarse el Former Bank de Japón, levantado en 1936, en cuyos bajos puede apreciarse las huellas de la bomba, o el hospital Teishin, al norte del castillo de Hirohima. Por otra parte, en distintos lugares de la ciudad se han conservado algunos árboles supervivientes al 6 de agosto de 1945, estando cuidadosamente señalizados.

-Parque de la Paz, en Nagasaki.
Esta Colina de la Paz, situada al norte de la ciudad, fue inaugurada en 1955 y en ella se encuentra el hipocentro de la bomba atómica además del Museo de la Bomba Atómica. Así mismo, pueden visitarse las ruinas de la antigua catedral de Urakami, los restos de la puerta del santuario sintoísta de Sanno o el museo del edificio bombardeado de la escuela primaria de Shiroyarma.

El parque está dominado por la Estatua de la Paz con 10 m de altura. Realizada por el artista Seibou Kitamura, representa a un hombre sentado señalando hacia el cielo con un brazo advirtiendo del peligro de las armas nucleares; el otro brazo, paralelo al suelo, simboliza la paz eterna. La figura presenta una posición intermedia entre la meditación y la acción. Una bóveda de mármol negro contiene, delante de la figura, los nombres de los muertos en el bombardeo.
La bomba atómica, más poderosa que la de Hiroshima, fue arrojada por la aviación de Estados Unidos contra esta población el 9 de agosto de 1945 a las 11 horas y 2 minutos.
Fallecieron entre 50.000 y 100.000 habitantes de la ciudad de los 240.000 con que contaba, 35.000 de ellos de forma inmediata.

-Los paneles de Hiroshima de Iri y Toshi Maruki, en Higashimatsuyama.
Los paneles que recogen escenas de los efectos dramáticos de la bomba atómica lanzada por Estados Unidos sobre la población de Hiroshima fueron pintados por Iri y Toshi Maruki tras visitar la ciudad poco después de su destrucción. Estos dos pintores progresistas y pacifistas nacidos en 1901 y 1912 respectivamente, casados en 1941, trabajaban separadamente; Hiroshima les unió en su obra. En 1948 comenzaron a pintar lo vivido a pesar de la prohibición norteamericana de fotografiar o escribir sobre lo sucedido.

Tras realizar numerosos bocetos crearon un gran fresco de 7 m de largo por 1,80 m de alto fragmentado en ocho paneles articulados a modo de biombo. En él se representaron cuerpos desnudos heridos y desfigurados en situaciones dantescas, pintados en tonos negros y sepias. Entre 1950 y 1982 realizaron otros 15 frescos con las mismas dimensiones que el anterior, el último de ellos dedicado a la destrucción de Nagasaki. Junto a los colores negros y grises, apareció el color rojo de las llamas y la sangre.
Las obras se exhiben en la galería Maruki de Higashimatsuyama, a 70 km al noroeste de Tokio; este museo, creado por los propios pintores, se mantiene tras sus muertes en 1995 y 2000. Una de las obras se muestra en el Museo de la Bomba Atómica de Nagasaki. Con diferentes títulos, en todos ellos se refleja la barbarie. En 1950, el Partido Comunista Japonés ayudó a organizar una gira de la obra pese a las censuras, siendo masivamente visitada. Posteriormente las pinturas comenzaron a recorrer el mundo: Unión Soviética, República Popular de China y Corea del Norte. Expuestas en los años 70 en Estados Unidos, recibieron fuertes críticas, siendo difícil en la actualidad mostrar la obra en ese país.