{"id":93341,"date":"2023-12-27T00:00:00","date_gmt":"2023-12-26T23:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/www.presos.org.es\/?p=93341"},"modified":"2023-12-05T10:00:14","modified_gmt":"2023-12-05T09:00:14","slug":"los-horrores-nazis-una-mujer-en-birkenau-libro-de-la-resistente-polaca-seweryna-szmaglewska-editado-en-1945-descarga","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.presos.org.es\/index.php\/2023\/12\/27\/los-horrores-nazis-una-mujer-en-birkenau-libro-de-la-resistente-polaca-seweryna-szmaglewska-editado-en-1945-descarga\/","title":{"rendered":"Los horrores nazis \u00abUna mujer en Birkenau\u00bb, libro de la resistente polaca Seweryna Szmaglewska, editado en 1945. Descarga."},"content":{"rendered":"\n<figure class=\"wp-block-image aligncenter size-full is-resized\"><img decoding=\"async\" src=\"http:\/\/www.presos.org.es\/wp-content\/uploads\/2023\/12\/portada.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-93343\" width=\"340\" srcset=\"https:\/\/www.presos.org.es\/wp-content\/uploads\/2023\/12\/portada.png 674w, https:\/\/www.presos.org.es\/wp-content\/uploads\/2023\/12\/portada-232x300.png 232w\" sizes=\"(max-width: 674px) 100vw, 674px\" \/><figcaption class=\"wp-element-caption\">Portada del libro.<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"has-vivid-red-color has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"font-size:clamp(16.834px, 1.052rem + ((1vw - 3.2px) * 1.007), 26px);\"><strong>Lecturas imprescindibles:<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"font-size:clamp(16.293px, 1.018rem + ((1vw - 3.2px) * 0.957), 25px);\"><strong>-Una mujer en Birkenau<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#1e1881;font-size:clamp(14px, 0.875rem + ((1vw - 3.2px) * 0.22), 16px);\"><strong>Seweryna Szmaglewska<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-background wp-block-paragraph\" style=\"background-color:#e9fefb\"><strong>En 1942, Seweryna Szmaglewska, miembro de la resistencia<\/strong> <strong>polaca, fue arrestada y conducida al campo de Auschwitz-Birkenau a la edad de 22 a\u00f1os. Estuvo recluida hasta enero de 1945. El 18 de julio de ese mismo a\u00f1o conclu\u00eda <em>Una mujer en Birkenau<\/em>, que se publicar\u00eda unas semanas despu\u00e9s, convirti\u00e9ndose en el primer gran testimonio de una superviviente de un campo de concentraci\u00f3n nazi.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#7c0e0e;font-size:clamp(14px, 0.875rem + ((1vw - 3.2px) * 0.11), 15px);\"><strong>Introducci\u00f3n:<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color wp-block-paragraph\"><strong>En los hornos crematorios de O\u015bwi\u0229cim y Birkenau se incineraron, hasta el 18 de enero de 1945, los cad\u00e1veres de casi cinco millones de personas.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color wp-block-paragraph\"><strong>De esta cifra, m\u00e1s de tres millones eran jud\u00edos, que murieron en las c\u00e1maras de gas o a causa de epidemias, y el resto <em>arios<\/em>. Entre los muertos, hab\u00eda polacos detenidos por la Gestapo o capturados por su participaci\u00f3n en el levantamiento de Varsovia, rusos, yugoslavos, checos, holandeses, franceses, belgas, italianos, ucranianos, estonios, delincuentes comunes alemanes, ni\u00f1os de<\/strong> <strong>diferentes nacionalidades, algunos de ellos nacidos en el propio campo, y tambi\u00e9n gitanos, que recibieron el mismo trato que los jud\u00edos: los enviaron a todos, hombres, mujeres y ni\u00f1os, a las c\u00e1maras de gas. Conocemos estos datos por el testimonio de quienes trabajaban en el Departamento Pol\u00edtico de O\u015bwi\u0229cim durante el desmantelamiento del campo.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color wp-block-paragraph\"><strong>Mi prolongada estancia en Birkenau (1942-1945) y la variedad de trabajos que me toc\u00f3 hacer en el campo me permitieron adentrarme en sus numerosos misterios. Los propios prisioneros realizaban las misiones m\u00e1s secretas. Por sus manos, dispuestas siempre a ejecutar con diligencia cualquier orden que recibieran, pasaban los libros en los que se inscrib\u00eda a los vivos y tambi\u00e9n aqu\u00e9llos en los que se anotaban los nombres de quienes iban directamente del tren a la muerte sin ser censados ni tatuados.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color wp-block-paragraph\"><strong>Ante el incre\u00edble caos reinante y la imposibilidad de verificar la identidad de las miles de personas que viv\u00edan o hab\u00edan muerto en el campo, las autoridades del campo decidieron identificar a los prisioneros con un tatuaje. Al adoptar esta medida, cometieron un gran error t\u00e1ctico. Hoy es posible comprobar de forma visible qu\u00e9 porcentaje tan exiguo de los prisioneros de O\u015bwi\u0229cim qued\u00f3 con vida. Aunque destruyeran los documentos y nos obligaran a arrojar al fuego carros enteros de Todesmeldungen (certificados de<\/strong> <strong>defunci\u00f3n), nos basta conocer el n\u00famero final de registro para calcular cu\u00e1ntas personas murieron en O\u015bwi\u0229cim. Cientos de miles de personas entraron en el Lager. \u00bfD\u00f3nde est\u00e1n ahora? Apenas varios miles consiguieron salir de \u00e9l con vida. Los alemanes no sospechaban que, con el tiempo, aquellos n\u00fameros estampados en los brazos de los prisioneros se convertir\u00edan en documentos. Al tatuar a los prisioneros, plantaron en la tierra miles, decenas de miles, centenares de miles de pruebas vivientes. \u00bfQu\u00e9 ocurrir\u00eda si<\/strong> <strong>los convoc\u00e1ramos una vez m\u00e1s para un recuento general? \u00bfY si intent\u00e1ramos colocarlos en filas de a cinco para averiguar cu\u00e1ntos quedaron? S\u00e9 que el resultado ser\u00eda deprimente. Nos presentar\u00edamos s\u00f3lo unos pocos, unos cuantos documentos vivos de aquella tragedia, algunos eslabones aislados de aquella kilom\u00e9trica cadena humana, a los que un capricho del destino salv\u00f3 de la muerte.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color wp-block-paragraph\"><strong>Hoy los barracones de O\u015bwi\u0229cim y Birkenau est\u00e1n vac\u00edos. El<\/strong> <strong>azar impidi\u00f3 que el plan para desmantelar urgentemente el campo se completase. Dicho plan preve\u00eda borrar todas las huellas de Birkenau, el sector m\u00e1s mort\u00edfero de O\u015bwi\u0229cim. Si la hierba hubiese cubierto el solar donde est\u00e1n los barracones y crematorios, habr\u00eda sido m\u00e1s f\u00e1cil ocultar lo ocurrido ante los ojos de Europa y del mundo entero. Pero no ocurri\u00f3 as\u00ed. El Ej\u00e9rcito rojo avanz\u00f3 como la p\u00f3lvora a un ritmo inesperadamente r\u00e1pido, que pill\u00f3 por sorpresa a<\/strong> <strong>las autoridades del campo.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color wp-block-paragraph\"><strong>En la actualidad es posible determinar con exactitud en qu\u00e9<\/strong> <strong>lugares se derram\u00f3 m\u00e1s sangre (aunque, en realidad, no qued\u00f3 un palmo de tierra incruento). En 1944 se cultivaron huertas, se plantaron flores y se organizaron conciertos, pero nada de eso pudo borrar de nuestra memoria las im\u00e1genes monstruosas de los cad\u00e1veres desnudos apilados delante de los barracones. Tampoco se pueden eliminar los recuerdos de las selecciones, tras las cuales se llevaban a los ancianos, los enfermos, y los inv\u00e1lidos al bloque 25, el bloque de la muerte. Es imposible olvidar a los enfermos de<\/strong> <strong>tifus y de disenter\u00eda tirados en el fango, que agonizaban durante horas, porque su agon\u00eda dur\u00f3 demasiado tiempo. Los recuentos diarios tras el toque de diana nos dec\u00edan demasiado expl\u00edcitamente qu\u00e9 porcentaje exiguo de los prisioneros permanec\u00eda a\u00fan con vida.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color wp-block-paragraph\"><strong>Mor\u00edan artistas, personas con talento, genios, personalidades del pasado y otras que lo hubiesen sido en el futuro. Desde esa multitud de muertos, desde esa terrible hecatombe, desde cada par de ojos a punto de cerrarse se alzaba una petici\u00f3n silenciosa, la \u00faltima voluntad de los que agonizaban. Esa voluntad se qued\u00f3 grabada en la memoria de los que quedaron con vida, hizo vibrar sus corazones, era tan fuerte que parec\u00eda capaz de arrancar las alambradas, de<\/strong> <strong>atravesar las puertas para gritarle al mundo lo que all\u00ed estaba pasando; parec\u00eda que ese grito lograr\u00eda llegar a los pa\u00edses libres, a las naciones que aman la libertad.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color wp-block-paragraph\"><strong>Pocos sobrevivimos a O\u015bwi\u0229cim. Cuando en aquellos memorables d\u00edas de enero de 1945 se abrieron las puertas de par en par y salieron de ellas apresuradamente miles de personas bajo una escolta f\u00e9rrea, cuando en el camino O\u015bwi\u0229cim &#8211; Gross-Rosen se form\u00f3 una procesi\u00f3n de varios kil\u00f3metros compuesta por unos miserables encorvados por la fatiga, y cuando esta procesi\u00f3n ocup\u00f3 por completo los caminos de Silesia, dejando por doquier sobre la nieve la figura negra de alg\u00fan prisionero rematado por un SS, los<\/strong> <strong>silesios de las ciudades y pueblos cercanos se deten\u00edan<\/strong> <strong>sorprendidos. Se echaban las manos a la cabeza y hac\u00edan la se\u00f1al de la cruz sobre las siluetas lejanas de los prisioneros; eso s\u00ed, desde los umbrales de sus casas, sin atreverse a acercarse al siniestro camino.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color wp-block-paragraph\">\u2014<strong>\u00a1No puede ser! \u2014dec\u00edan\u2014. \u00bfAcaso hab\u00eda tantas personas en O\u015bwi\u0229cim? \u00a1Es incre\u00edble!<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color wp-block-paragraph\"><strong>A los prisioneros les estaba prohibido pronunciar una sola<\/strong> <strong>palabra, as\u00ed que no pod\u00edan detenerse para gritarles:<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color wp-block-paragraph\">\u2014<strong>\u00a1No es incre\u00edble! Al contrario, lo que veis es s\u00f3lo una m\u00ednima parte de los que est\u00e1bamos en O\u015bwi\u0229cim. \u00c9ramos muchos m\u00e1s. Somos tan s\u00f3lo un pu\u00f1ado, algunos de los supervivientes. A la mayor\u00eda de los que permanec\u00edan con vida se los llevaron el \u00faltimo a\u00f1o al interior de Alemania.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color wp-block-paragraph\"><strong>Hoy, mientras escribo estas palabras, avanzan sin cesar por las m\u00e1s rec\u00f3nditas carreteras de Deutschland, de Alemania, los fatigados pies de mis compa\u00f1eros que hacen el camino de vuelta.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color wp-block-paragraph\"><strong>Marchan sin cesar. Sus pasos, trabajosos y cansados, se hacen o\u00edr entre el rumor de la vida, entre el silencio de la soledad.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color wp-block-paragraph\"><strong>Mi historia abarca s\u00f3lo un fragmento de lo que fue la gigantesca m\u00e1quina mort\u00edfera de O\u015bwi\u0229cim. Pretendo relatar tan s\u00f3lo hechos vividos u observados directamente por m\u00ed. Los acontecimientos que describo tuvieron lugar en Birkenau (O\u015bwi\u0229cim II). Quiero dejar claro que no pretendo aumentar en nada la relevancia de los hechos ni modificarlos con fines propagand\u00edsticos. Hay acontecimientos que no es preciso exagerar. Podr\u00eda mantener cada detalle de lo que aqu\u00ed relato ante los tribunales correspondientes.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color wp-block-paragraph\"><strong>Este testimonio es fruto de la experiencia y de las observaciones de una sola persona. Son una gota de agua en un oc\u00e9ano enorme e inconmensurable.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color wp-block-paragraph\"><strong>Sin duda, hablar\u00e1n otras personas que tambi\u00e9n sobrevivieron al campo. Hablar\u00e1n, asimismo, los supervivientes de muchos otros campos.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color wp-block-paragraph\"><strong>Pero la mayor\u00eda jam\u00e1s volver\u00e1, jam\u00e1s hablar\u00e1&#8230;<\/strong><\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image aligncenter size-full is-resized\"><img decoding=\"async\" src=\"http:\/\/www.presos.org.es\/wp-content\/uploads\/2023\/12\/web-3.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-93342\" width=\"330\" srcset=\"https:\/\/www.presos.org.es\/wp-content\/uploads\/2023\/12\/web-3.png 674w, https:\/\/www.presos.org.es\/wp-content\/uploads\/2023\/12\/web-3-300x157.png 300w\" sizes=\"(max-width: 674px) 100vw, 674px\" \/><figcaption class=\"wp-element-caption\">T\u00edtulo libro de Szmaglewska.<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#30198a;font-size:clamp(14px, 0.875rem + ((1vw - 3.2px) * 0.11), 15px);\"><strong>463 p\u00e1ginas<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"color:#7c1b1b;font-size:clamp(14px, 0.875rem + ((1vw - 3.2px) * 0.22), 16px);\"><strong>Descarga:<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-small-font-size wp-block-paragraph\"><strong>&#8211;<a href=\"https:\/\/drive.google.com\/file\/d\/1LzQpbczsXs_7B1grbsoMlvm60K-ymLjt\/view?ts=653fa919\">https:\/\/drive.google.com\/file\/d\/1LzQpbczsXs_7B1grbsoMlvm60K-ymLjt\/view?ts=653fa919<\/a><\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Lecturas imprescindibles: -Una mujer en Birkenau Seweryna Szmaglewska En 1942, Seweryna Szmaglewska, miembro de la resistencia polaca, fue arrestada y conducida al campo de Auschwitz-Birkenau a la edad de 22 &#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":93342,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[94],"tags":[130,131,140,318],"class_list":["post-93341","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-biblioteca-popular","tag-antifascismo","tag-difusion","tag-guerra-sucia","tag-libro"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.presos.org.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/93341","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.presos.org.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.presos.org.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.presos.org.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.presos.org.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=93341"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/www.presos.org.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/93341\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":93346,"href":"https:\/\/www.presos.org.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/93341\/revisions\/93346"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.presos.org.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/93342"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.presos.org.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=93341"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.presos.org.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=93341"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.presos.org.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=93341"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}