{"id":92909,"date":"2023-12-01T00:00:00","date_gmt":"2023-11-30T23:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/www.presos.org.es\/?p=92909"},"modified":"2023-11-24T16:00:32","modified_gmt":"2023-11-24T15:00:32","slug":"la-imprescindible-obra-de-emile-zola-que-repasa-la-historia-desde-el-critico-naturalismo-hoy-sin-trabajo","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.presos.org.es\/index.php\/2023\/12\/01\/la-imprescindible-obra-de-emile-zola-que-repasa-la-historia-desde-el-critico-naturalismo-hoy-sin-trabajo\/","title":{"rendered":"La imprescindible obra de \u00c9mile Zola, que repasa la historia desde el cr\u00edtico naturalismo. Hoy \u00ab\u00a1Sin trabajo!\u00bb."},"content":{"rendered":"\n<figure class=\"wp-block-image aligncenter size-large is-resized\"><img decoding=\"async\" src=\"http:\/\/www.presos.org.es\/wp-content\/uploads\/2023\/11\/zola-1024x502.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-92911\" width=\"500\" srcset=\"http:\/\/www.presos.org.es\/wp-content\/uploads\/2023\/11\/zola-1024x502.png 1024w, http:\/\/www.presos.org.es\/wp-content\/uploads\/2023\/11\/zola-300x147.png 300w, http:\/\/www.presos.org.es\/wp-content\/uploads\/2023\/11\/zola-768x376.png 768w, http:\/\/www.presos.org.es\/wp-content\/uploads\/2023\/11\/zola.png 1031w\" sizes=\"(max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><figcaption class=\"wp-element-caption\">\u00ab\u00a1Sin trabajo!\u00bb, de Zola.<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"has-vivid-red-color has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"font-size:clamp(16.834px, 1.052rem + ((1vw - 3.2px) * 1.007), 26px);\"><strong>Repasando la historia:<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"font-size:clamp(15.747px, 0.984rem + ((1vw - 3.2px) * 0.907), 24px);\"><strong>\u00a1Sin trabajo!<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph\" style=\"color:#261487\"><strong>De \u00c9mile Zola<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph\"><strong>I<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color wp-block-paragraph\"><strong>Por la ma\u00f1ana, cuando los obreros llegan al taller, encu\u00e9ntranlo fr\u00edo, como obscurecido con la tristeza que se desprende de una ruina. En el fondo de la sala principal, la m\u00e1quina est\u00e1 silenciosa, con sus brazos delgados, sus ruedas inm\u00f3viles; y ella, cuyo soplo y movimiento animan habitualmente toda la casa, con los latidos de su coraz\u00f3n de gigante, incansable en la faena, agrega al conjunto una melancol\u00eda m\u00e1s.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color wp-block-paragraph\"><strong>El amo baja de su despacho y con aire de tristeza dice a sus obreros:<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color wp-block-paragraph\">\u2014<strong>Hijos m\u00edos, hoy no hay trabajo\u2026 Ya no vienen pedidos, de todas partes recibo contra\u00f3rdenes, voy a quedarme con las existencias entre las manos. Este mes de Diciembre, con el cual contaba, este mes que otros a\u00f1os es de tanto trabajo, amenaza arruinar las casas m\u00e1s fuertes\u2026 Es preciso suspenderlo todo.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color wp-block-paragraph\"><strong>Y al ver que los obreros se miran unos a otros, con el espanto que les imbuye la idea de volver a casa, con el miedo del hambre que les amenaza para el d\u00eda siguiente,<\/strong> <strong>a\u00f1ade en voz m\u00e1s baja:<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color wp-block-paragraph\">\u2014<strong>No soy ego\u00edsta, no, os lo juro\u2026 Mi situaci\u00f3n es tan terrible, m\u00e1s terrible tal vez que la vuestra. En ocho d\u00edas he perdido cincuenta mil. Hoy paro el trabajo para no ahondar m\u00e1s la sima; ni siquiera tengo los primeros cinco c\u00e9ntimos de la suma que necesito para mis vencimientos del 15\u2026 Ya lo veis, os hablo como un amigo, nada os oculto. Tal vez ma\u00f1ana mismo vengan a embargarme. No es nuestra la culpa, \u00a1no es cierto! Hemos luchado hasta \u00faltima hora. Hubiera querido ayudaros a pasar d\u00edas de apuro; pero todo ha acabado, estoy hundido; no tengo ya ni un pedazo de pan para partirlo.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color wp-block-paragraph\"><strong>Despu\u00e9s les tiende la mano. Los obreros se la estrechan silenciosamente. Y durante algunos minutos permanecen all\u00ed, mirando sus herramientas in\u00fatiles, con los pu\u00f1os cerrados. Otros d\u00edas, desde el amanecer, las limas cantaban, los martillos marcaban el ritmo; y todo aquello parece que duerme ya en el polvo de la quiebra.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color wp-block-paragraph\"><strong>Son veinte, son treinta familias que no tendr\u00e1n qu\u00e9 comer la semana pr\u00f3xima.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color wp-block-paragraph\"><strong>Algunas mujeres que trabajan en la f\u00e1brica sienten las l\u00e1grimas humedecerles los ojos. Los hombres quieren aparecer m\u00e1s resueltos. Se hacen los valientes, diciendo que la gente no se muere de hambre en Par\u00eds. Luego, cuando el amo los deja y le ven alejarse, encorvado en ocho d\u00edas, abrumado tal vez por un desastre de mayores<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color wp-block-paragraph\"><strong>proporciones que las confesadas por \u00e9l, van saliendo uno por uno, ahogados por la angustia, con el coraz\u00f3n oprimido, como si salieran del cuarto de un muerto. El muerto es el trabajo, es la m\u00e1quina grande que permanece muda y cuyo esqueleto se destaca siniestro en la sombra.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph\"><strong>II<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color wp-block-paragraph\"><strong>El obrero est\u00e1 fuera de su casa, en la calle, en medio del arroyo. Ha paseado las aceras durante ocho d\u00edas sin encontrar trabajo. De puerta en puerta ha ido ofreciendo<\/strong> <strong>sus brazos, sus manos, ofreci\u00e9ndose \u00e9l en cuerpo y alma para cualquier faena, para la m\u00e1s repugnante, la m\u00e1s dura, la m\u00e1s nociva. Y todas las puertas se han cerrado.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color wp-block-paragraph\"><strong>Entonces se ofreci\u00f3 a trabajar por la mitad del jornal; pero las puertas permanecieron cerradas. Aunque trabajase de balde no se le podr\u00eda admitir. Es la paralizaci\u00f3n del trabajo, la terrible paralizaci\u00f3n que toca a muerto para los que<\/strong> <strong>habitan en las buhardillas. El p\u00e1nico ha parado las industrias, y el dinero, cobarde, se ha escondido.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color wp-block-paragraph\"><strong>Al cabo de ocho d\u00edas todo ha concluido. El obrero ha hecho una tentativa suprema y ahora vuelve con paso tardo, con las manos vac\u00edas, abrumado de miseria. La lluvia cae; aquella tarde Par\u00eds, inundado de barro, aparece f\u00fanebre. El hombre va andando, recibiendo el chaparr\u00f3n sin sentirlo, no oyendo m\u00e1s que su hambre y deteni\u00e9ndose para llegar menos pronto. Incl\u00ednase sobre el parapeto del Sena: el r\u00edo, cuyo caudal ha aumentado, corre con un rumor prolongado; la espuma blanca se desgarra en salpicaduras en uno de los tramos del puente. Incl\u00ednase m\u00e1s, la colosal riada pasa debajo de \u00e9l lanz\u00e1ndole un llamamiento furioso. Despu\u00e9s, piensa que ser\u00eda una cobard\u00eda y se va.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color wp-block-paragraph\"><strong>La lluvia ha cesado. El gas flamea en los escaparates de las joyer\u00edas. Si rompiese un cristal, tomar\u00eda pan para algunos a\u00f1os con abrir y cerrar la mano. Las cocinas de los restaurants se encienden; y detr\u00e1s de las cortinas de muselina blanca, ve gentes que comen. Apresura el paso, vuelve a subir a los barrios extremos, encontrando en el<\/strong> <strong>camino las asadur\u00edas y pasteler\u00edas del todo Par\u00eds comil\u00f3n, que se exhibe a las horas del hambre.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color wp-block-paragraph\"><strong>Como la mujer y la peque\u00f1a lloraban por la ma\u00f1ana, les ofreci\u00f3 llevarles pan por la tarde. No se ha atrevido a decirles que hab\u00eda mentido, antes de que anocheciese. Al<\/strong> <strong>ir andando, preg\u00fantase c\u00f3mo entrar\u00e1 y qu\u00e9 les contestar\u00e1 para que tengan paciencia.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color wp-block-paragraph\"><strong>Sin embargo, no pueden permanecer m\u00e1s tiempo sin comer. \u00c9l probar\u00eda a\u00fan, pero la mujer y la peque\u00f1a son muy d\u00e9biles.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color wp-block-paragraph\"><strong>Un momento se le ocurre pedir limosna; pero cuando una se\u00f1ora o un caballero pasan a su lado y \u00e9l intenta alargar la mano, su brazo se paraliza y la voz se ahoga en su garganta.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color wp-block-paragraph\"><strong>Entonces permanece plantado en la acera, mientras los transe\u00fantes adinerados le vuelven la espalda, crey\u00e9ndolo borracho, al ver su feroz semblante de hambriento.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph\"><strong>III<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color wp-block-paragraph\"><strong>La mujer del obrero ha bajado a la puerta de la calle, dejando arriba a la ni\u00f1a dormida. La mujer es muy delgada; lleva un vestido de percal. El viento helado de la calle la hace tiritar.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color wp-block-paragraph\"><strong>Ya no le queda nada en casa: todo lo llev\u00f3 al Montep\u00edo. Ocho d\u00edas sin trabajo bastan para vaciar una casa. La v\u00edspera vendi\u00f3 a un trapero el \u00faltimo pu\u00f1ado de lana de su colch\u00f3n: el colch\u00f3n se fue as\u00ed; ahora no queda m\u00e1s que la tela. All\u00e1 arriba la colg\u00f3 delante de la ventana, para impedir que entre el aire, porque la ni\u00f1a tose mucho.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color wp-block-paragraph\"><strong>Sin decir nada a su marido, ella tambi\u00e9n ha buscado por su parte. Pero la falta de trabajo ha alcanzado con m\u00e1s dureza a las mujeres que a los hombres. En la meseta de su cuarto oye a unas desgraciadas que lloran durante la noche. Encontr\u00f3 una de pie en el rinc\u00f3n de una calle; otra ha muerto; otra ha desaparecido.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color wp-block-paragraph\"><strong>Afortunadamente, ella tiene un buen hombre, un marido que no bebe. Vivir\u00edan sin apuros si la falta de trabajo no les hubiese despojado de todo. Ha agotado el cr\u00e9dito: debe al panadero, al especiero, a la frutera y ya ni siquiera se atreve a pasar delante de las tiendas. Por la tarde fue a casa de su hermana a pedirle unas monedas prestadas, pero<\/strong> <strong>all\u00ed encontr\u00f3 tambi\u00e9n tal miseria, que se ech\u00f3 a llorar, sin decir nada, y las dos, su hermana y ella, estuvieron llorando mucho tiempo. Luego, al marcharse, la ofreci\u00f3 llevarle un pedazo de pan si su marido volv\u00eda con algo.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color wp-block-paragraph\"><strong>El marido no vuelve. La lluvia cae; la mujer se refugia en la puerta; grandes gotas de agua caen a sus pies; un polvillo de agua atraviesa su falda. A ratos se impacienta, se echa fuera a pesar de la lluvia, va hasta el final de la calle para ver si ve a lo lejos al que espera. Y cuando vuelve, toda mojada, pasa la mano por sus cabellos para escurrir el agua; aun cobra paciencia, sacudida por cortos escalofr\u00edos de fiebre.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color wp-block-paragraph\"><strong>Los transe\u00fantes al ir y venir la codean y la pobre mujer se encoje cuanto puede para no molestar a nadie. Los hombres la miran frente a frente y a ratos siente alientos calientes que la rozan el cuello. Todo el Par\u00eds sospechoso, la calle con su lodo, sus claridades crudas y el rodar de los coches, parecen querer cojerla y arrojarla al arroyo. Tiene hambre, pertenece a todo el mundo. Enfrente hay un panadero, y la<\/strong> <strong>pobre mujer piensa en la peque\u00f1a que duerme arriba.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color wp-block-paragraph\"><strong>Despu\u00e9s, cuando al fin el marido aparece, rozando como un miserable las paredes de las casas, se precipita a su encuentro, y le mira ansiosamente.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color wp-block-paragraph\">\u2014<strong>\u00bfQu\u00e9 hay? \u2014dice balbuceando.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color wp-block-paragraph\"><strong>En vez de contestar, el obrero baja la cabeza. Entonces, la mujer sube la primera, p\u00e1lida como una muerta.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-medium-font-size wp-block-paragraph\"><strong>IV<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color wp-block-paragraph\"><strong>Arriba la peque\u00f1a no duerme. Se ha despertado, y est\u00e1 pensando enfrente de un cabo de vela que se extingue en un extremo de la mesa. Y no se sabe qu\u00e9 pensamiento terrible y doloroso pasa sobre la faz de aquella chicuela de siete a\u00f1os, con rasgos serios y marchitos de mujer hecha.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color wp-block-paragraph\"><strong>Est\u00e1 sentada sobre el borde del cofre que le sirve de cama. Sus pies desnudos tiemblan de fr\u00edo, sus manos de mu\u00f1eca enfermiza aprietan contra el pecho los trapos con que se cubre. Siente all\u00ed una quemadura, un fuego que quisiera apagar. Est\u00e1 pensando.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color wp-block-paragraph\"><strong>Nunca ha tenido juguetes. No puede ir a la escuela porque no tiene zapatos. Recuerda que cuando era m\u00e1s peque\u00f1a su madre la llevaba a tomar el sol. Pero aquello est\u00e1 lejos. Fue preciso mudar de habitaci\u00f3n, y desde aquella \u00e9poca le parece que un gran fr\u00edo sopl\u00f3 dentro de su casa. Desde entonces nunca ha estado contenta; siempre ha tenido hambre.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color wp-block-paragraph\"><strong>Es una cosa profunda en la cual penetra sin poder comprenderla. Pues qu\u00e9, \u00bftodo el mundo tiene hambre? Ha procurado, sin embargo, acostumbrarse a eso, pero no ha<\/strong> <strong>podido. Piensa que es demasiado peque\u00f1a y que es preciso ser grande para saber. La madre sabe, sin duda, esa cosa que se oculta a los ni\u00f1os. Si se atreviese, preguntar\u00eda<\/strong> <strong>qui\u00e9n nos trae as\u00ed al mundo para que se tenga hambre.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color wp-block-paragraph\"><strong>\u00a1Luego, en su casa todo es tan feo! Mira la ventana, donde el viento sacude la tela del colch\u00f3n, las paredes desnudas, los muebles rotos, toda aquella verg\u00fcenza de buhardilla, que la falta de trabajo ensucia con su desesperaci\u00f3n.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color wp-block-paragraph\"><strong>Imagina haber so\u00f1ado con habitaciones bien calientes, en las que hab\u00eda cosas que reluc\u00edan; cierra los ojos para volverlas a ver, y a trav\u00e9s de sus p\u00e1rpados adelgazados, la llama de la vela se convierte en un gran resplandor de oro, en el que desear\u00eda entrar. Pero el viento sopla y por la ventana llega una corriente tan fuerte de aire que la produce un acceso de tos. La ni\u00f1a tiene los ojos llenos de l\u00e1grimas.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color wp-block-paragraph\"><strong>Antes ten\u00eda miedo cuando la dejaban sola; ahora no sabe, lo mismo le da. Como no se ha comido desde la v\u00edspera, cree que su madre ha bajado a buscar pan.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color wp-block-paragraph\"><strong>Entonces esta idea la divierte. Cortar\u00e1 su pan en pedazos peque\u00f1itos, los ir\u00e1 cogiendo despacio, uno por uno. Jugar\u00e1 con su pan.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color wp-block-paragraph\"><strong>La madre ha vuelto, el padre ha cerrado la puerta. La ni\u00f1a les mira las manos a los dos, muy sorprendida. Y, como nada dicen, al cabo de un momento la peque\u00f1a repite con tono de canturia:<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color wp-block-paragraph\">\u2014<strong>Tengo hambre, tengo hambre.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color wp-block-paragraph\"><strong>El padre, en un rinc\u00f3n, se ha cogido la cabeza entre los pu\u00f1os; all\u00ed permanece abrumado, sacudidas las espaldas por desgarradores y silenciosos gemidos. La madre,<\/strong> <strong>conteniendo sus l\u00e1grimas, acuesta la peque\u00f1a. La tapa con todos los andrajos que hay en la casa; le dice que sea buena, que duerma. Pero la ni\u00f1a, a la que el fr\u00edo hace dar<\/strong> <strong>diente con diente y que siente el fuego de su pecho quemarla con m\u00e1s fuerza, se hace atrevida. Se cuelga del cuello de su madre y muy quedito:<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color wp-block-paragraph\">\u2014<strong>Di, mam\u00e1, le pregunta, \u00bfpero por qu\u00e9 tenemos hambre?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image aligncenter size-full is-resized\"><img decoding=\"async\" src=\"http:\/\/www.presos.org.es\/wp-content\/uploads\/2023\/11\/zolajaccuse.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-92910\" width=\"300\" srcset=\"http:\/\/www.presos.org.es\/wp-content\/uploads\/2023\/11\/zolajaccuse.jpg 484w, http:\/\/www.presos.org.es\/wp-content\/uploads\/2023\/11\/zolajaccuse-300x182.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 484px) 100vw, 484px\" \/><figcaption class=\"wp-element-caption\">El peri\u00f3dico con el \u00a1Yo acuso!.<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center has-black-color has-text-color has-background wp-block-paragraph\" style=\"background-color:#f9e6e6;font-size:clamp(14px, 0.875rem + ((1vw - 3.2px) * 0.22), 16px);\"><strong>\u00c9mile Zola (Francia, 1840\u20131902), escritor, novelista, periodista, dramaturgo, considerado el padre y el mayor representante del naturalismo literario.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image aligncenter size-full is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"http:\/\/www.presos.org.es\/wp-content\/uploads\/2023\/11\/Germinal-Zola.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-92912\" width=\"300\" height=\"366\"\/><figcaption class=\"wp-element-caption\">Cartel de Germinal.<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color wp-block-paragraph\" style=\"font-size:clamp(14px, 0.875rem + ((1vw - 3.2px) * 0.22), 16px);\"><strong>Entre sus obras m\u00e1s importantes: <em>Th\u00e9r\u00e8se Raquin<\/em> (1867), <em>Nan\u00e1<\/em> (1880), <em>Germinal<\/em> (1885) y el art\u00edculo <em>\u00a1Yo acuso!<\/em> (1898)<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Repasando la historia: \u00a1Sin trabajo! De \u00c9mile Zola I Por la ma\u00f1ana, cuando los obreros llegan al taller, encu\u00e9ntranlo fr\u00edo, como obscurecido con la tristeza que se desprende de una &#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":92911,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[293],"tags":[158,140,150,126],"class_list":["post-92909","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-repaso-a-la-historia","tag-francia","tag-guerra-sucia","tag-libros","tag-lucha-obrera"],"_links":{"self":[{"href":"http:\/\/www.presos.org.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/92909","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"http:\/\/www.presos.org.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"http:\/\/www.presos.org.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/www.presos.org.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/www.presos.org.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=92909"}],"version-history":[{"count":1,"href":"http:\/\/www.presos.org.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/92909\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":92913,"href":"http:\/\/www.presos.org.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/92909\/revisions\/92913"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/www.presos.org.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/92911"}],"wp:attachment":[{"href":"http:\/\/www.presos.org.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=92909"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"http:\/\/www.presos.org.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=92909"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"http:\/\/www.presos.org.es\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=92909"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}